martes, 5 de enero de 2016

I CARRERA POPULAR VILLA DE QUERO

    Primera carrera del año, a la que acudimos en masa desde Villafranca un nutrido grupo de laguner@s:
    El pasado domingo 3 de enero se levantó la mañana fresquita, con un vientecillo del sur que hacía helarse todo el cuerpo en cuanto te daba en las narices. Pero esto son apenas meras anécdotas, ya que las ganas que llevo de correr harán que se me olvide en cuanto me coloque en la salida.
    En el calentamiento vuelven las molestias del gemelo que me han hecho bajar la intensidad de mis entrenamientos. Es un dolor apenas perceptible, pero me avisa que está ahí, que puede torcerse la cosa a la que me descuide. Opto por estirar suavemente y tratar de pensar en otra cosa ... a unas malas, si no me deja ir rápido, busco a Ali ...
    Los vecinos han organizado esta carrera para poder ayudar con los beneficios de la inscripción a la asociación de personas con discapacidad ASPRODIQ, y en la prueba principal nos agrupamos aproximadamente medio centenar de atletas. Hay caras conocidas, buenos fichajes, así que nada de optar a un puesto de podio (hay categoría única, nada de grupos de edad). Entre los nuestros, Fillo y el recién "adoptado" Enrique, que correrá con su equipo, el Bikila Mora, son los más destacados. Después trataremos de no quedar muy lejos de ellos el resto: Javi (Rapi), Alfonso, Ignacio, Lili, Bienve, Alberto, Floren, Manu, Juanan, Casero, Ismael, Josué, Carlos, María, Ali, Juan Carlos y un servidor.
    Ali no ha traído ningún complemento de abrigo, por lo que tengo que dejarle una braga (que me iba a poner para tapar los oídos) y los guantes; en carrera no los eché de menos. Llevo ya dos días sin tomar antibióticos, el resfriado está casi vencido, pero opto por la precaución y tiro de manguitos y camiseta de manga corta debajo de la del club.
Nota.- los manguitos nos han provocado ya bastantes risas...
    En resumidas cuentas, con muchas ganas y pocas taras, me planto en la salida. A la voz de "ya!" nos ponemos en marcha y a los pocos metros tenemos un giro de 90 grados seguido de una cuesta de unos 80 metros que acaba poniéndose casi vertical ... vale, si, he exagerado un poco...
    Enseguida localizo a Ignacio y Alberto, que van delante a un ritmo muy alegre. Sé que a Alberto lo voy a pillar, ya que mi ritmo en carrera es un pelín más alto, pero con el palomete ya no estoy tan seguro. Al bajar por la calle Las Pueblas alcanzo al quereño y no puedo resistir echarle una pequeña bronca; es normal que salga rápido, está corriendo en casa y no tiene todavía la suficiente experiencia como para regular desde el principio. Pocos metros después, aprovechando que en bajada mis zancadas son larguísimas, doy caza a Ignacio. Justo en ese momento pita el Garmin: 3'50" ... uf! me he pasado un pelín, a ver si ahora, que viene un tramo llanito, soy capaz de regular.
    En Villacañas fuimos juntos prácticamente toda la carrera Ignacio y yo, y hoy temo que me va a dar para el pelo, ya que yo no tuve miramientos a la hora de tirar fuerte el último kilómetro, dejándolo atrás; Pero una cosa es lo que yo pienso y otra lo que él decide, no tiene piernas para seguirme, me deja marchar en solitario.
    El paso por Quero se hace en un suspiro, no hay mucho público, pero los pocos que están en la calle animan con ganas. En el gps llevo puesta la pantalla con el ritmo, prefiero no mirar las pulsaciones, que hoy, con total seguridad, van a ser altas. La respiración va todavía fluida y las zancadas prudentes, con el gemelo "dormido". Paso el segundo kilómetro en 3'57", bien, esta velocidad es más adecuada.
