Hoy se me presenta la opción más fácil de escribir lo que sucedió el domingo 30 de agosto del 2026 en Villafranca. Sería algo tan corto como: he entrenado mucho, no me he lesionado y he conseguido el resultado esperado. Esta sería la versión para los que no les gusta leer, para el resto, habrá que esforzarse un poco más...
Como siempre suelo hacer, menciono mi anterior carrera y lo que ha pasado desde entonces. Fue en Manzanares, tuve que retirarme por unos pinchazos que me aparecieron en mitad de la prueba. Después de un par de días de descanso, volví enseguida a la carga, con prudencia, pero sin perder el tiempo. Hablamos de principios de mayo, más de tres meses por delante para preparar nuestra carrera.
He aprendido que, en este deporte, la paciencia es fundamental. Comencé a entrenar suave y he ido aumentando el volumen y la intensidad paulatinamente. Por suerte, ahora puedo entrenar más y mejor que antes, gracias a mi nuevo turno de trabajo. El verano me ha hecho madrugar o correr en la cinta del garaje (con un par de ventiladores a toda pastilla). No he perdido el tiempo.
Normalmente, también suelo ir a competir unas semanas antes, para "ir cogiendo chispa", que decimos los corredores, alguna nocturna, como la de Tembleque, o el 10 k de Fuente el Fresno. Pero entre el calor y que me coincidía algún día de trabajo, no hice ninguna. En su defecto, a finales de julio hice un 10 k por las lagunas, yo solito, con un resultado que me hizo sentir muy optimista de cara al objetivo previsto.
¿Empezamos?
La carrera empieza unos días antes, con reuniones, preparativos, etc. El día anterior nos dimos una buena paliza haciendo las bolsas de los corredores, más de 1000 entre todas las categorías este año. El domingo madrugón, y a colocar todo antes de la prueba de andarines, que abre la jornada.
Este señor tan simpático, para el que no lo conozca, es mi hermano, el INDESTRUCTIBLE. Qué alegría me dio volver a compartir estos ratos el sábado y el domingo. A ver si el año que viene compartimos también la carrera.
Con el tiempo algo ajustado, hice un pequeño calentamiento, no tanto como me hubiese gustado, pero, al fin y al cabo, resultó suficiente.
En la línea de salida busco colocarme algo más delante de la mitad del pelotón. Justo detrás de Luis, el villacañero, y delante de sus paisanos, Maxi, Lorenzo...
Muy puntuales, nos pone en marcha Ignacio. Hace una temperatura estupenda, nada de viento, pero no hay nubes, y el sol va a picar de lo lindo en las lagunas. Será otro factor a tener en cuenta.
Mi estrategia, para esta edición, es darlo todo. Había planeado hacer los tres primeros kilómetros más lentos que el resto de la carrera. Cuando uno se encuentra fuerte, hay que tener la sangre muy fría para conseguirlo, no dejarse llevar por el resto de corredores. También hay que saber mantener el ritmo en las piernas, o ir mirando el gps muy a menudo. Eso precisamente fue lo que iba comentando con el compañero que tuve el domingo, Juanan. Salimos los primeros metros por debajo de 4 minutos el km, aflojamos, nos ponemos casi a 4'30''... no hay manera, me decía entre risas.
Las primeras calles del circuito son más bien anchas, no hay apreturas, codazos, empujones. Después, la Calle El Pez, aunque es algo más estrecha, también permite adelantamientos con facilidad. Sin embargo, hasta que salimos al camino de las lagunas, no nos centramos en afinar el ritmo.
Los andarines ya vuelven al pueblo y muchos de ellos nos van dando ánimos. Se agradece enormemente este gesto, y más cuando te llaman por tu nombre.
Aunque la idea principal es ir "a lo mío", no dejo de tomar referencias con otros corredores, sobre todo si se que son de mi categoría. Llevamos a unos 20 metros por delante a Luis, es lo normal, sale siempre más fuerte que yo. Lo he visto muy fino, aunque aseguraba haber entrenado poco este verano. También rebasamos a otro corredor local, esta vez mucho más joven, Javi. Le digo que como va tan detrás, con lo rápido que es. Me contesta que tampoco ha entrenado mucho, más bien lo que hace es bici. No me hace falta mirar hacia atrás para saber que se queda con nosotros, es un buen corredor, y buen estratega. Justo cuando vamos a empezar la mini subida hacia las lagunas, le digo a Juanan que voy a aflojar. Mantenemos el grupo, nadie nos adelanta.
