martes, 30 de diciembre de 2025

XXIII Carrera de Navidad, Consuegra 2025.

 Con el buen sabor de boca que me dejó Daimiel, decidí inscribirme a la última carrera de este 2025, la clásica de Navidad en Consuegra. Arrastraba unas molestias en la pierna derecha, desde el glúteo hasta la rodilla. Con la experiencia que tengo en estas cosas, estoy convencido de que se trata del nervio ciático. No es dolor muscular, no es rotura de fibras, puedo entrenar con precaución y, llegado el día, competir. En Daimiel quiso dar la cara, pero apenas fue un dolorcillo sin importancia. Después, casi no ha dado guerra.

He bajado el número de kilómetros en cada entrenamiento, quiero llegar bien fuerte a Consuegra. No he hecho nunca podio en esta localidad, ya que siempre vienen unos cuantos veteranos muy rápidos, incluido el local Isidoro Moreno, y este modesto corredor, no llega a la altura.

Mi compañero de viaje, Bienve, no falla nunca. Le gusta mucho participar aquí, así que contactamos y quedamos para ir juntos. Es una máquina de devorar kilómetros y hacer podios, adelanto, quedó segundo de su categoría, con sus ya 67 tacos.

En el calentamiento nos encontramos a Albertuki. Apenas charlamos un minuto con él y continuamos la marcha. Hacía un viento muy frío y desapacible. Menos mal que el sol lucía en algunas zonas del pueblo. 10 escasos minutos de trote y nos vamos a la salida, con otros diez de margen.

Antes de continuar, adelanto que, para el año que viene, tengo en el calendario la media maratón de Valdepeñas. La suerte me ha regalado un dorsal, a través del instagram de la organización, así que no me la pierdo. Para ir haciendo pruebas, llevo a Consuegra las zapatillas con las que estoy entrenando la calidad desde este verano. Son la tercera versión de las Puma Deviate Nitro y, a decir verdad, no iba del todo convencido, ya que la segunda, que es con las que compito, va de lujo. El caso es que, al llevar más amortiguación, me decanto por ellas, quiero ir viendo sensaciones en carrera.

Con tres o cuatro minutos de retraso dan la salida. Me he enfriado. Me he colocado muy delante, pero una chica joven me va cortando el paso en los dos primeros giros y no voy nada cómodo. En principio no me es molesto, ya que así no me desmadro y echo a perder la carrera saliendo "escopeteado", pero en cuanto llegamos a la Calle Ciprés, acelero y la adelanto. Espera, algo no me cuadra...vamos en dirección al río Amarguillo, cuando el circuito del año pasado iba en sentido contrario, o sea, hacia el castillo. No lo entiendo, han cambiado el recorrido. Metido en mis pensamientos, y todavía en los primeros metros de la carrera, veo a otros corredores que me adelantan. De un breve vistazo, trato de situarme en qué posición debo llevar...uf, imposible, va muchísima gente delante, estoy lejos de pasar en la posición 26 del año pasado en la primera vuelta, para terminar en el puesto 21. Me vengo un poco abajo. No había expectativas de hacer podio, pero si de un buen lugar en la clasificación general.

Controlo el pulso y el ritmo antes de pasar el primer kilómetro, voy bien, dentro de lo esperado, pero al llegar a los mil metros, el gps dice que voy más lento de lo previsto 4'04''. Trato de acelerar un poco, no demasiado, ya que, si hacemos el trazado de lo que antaño era la segunda vuelta, vamos a encontrar un par de calles con ligera subida, quiero ser prudente.

En esta parte del pueblo hay poco público, pero, para hacer honor a la verdad, dan muchos ánimos. También encuentro a amigos de protección civil de Villacañas, pero ya no hay más caras conocidas. Voy solo, callejeando en un continuo sube baja, tratando de llevar el ritmo para el que he entrenado. Pero hoy las piernas no parecen funcionar en condiciones. Me da por echar la culpa a las zapatillas, ya que me trasmiten unas sensaciones muy malas, duras y sin nada de rebote. Cuando bajamos, después de picar el segundo kilómetro en 4'02'', intento entrar de talón todo lo que puedo, aprovechando al máximo la espuma nitro que llevo en los pies. Nada de nada, sigo con la impresión de llevar dos ladrillos en los pies. Si las calles fuesen más largas, no hubiese tantos giros, posiblemente sería capaz de lograr una pisada más fluida, pero el circuito es el que es, no hay nada que hacer.