    100 metros después se encuentra el punto de avituallamiento. He salido con la boca seca, así que no dudo en coger una botella. Patoso de mí, se me resbala y cae al suelo. Con los nervios de hielo, paro, regreso al punto y la recojo. Esto en una carrera tan corta puede calificarse como un error garrafal, pero me conozco bien, y si continúo sin beber un sorbito de agua, seguro que las sensaciones serán pésimas.
    Ahora viene la parte más dura de la prueba, una recta con una ligera pendiente y el viento en contra. Ya me había advertido Alberto que pasaríamos por esta calle, que lleva a la estación de tren y está desprovista de edificios, así que mi estrategia era buscar alguien que me cortase el viento la mayor cantidad de metros posible. Y ahí estaba, el modelo perfecto, un corredor de Criptana con una buena planta, con unas espaldas dignas de un leñador vasco. Se trata de Ángel Quintanar, y hoy ha venido a correr desde el pueblo de los molinos en bici, esto si que es un tío valiente!! Hago un cambio de ritmo y le doy alcance, me coloco "a rueda" y trato de relajarme unos metros. Pasamos el tercer kilómetro en 4'11".
    El efecto del drafting se hace notar enseguida y a pesar de que el cuerpo me pide rápidamente ir más fuerte, aguanto sereno hasta poco más de la mitad de la calle. Una vez en ese punto, le doy el relevo, miro hacia atrás y veo a unos 20 metros a Javi. En la San Silvestre terminó por delante de mí y es un corredor con un final fuerte, al que sé de buena tinta, que le gusta ganarme. Entonces es cuando se me pone el modo competitivo "ON", hoy no será su día, pienso entre mí.
    Poco antes de girar hacia el camino que nos llevará de vuelta, logro contar los que van por delante. En cabeza, destacado, Iván Cantos (hermano de Alberto), seguido de un grupo en el que van Fillo, Enrique, Félix (el villacañero) y alguno más. Después siguen otros a los que no conozco, aunque creo distinguir al que me precede como Jesús (otro villacañero). Lo tomo como referencia y trataré de darle alcance. Eso, unido a que no voy a dejarme pillar por Javi, será bastante motivación para tratar de ir más rápido hasta meta. Voy en el puesto 12º.
    Tomamos el camino de vuelta a Quero y pico el cuarto kilómetro en 4' justos. Giro la cabeza para tomar referencias con mis perseguidores y, oh, sorpresa! Ángel está ahí mismo. Se había quedado unos metros por detrás al darle yo el relevo, pero cuando creí haber aumentado la distancia bastantes metros, ahora descubro que no es así, lo tengo bastante cerca. En ese momento pienso que va a ser un rival duro de roer, que Javi también estará próximo y que, o me pongo las pilas, o caigo al 14... menos mal que ahora vamos cuesta abajo y con el viento a favor.
    Muchos pensarán que tampoco hay tanta diferencia, en ser el 12 o el 14, pero cuando te ves bien, cuando entrenas duro, no te vale perder posiciones terminando una carrera. Vale, no habrá podio, ni por grupos de edad, pero aunque se me salga el corazón por la boca, no voy a dar mi brazo a torcer, soy así, no tengo remedio. El quinto kilómetro cae en 3'50".
    Volvemos a entrar en el pueblo, voy tomando referencias de mi más inmediato perseguidor constantemente, ¡mantiene la distancia!. Menos mal que en la estación se quedó rezagado, si no, me toca emplearme bien para ganarle. Últimas calles, últimos giros, últimas miradas y último mil también en 3'50". Al final consigo mi propósito y mantengo la 12ª posición, marcando un crono de 23'35" para los 6 kms. El gemelo me ha respetado, aunque a en el momento de escribir estas líneas estoy con dolor y obligado a descansar varios días.
    En cuanto soy capaz de recuperar el resuello, vuelvo sobre mis pasos para buscar a Ali.
    Doy con ella en el km 5. Me dice que va muy bien, lleva buena cara, y yo no quepo de ancho por las calles de Quero!!!

