miércoles, 18 de marzo de 2026

XVIII Carrera popular Capitán Duque, Valdemoro 2026.

 Bien recuperadas las piernas después de Valdepeñas, llegó la hora de comprobar el estado de forma en el que me encuentro, la carrera solidaria organizada por el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro, la décimo octava edición de La Capitán Duque. Cualquiera que conozca Valdemoro sabrá que no es, precisamente, el mejor sitio para ver lo "fino" que está uno, ya que el pueblo tiene alguna que otra cuestecilla (léase en tono irónico). Pero yo soy muy optimista, he entrenado bien, con buenas sensaciones, estos días pasados.

Había quedado con los compañeros Fran, Noelia y Eva (ésta última será la animadora oficial), también con Jésica, para, al menos, saludarnos y ponernos al día en un minuto. ¡Como voy a echar de menos Villacañas!


La última foto la hicimos al terminar.

Llegamos a una hora prudente, la experiencia me dice que aquí, si te descuidas, no te da tiempo a calentar, siempre se forma mucha cola a la hora de recoger el dorsal. El reloj corre a nuestro favor, todo va como la seda. Nos preparamos y media hora antes de empezar, me voy a calentar.

El día es casi perfecto para correr, fresquito y con poco viento. En lugar de llevar la camiseta de tirantes del C. A. las Lagunas de Villafranca, luciré una que me regalaron cuando me despedí de Villacañas. Va pues, la carrera, dedicada a mis compañeros.

Al minuto de arrancar el calentamiento veo que no va a ser mi día. El pulso está demasiado alto para el ritmo tan bajo que llevo. Mal asunto. La cabeza se pone en contra del cuerpo antes de empezar. Voy a trotar entre 10 y 15 minutos, para luego intentar relajarme hasta la salida.

Me coloco bastante adelantado, con Fran a mi lado. No dejo de mirar el pulso, mierd*, no baja nada.

Un Coronel del colegio saca un revólver, apunta al cielo (menos mal jajaja) y ¡a darlo todo!

Antes de salir de la pista de atletismo, veo a Fran a mi lado y le digo: que vamos a 4 minutos pelaos!! frena!!, se ríe y me dice: ya lo pagaré luego... (pienso, a mis adentros, que yo también pagaré ese inicio, así que aflojo y trato de ir algo más lento durante el primer kilómetro, que se hace enterito dentro del Colegio.


 Ahí estamos ambos, en primer plano ¡qué buen porte!

4'20" el km 1. Bueno, teniendo en cuenta las malas sensaciones que he tenido calentando, quizá sea lo mejor ir conservador al principio... (había previsto correr a 4'10" de media, pero va a ser que no).

Salimos del Colegio y la avenida por la que pasamos es ligeramente en subida. Se me viene a la cabeza que, si en Valdepeñas iba poco más lento que en ese momento, y hoy solo tendré que correr la mitad de los kilómetros, que leches, puedo acelerar! Mala decisión, lo sé.

En subida y todavía "fresco", marco el segundo km en 4'16''. Justo en ese punto se encuentra el compañero Rafael Santiago. He tenido el gusto de poder saludarlo antes de recoger el dorsal. Al ocupar el cargo que tiene, no le queda más remedio que trabajar hoy.

A unos 10 metros por delante llevo lo que parece un grupo de corredores locales. El que va marcando el ritmo parece que sabe bien lo que hace. Un esfuerzo extra, los alcanzo y decido ir con ellos mientras pueda. En circunstancias normales, en un kilómetro, o menos, los habría tratado de adelantar. Pero hoy no se dan las "circunstancias normales", voy muy justito de fuerzas, a pesar de haberme pegado a ellos. Si has participado alguna vez en una carrera popular, sabrás que, al igual que en un pelotón ciclista, el esfuerzo percibido corriendo en grupo parece ser menor que si vas en solitario. El domingo yo percibía todo el esfuerzo, sin atenuantes. Dejé de mirar el cronómetro, el pulso, para, tan solo, seguir corriendo por sensaciones.

Con los pequeños toboganes que tiene el recorrido, picamos el km 3 en 4'20'' y el km 4 en 4'08''.

Sobre el cuatro y medio vienen dos pequeñas cuestas, algo más empinadas que las demás, y es aquí donde empieza mi declive. El grupo se me escapa subiendo, intento alcanzarlos y recuperar bajando. Es imposible, no se pueden hacer las dos cosas a la vez, o tomo aire o sigo forzando para alcanzarlos.

Km 5 en 4'26''. Los datos los estoy sacando ahora de la aplicación del reloj, si llego a ver esos parciales, seguro que me vengo más abajo todavía.

Por fin llegan las buenas noticias: todo lo que sube, tiene que bajar. Nada más pasar la mitad de la prueba viene una larga bajada, que nos hace correr por el centro de Valdemoro. Hay mucho público en esta zona animando, muchos niños chocando las manos de los participantes. Consigo bajar el pulso, manteniendo un ritmo de 4'09'' en los km 6 y 7.

Curiosamente, hasta este punto, y aunque había corrido muy forzado al principio, los kilómetros se me han pasado bastante rápidos. Llegamos al final de la bajada, giro a izquierdas y a subir de nuevo.

Había recortado unos metros al grupo local, pero sin pretensiones. A no ser que pincharan ahora, me iba a ser imposible alcanzarlos de nuevo. Así que bajo la mirada y el ritmo, subo la cadencia, y trato de poner el cuerpo en un esfuerzo continuo capaz de soportar los tres mil metros restantes.

Ahora apenas se ve gente en la calle. Algunos Policías Locales van colando vehículos en los cruces, entre grupos de corredores. Incluso los dejan pasar en la misma calle y sentido de la carrera. De hecho, un turismo se me puso a escasos centímetros poco antes de llegar a otro cruce de calles. No tenía fuerzas ni para enfadarme...

A 4'29'' pasé el km 8... una pena jajaja

He perdido de vista al grupo, me cuesta, incluso, averiguar el recorrido de la carrera. Menos mal que hay repartidos voluntarios que van indicando, si no, me pierdo.

En el km 8 comienza la última bajada. Me atrevo a intentar acelerar un poco y completo el 9 en 4'15'', justo a la entrada al Colegio. Hay una batucada en la puerta y mucha gente en la calle, supongo que son acompañantes de los participantes, todos nos animan.

Una vez dentro, ajusto el ritmo para llegar vacío hasta meta. No voy a esprintar, no me juego nada hoy, solo trato de que el cronómetro ofrezca un resultado medio decente...

41'59'' oficiales. Muy satisfecho, después de haberlo pasado "tan mal". He llegado el 57 de la general, de aproximadamente 1300 participantes, es para estar contento.
Todavía sin haber recuperado el aliento, veo entrar en la pista a Fran. Lo primero que se me viene a la cabeza es que debería haberlo acompañado, de haber sabido que me seguía tan de cerca... ¡a la próxima compañero!

En cuanto llego al coche, lo primero que hago es pasar a mi hermano un vídeo con los datos de la carrera. Después, a dar novedades a Marisa y a mis padres. Siempre esperan esa llamada diciendo que he acabado bien y no me duele nada. Un beso a todos.

Después del esfuerzo había que celebrar el reencuentro villacañero, así que hubo parada a tomar una cervecita...¡que rica me estuvo!


 Moraleja: hay que entrenar más cuestas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hermano cómo cada año fiel a la Capitán Duque y como siempre una gran carrera y una crónica insuperable