Mi amigo Maxi, el villacañero, va por delante con Gustavo, del Unicaja Toledo. Me han sacado unos 30 metros desde el principio y parece que cada vez se van alejando más. Llegamos a la zona del Amarguillo y la Iglesia de San Juan Bautista. Aquí sopla un frío viento de cara que me da completamente de lleno. Giramos hacia la Plaza de España y completamos la primera vuelta. Veo 11'30'' en el cronómetro oficial. Si soy capaz de doblar, entraré en 23 minutos. Pero ahora llega la incertidumbre: ¿la segunda vuelta será por el mismo recorrido o habrán decidido seguir por el del año pasado, subiendo hacia el castillo? si es la segunda opción, voy jodido, ya que hay casi un kilómetro y medio de subida que me va a dejar para el arrastre.

Llegamos de nuevo a la Calle Ciprés y ... tachán! volvemos al recorrido de la primera vuelta. Bien, no es tan duro como el antiguo.

El tercer kilómetro me ha saltado algo después de pasar por el arco de control. No pude ver el tiempo, ahora compruebo que hice 3'59''. Callejeamos, zona de la estación de autobuses, cruzamos el Amarguillo ... y se me atragantan los escasos metros de puente. Leche, me ha llegado la fatiga de golpe. No puede ser, queda casi la mitad de la carrera!!!!

Miro el gps y ya voy por encima de las 160 pulsaciones. Las piernas siguen sin funcionar. Los ladrillos cada vez me pesan más. Lo voy a pasar mal, rematadamente mal. Hay que buscar rápidamente una estrategia para sobrevivir hasta la meta.

Antes de sentarme en un bordillo y echarme a llorar, veo a Maxi y a Gustavo, que siguen juntos. Les he recortado bastante, sin haberme dado cuenta. Ya tengo objetivo. Me gusta seguir tácticas cuando participo en carreras, aunque no me esté disputando nada, me motiva y me hace ver hasta dónde puedo llegar. 

El cuarto kilómetro cae en 4' clavados. Ahora tocan mil metros de sube-baja en los que trataré de aguantar subiendo y acelerar bajando. Una cosa es pensarlo y otra llevarlo a la práctica, claro... Con las pulsaciones casi por las nubes y las malas sensaciones que me transmiten las zapatillas será tarea difícil. De "pulmones", como decimos los corredores, voy medianamente bien. Sé que estoy fuerte y que puedo llegar a la altura de, al menos Maxi. El kilómetro cinco lo supero con unos discretos 4'04'', estamos bajando hacia el río, tengo a Maxi a 10 metros, un último acelerón y zas! latigazo en el glúteo. Un dolor punzante me sacude de golpe cuando estoy a punto de rebasarlo. Queda menos de un kilómetro de carrera y, aunque voy al límite, soy consciente de que puedo llegar todavía más rápido, pero, con este dolor sobrevenido...ya veremos.

Lo adelanto justo antes de cruzar el puente, junto a la Iglesia. Llegamos al paseo del río y veo, ya fuera de mi alcance, a Gustavo. Justo delante distingo también al local Isidoro. Al final, pienso entre mi, debo ir en buena posición. Aguanto como puedo el dolor y pongo la marcha final. Ahora si que si, se me sale el corazón por la boca jaja. Revisando los datos del gps, compruebo que he llegado a las 169 pulsaciones, todo un logro el no haberme mareado...

Últimos giros y cruzo la meta en la Plaza en 23 minutos clavados. He sido capaz de hacer el mismo tiempo en cada vuelta. Por una parte, bien, pero por otra, ese no es el plan, ya que, la segunda siempre debe ser más rápida. En fin, es lo que hay. 

Espero a Bienve, que llega enseguida y, sin perder un minuto, nos vamos al coche a quitarnos la ropa sudada y vestirnos de seco. En la plaza podemos ver la clasificación provisional. Resulta que he llegado el 20 de la general (un puesto mejor que el año pasado), siendo quinto de mi categoría (igual que el año pasado). También he sido unos segundos más rápido en meta, aunque, al ser otro circuito, no le doy importancia. 

