A pesar de tener tan reciente la carrera de Villafranca, con el cansancio acumulado que ello conlleva, me animé a inscribirme a esta prueba. El último empujón me lo dio Uti, mientras comíamos en las lagunas. Si va el maestro, yo me apunto.
En toda la semana solamente descansé un día, el resto corrí, lento y pocos kilómetros, pero corrí. Me veía bien recuperado, con fuerzas. Hasta el sábado anterior. Vaya día malo, me encontraba muy cansado, sin saber exactamente por qué. El domingo me levanté con la misma sensación. He ido a carreras en las que me encontraba muy bien de forma, y la sensación era la misma. Pero en Madridejos no era igual. La cabeza estaba de acuerdo con el cuerpo y si tienes dos obstáculos tan altos que sortear, mal pinta la cosa.
Llegamos con tiempo de recoger el dorsal y saludar a muchos amigos. Nos fuimos rápido a calentar. Y fue ahí cuando decidí acompañarlo en la prueba. Esto no quiere decir que el ritmo previsto fuese lento, modestamente hablando, ya que nuestra estrella veterana está muy fino, tan solo sería pocos segundos por km menor de lo que, en teoría, yo podría mantener. A pesar de su insistencia para que yo compitiese e intentase subir al podio, preferí su compañía. Él corría en veteranos C, de 56 años en adelante, y yo en veteranos B, de 46 hasta 56.
Salida limpia, sin complicaciones. Nos adelantan bastantes en los primeros metros. La carrera transcurre por las calles de la localidad, todo asfaltado y algún adoquín de buena calidad, en un circuito al que hay que dar dos vueltas. Al principio, la Calle Arroyuelo Alto, pica suavemente hacia arriba. Mi compañero me ha advertido que en la segunda vuelta se nos puede atragantar, así que soy prudente y bajo el ritmo. Nada más llegar arriba y girar a izquierdas, busco a Uti. Va unos metros detrás. Continúa una pequeña bajada, me dejo llevar cómodo, pensando que me iba a recortar terreno con facilidad, pero antes de volver a girar para subir de nuevo (otra muy suave), hacia las calles Matías Pérez y Comisario, lo busco y veo que va algo más retrasado. A mi lado va un paisano, Jorge, categoría senior. Su intención es ir conmigo. Pero no yo estoy para darlo todo, como en el pueblo, y le digo que siga, que yo voy a esperar a Uti.
Me tomo con mucha calma la subida, y en la Calle Comisario me alcanza, justo en el momento de picar el primer kilómetro (4'20''). Ahora viene la parte más favorable del circuito, hasta la Calle los Arcos, nos vienen más de 1200 metros de terreno favorable. Aprovechamos para poner un poco más de alegría a las zapatillas, pasando el segundo km en 4'05''. Tras girar de nuevo hacia el centro del pueblo, viene la última subida suave del circuito. Bajamos un pelín el ritmo y llegamos a la zona adoquinada, km 3, en 4'08''. De nuevo volvemos a bajar hasta completar la primera vuelta en 13 minutos y 38 segundos. Avituallamiento, agua fría. No me gusta, me produce dolor de estómago mientras corro, así que doy apenas dos sorbos pequeños y me acerco al contenedor amarillo para tirar la botella.
Con buenas piernas todavía, afrontamos la segunda vuelta, aquí hemos conseguido unas fotos (del mismo autor del vídeo):
El caso es que, subiendo, yo me encontraba bien. Giramos, bajamos y pasamos el cuarto km en 4'06''. Volvemos a la Calle Matías Pérez y tengo la terrible sensación de haberme quedado vacío. Si, en un momento vas bien, y unos segundos después ya no eres persona. Aprovecho la llegada de la zona de bajada para decirle a Uti si le parece bien que nos tomemos un respiro, aflojando un poco. Me ha visto quedarme un poco atrás y dice que por supuesto, nada que objetar.
Hasta ahora, había estado algo nublado, con calor, pero llevadero. Pero sale el sol y yo no busco la sombra, si no el interior de la calle. Fue un fallo, habría sufrido menos. Pasamos el quinto kilómetro en 4'03'', hemos aflojado poco me parece a mi.
Empezamos la última subida y adelantamos a cuatro corredores, Uti por un lado y yo por el otro. Enseguida, dos de ellos, se pegan a nosotros y vuelven a adelantarnos. Duran apenas unos segundos y vuelven a ceder sus puestos. Sexto kilómetro en 4'08''. Tenemos al alcance a la veterana Gema, del Manchego. Hemos estado hablando con ella y su marido antes de empezar, habiendo planificado un ritmo muy parecido al nuestro. En la posición que vamos, ya está todo el pescado vendido, yo no tengo opciones de podio y Uti, salvo sorpresa, va segundo. No vamos a adelantar a Gema, a pesar de que a los dos nos queda un último cartucho en la recámara. Aceleramos lo justo para llegar un segundo detrás suyo y paramos el cronómetro en 26 minutos y 54 segundos (en el gps nos sale menos distancia que la anunciada por la organización). La segunda vuelta ha sido 22 segundos más rápida que la primera, de manual.
Toca ponernos ropa seca y compartir unas charlas con los demás participantes y algunos amigos espectadores. La organización tiene una barra con bebidas y aperitivos para todo aquel que se pasa por allí. Así se hace muy amena la espera, hasta la entrega de trofeos.
Enhorabuena Uti, ojalá sigas muchos más años manteniendo el buen nivel.
Hoy me he levantado con mejores sensaciones, más descansado. Correr otra prueba este domingo va a ser excesivo ... ¿o no? en unos días os lo cuento ;)




















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