Llegamos a San Isidro, tomamos aire en la pequeña bajada y cojo una botella de agua para compartir. Un par de tragos cada uno y al bidón. Ahora veo a Luis mucho más cerca. Yo voy muy entero, mirando de vez en cuando de reojo el ritmo. Acelero suavemente para ir comiendo terreno e intentar dejarlo atrás por la zona de baño. Nos cruzamos con los primeros corredores. Me da por intentar contar a los que parezcan más veteranos: uno, dos, tres, cuatro, cinco y luego Luis y yo, uf! hoy no pillo podio en la general ni de coña.
Entramos a la arena. Me pongo al lado de Luis y le digo en tono de broma: he contado a cinco sospechosos por delante, mal vamos. Pero él va muy justito para darme conversación, se limita a decirme que tire para delante. Lo paso y continúo la marcha. Dentro de la zona de baño damos alcance a otros dos corredores más jóvenes, pero no tenemos opción de pasarlos, ya que aceleran cuando notan nuestra presencia. Pues nada, seguimos así hasta que volvamos al asfalto. Vamos a echar una sonrisita, no sea que esté Pablo, el fotógrafo herenciano, por ahí escondido...
Antes de llegar a lo que conocemos como "el cerro" vemos a algunos corredores que se salen del circuito, por el lado izquierdo. Les gritamos, pero no nos escuchan. Van a hacer algunos metros de más (pocos, en realidad). Hay que aclarar, que toda la zona estaba bien señalizada, no entiendo el despiste.Pasamos el aula de la naturaleza y salimos al asfalto. Mantenemos un ritmo muy bueno (lo previsto), adelantamos a los dos jóvenes de antes, pero no se dejan, vuelven a pasarnos enseguida. Ni juanan, ni yo, sospechamos nada, pero había truco con uno de ellos. Resulta que era local y nosotros no lo conocíamos, pero claro, él veía rotulado el nombre del club en nuestras camisetas, y no cedía.
Llegamos al segundo avituallamiento. Es Juanan el encargado de coger la botella esta vez. Me dice que bebamos una vez coronado San Isidro. Y justo arriba del todo, cuando a mi se me empezaba a salir el corazón por la boca, me pasa el agua. Un par de tragos y se la devuelvo. Espero a que beba él y empiezo a poner el ritmo cucero. Adelantamos a varios corredores. Esta vez no me he fijado si alguno de ellos es veterano, iba demasiado centrado en controlar mis fuerzas, pero como había contado tantos en las lagunas, descartaba toda opción a podio. Digamos que perdí el interés. No obstante, el objetivo de darlo todo, no cambia.
Poco antes de llegar de nuevo a la Calle El Pez, empiezo a notar la fatiga. Me entran las dudas. Por un segundo, mi cerebro me ordena decirle a Juanan que tire él, que yo no puedo más. Pero claro, debe ser una parte muy chiquitita de mi cabeza, porque enseguida me digo a mi mismo: anda, hermoso, acelera un poco y déjate de historias. Entramos en el último kilómetro, que será el más rápido de todos. He ido acelerando poco a poco y las piernas responden. Ni una sola vez he mirado hacia atrás, ni una sola he mirado el pulso (no quería sugestionarme de forma negativa).
Llegamos al colegio, y mientras hacemos la última curva, veo a Javi a mi lado. Me da mucha alegría encontrarlo a él (y no a otro más viejo, claro jajaja). Juanan también está ahí. A mi me queda un último cartucho y voy a gastarlo. Acelero con todo hacia meta. Unos metros antes, me adelanta Javi (luego bromeamos con el detalle). En el arco está esperando mi hermano, y al percatarme, como no, le hago un gesto que cualquiera entenderá.
Me hizo alguna más, aquí dejo las que más me gustan:
También, junto al arco, estaban mis padres. Que contento me puse al verlos!!
En cuanto tuve un minuto, me puse a ver las clasificaciones provisionales, 40 de la general, cuarto de mi categoría. Tengo más medallas de chocolate que canas, y mira que ya me han salido unas cuantas!!
Claro, en locales fui primero, ya que iba con la ventaja de ser el más jóvenes de los más viejos, no se si me explico...
Hoy me la voy a jugar, a ver si no me olvido de ninguno de los que saludé: Antonio Layos, Javier Torres, Javier Rivas, Gonzalo y su mujer, Alfonso (compañero de Urda), al grupo villacañero, Higinio, Rubén Monreal y sus padres, Jose Torresano, Javi Cicuéndez... uf, no doy para más, si falta alguno, que lo diga.
Nos vemos el domingo en Madridejos, creo que va a ser la primera vez que corro allí.














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