A día de hoy, con las clasificaciones oficiales en la pantalla, la satisfacción es mayor, ya que, puedo ver que en la primera vuelta iba en la posición 28. Resulta que no lo hice tan mal.

Me gustaría decir, también, que la carrera está bien organizada, hay muchos voluntarios y protección civil cortando calles y la bolsa del corredor es muy completa (¡hasta una docena de huevos lleva!).

jueves, 18 de diciembre de 2025

XXXVI 10 K Daimiel, diciembre de 2025.

 Han pasado casi 4 meses desde mi última carrera, la del pueblo. Reconozco que las dos últimas las hice un poco "reservón", sin exprimirme al máximo, así que el hecho de volver a colocarme un dorsal y salir para darlo todo, me generaba ciertas dudas. He entrenado bien, acumulando muchos kilómetros, sin lesiones ni molestias (obviando el descontrol del descanso en los turnos de trabajo, claro). Conozco bien mis posibilidades y el hecho de estar algo nervioso es positivo, señal de que, con los deberes bien hechos, saldrá un buen crono al final.

Había quedado con mi hermano para que me acompañara y animara en el recorrido, pero al final decidió quedarse en casa y esperar a encontrarse más fuerte. Buena decisión, ya que, además, hizo una mañana demasiado fresquita para estar a pie plantón en la calle.

Mi compañero de viaje fue Fran, que hizo muy buena carrera, a pesar del resfriado.

En la recogida del dorsal nos encontramos a bastantes amigos, también a otros laguneros, Juanan y Alfonso. Al que no vi, hasta terminar la carrera, fue a Javi. Éste último, y Juanan, también se marcaron un carrerón.

Justo cuando nos íbamos a poner a calentar, aparece, como no, mi amigo José Torresano. Y, por supuesto, como no, dice que me va a acompañar, aunque no se ve con posibilidades de terminar al ritmo que le propongo. Calentamos juntos, pero cuando vamos a dejar la ropa que llevamos de más en el coche, lo pierdo de vista.

Me pongo bastante adelantado en la salida, a sabiendas de que todavía llegarán muchos corredores que se colocarán por delante y nos harán retroceder unos pasos. Esta edición es Campeonato Regional y va a haber gente que corre mucho, de la que calienta hasta el último minuto y luego entra por la parte delantera del grueso de participantes.

Mi planteamiento es el siguiente: controlar al máximo el primer kilómetro, ir aumentando poco a poco el ritmo hasta el séptimo y, a partir de ahí, tratar de ir por debajo de 4' el mil hasta meta. Tiempo previsto entre 40 y 41 minutos, tratando de bajar más si desde el 7 lo veo factible.

La salida no es tan rápida como yo esperaba, van muchos por delante algo más lento de lo que debería ser, por lógica, si te colocas al frente de casi 1200 participantes. Por suerte, no me agobio y, aunque paso el primer kilómetro en 4'20'' me autoconvenzo de que es lo previsto. En ese instante doy por descontado que ya no bajaré de los 40 minutos en meta.

Antes de llegar al segundo kilómetro me alcanza José, con una forma de correr que parece que sea fácil, que no le cuesta ni se cansa de ir rápido y al mismo tiempo, hablando. Me pone las pilas. Me había relajado demasiado, picando el 2 en 4'07''. Ahora cambia el cuento y nos ponemos al ritmo que he entrenado durante estos meses.

Damos alcance a Juanan, pero no se une a nosotros. Cuando giro la cabeza para buscarlo, no llego a verlo. También hay que decir que procuraba no quitar mucho tiempo la mirada del pavimento, ya que, vaya telita, está, en casi todo el recorrido, hecho una pena, con un montón de baches, parches de asfalto, calles con mucho peralte...uf...desastroso.

La parte buena es que, a pesar del frío, la mayoría de las calles están abarrotadas de público animando, pero animando de verdad, olé por los Daimieleños!!

El kilómetro 3 se encuentra más o menos a la altura del Ayuntamiento. Lo pasamos en 3'59''. Ahora, cada vez que miro el crono, veo un ritmo por debajo de 4 minutos y unas pulsaciones que todavía no llegan a las 160. Hace un año, en carrera, los datos eran prácticamente idénticos.


Una lástima que en la foto no veamos a mi compañero...

José sigue tirando de mí. Desde que se puso a mi lado, no hemos dejado de adelantar a gente. Nadie nos adelanta a nosotros, tampoco se queda ningún corredor haciendo grupo. Hay veces que, para sortear a los otros participantes, damos acelerones. Si no sabes gestionar estos cambios de ritmo, te aseguro que no tardan en pasar factura. Por suerte no es nuestro caso. En cuanto rebasamos, volvemos al ritmo crucero.

Llegamos al kilómetro 4 en 3'56'', con muy buenas sensaciones, tanto en la respiración como en las piernas. Desde aquí, hasta el quinto kilómetro, hay dos largas rectas en las que también hay que saber mantener el ritmo apropiado; por un lado, no acelerarse para adelantar a más y más corredores y por otro, no venirse abajo, fijando la mirada al final de una calle "que nunca se acaba". Hay un giro a izquierdas, un pequeño repecho y se termina la primera de las dos vueltas que consta la prueba. El parcial del kilómetro 5 sale en 4'01''.

El gps me va avisando un poco adelantado los kilómetros, supongo que es por haberlo iniciado desde que dan la salida, varios metros antes del arco oficial. Hay que aclarar un par de cosas: la carrera es homologada, por lo que, la marca conseguida vale para presentarla y acreditar el tiempo que uno consiga. El otro punto es que los relojes gps tienen un margen de error y, aunque yo voy poniendo los parciales, con minutos y segundos concretos, puede haber una ligera diferencia con el tiempo real. Tampoco es algo que me quite el sueño. Lo importante es lo que aparezca en la clasificación final.

Kilómetro 6. Pasamos en 3'59''. Voy todo el rato entre 158 y 160 pulsaciones. Esto lo puedo mantener hasta el final, estoy completamente seguro.

Llegamos al 7 en 4'03''. Éste es un punto clave en una prueba de 10 kilómetros. Si hasta aquí vas bien de fuerzas, es señal de que has corrido con cabeza. Ahora toca acelerar lo suficiente para restar al cronómetro unos segundos extra.

Doy un último relevo a José y comienzo a tirar un pelín más. Seguimos adelantando a mucha gente, lo que hace que la moral no decaiga lo más mínimo. Así, llegamos al 8, en 3'57''.

"Esto está chupado" pienso entre mí, seguro de mis fuerzas. Echo un vistazo hacia atrás y veo a mi compañero un pelín descolgado. Ha cumplido sobradamente conmigo, corriendo a mi lado y dándome conversación todo el tiempo. En su anterior carrera acabó algo tocado y venía con molestias en las piernas (ya me había avisado que 40 minutos pelados en meta lo veía demasiado exigente para él). Gracias amigo!.

Kilómetro 9, 3'53''. Vuelvo a acelerar un poco más. En la penúltima calle bajo un pelín el ritmo, poniéndome detrás de otro corredor, al que adelantaré al girar hacia la zona de salida-meta. Aprieto los dientes y comienzo a darlo todo. Tengo, desde hace mucho rato, al práctico de los 40 minutos a unos 100 metros por delante. Le he ido recortando terreno, pero no he intentado darle alcance, me he centrado en correr para mí, dejando para otro día el intentar bajar esa cifra.

Mantengo lo que puedo hasta meta y finalizo en 40'26'' oficiales. El tiempo neto es 40'17''. El últio kilómetro ha salido aproximadamente en 3'50'', consiguiendo con ello la posición 248 de la general y 17 en mi grupo de edad, de Castilla la Mancha. Estoy contentísimo con el resultado.


 

Poco después llega mi compañero Fran, al que no le quedó cuerpo para comer gachas... a mí si, jeje.


 Seis años atrás, también corrí esta prueba. Aquella vez hice un tiempo muy parecido, 40'10'', y mi acompañante de entonces está cada vez más cerca de volver a disfrutar de este deporte, conmigo al lado, por supuesto. Un abrazo hermano!!


 

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