    En la recta final me pongo delante para quitarle algo de viento, auque al final me aparto para dejarla entrar sola a meta.
    Nuestra compañera María logra la segunda plaza en la general femenina y Alberto también segundo, pero local ;-) enhorabuena a ambos.
    Ahora tenemos la vista puesta en la carrera de Las Paces, en Villarta de San Juan, espero haberme recuperado.



   

sábado, 2 de enero de 2016

XI San Silvestre Villacañera, 31-12-2015

    A pesar de ser una distancia muy corta, esta es una carrera a la que me encanta asistir. No es tan sólo el hecho de correr el último día del año, es, también, la buena animación que ofrece el pueblo de Villacañas, congregando público en todo el recorrido. 
    En esta ocasión, nos esperaba un asfalto mojado y muy resbaladizo (al menos para las pegasus), pero una temperatura muy agradable y, aunque preveo que me va a sobrar mucha ropa, opto por llevar una camiseta sin mangas debajo de la oficial del club, también manguitos y gorrito navideño. A pesar de las buenas sensaciones de Mascaraque, no he podido llegar en condiciones a la "SanSil", ya que un resfriado me ha tenido doblegado sin poder entrenar en condiciones, además de un leve pinchazo en el gemelo derecho. El médico me recetó antibióticos, y cualquiera que practique este deporte sabe que te dejan echo polvo, sin poder rendir. Como sabéis, suelo ser muy competitivo, y hasta el último momento no decido lo que llamo "mi estrategia".
    De viaje al pueblo de los silos, acuerdo con el amigo Ignacio hacer la carrera con él, intentando marcar un ritmo de 4'10" el km aproximadamente. También nos acompañarán Alfonso, Bienve y Josué; aunque éste último confiesa que es mucha velocidad para él. En esos momentos, ni yo mismo estoy seguro de ser capaz de llevar el ritmo al que me he comprometido.
    La organización ha optado por hacer cronometraje con chip, algo muy de agradecer en una carrera gratuita, y el sistema, muy parecido al de Mascaraque, parece bastante cómodo y sencillo, consistente en poner en la zapatilla una pequeña tira de papel-plástico con el sensor incorporado, bravo por ellos.
    Tras un pequeño y, a mi juicio, escaso calentamiento, nos colocamos muy delante del pelotón. Advierto a mis acompañantes que tras los primeros metros, nos coloquemos a un lado y dejemos pasar a "los de siempre" (si, esos que siempre salen escopeteados y que luego adelantamos tras el primer kilómetro). Dicho y hecho, ni que estuvieran repartiendo billetes de 50 más arriba!!
    Esta carrera tiene un circuito al que se le dan dos vueltas, se empieza con una pequeña subida, luego unos metros llanitos, se vuelve a bajar, y se vuelve a llanear hasta la meta. Tampoco es que la subida sea pronunciada, pero como te pases un pelín ... ya sabes, la cagas.
    Antes de terminar la primera subida ya voy refrenando a mis compañeros, que, contagiados por la inercia del pelotón, no dudan en ir acelerados sin control. En alguna parte del primer kiómetro perdemos a Josué y picamos el mil en 4'13". Curiosamente me encuentro fenomenal, puedo hablar perfectamente y para nada se me atraganta el ritmo. Comienza la bajada y lo mismo, tiro del freno para que Alfonso e Ignacio (a Bienve tampoco lo veo ya) no se desboquen y puedan hacer la segunda subida a buen paso. Picamos 4'04" y vamos todo el rato adelantando gente, por lo que el ánimo está muy alto.
    El tercer kilómetro es muy llanito, y mantenemos el ritmo a la perfección, 4'10". Pero aquí empieza de nuevo la segunda subida y Alfonso ya va pitando como una locomotora vieja. Le cuesta llegar con nosotros hasta arriba, pero el esfuerzo le pasará factura y poco después se quedará unos metros por detrás nuestra. El cuarto kiómetro cae en 4'11" y hasta aquí he llegado con fuerzas de sobra, así que le digo a Ignacio que en la bajada aceleremos suavemente, para intentar rebajar algún segundito. Su respuesta no me la esperaba: "tira tú". Y aquí viene el dilema; ¿qué hago, tiro fuerte o me quedo con él? Decido acelerar, pero muy poco, a ver si me aguanta. Le vuelvo a hacer gestos para que se pegue a mí, pero no va tan fresco como yo y continúa un par de metros por detrás. Cuando llegamos al quinto kilómetro (3'50") decido acabar fuerte los últimos 600 metros, adelantando a todo aquel que pueda.
    El público de la calle Mayor siempre lo da todo animando, y eso hace que la llegada a meta sea muy emocionante, poniéndose la carne de gallina.
    Acabo en la 39ª posición, el 12º de mi categoría, con un tiempo de 22'28", mucho mejor de lo que esperaba.
    Como hoy también ha venido Ali a correr, me cambio rápido de camiseta y voy en su busca. La han acompañado María y Juan Carlos, que han sido sus ángeles de la guarda, ya que la pobre tuvo un pequeño flato durante la prueba y ellos no la han dejado ni un momento sola ¡gracias compañeros!.
PINCHANDO AQUÍ se puede ver la clasificación.
    Además de los que he nombrado, corrieron también bastantes laguneros, destacando a Fillo, que entró en séptimo puesto de la general, también su hermano Javi, Floren, Isidro, Juanan, Ismael, Jose Luis Lili...
    Hoy toca roscón, y mañana también corremos en Quero.
    Ah, feliz año!!!
   

domingo, 20 de diciembre de 2015

I Carrera Popular Mascaraque en marcha.

    En cuanto vi en el cartel que era a favor de AFANION, corrí buscando mi agenda para ver si libraba. Afortunadamente, así era, así que ya solo quedaba inscribirme con Ali para solidarizarnos con una buena causa a la vez que nos divertimos practicando nuestro deporte favorito.
    Ha pasado poco más de un mes del maratón de Valencia y los entrenamientos van viento en popa. Estoy asimilando muy bien todo, empezando suave y con poca distancia, y aumentando paulatinamente la intensidad y duración de los rodajes. Con la intención de ser competitivo en la San Silvestre de Villacañas, me presento a Mascaraque a modo de test, así sabré aproximadamente el ritmo que puedo llevar el 31.
    A última hora unas molestias estomacales y una noche demasiado larga en el hospital (de acompañante) hacen que nuestra participación penda de un hilo. Pero con la voluntad suficiente, no hay excusa que valga.
    La mañana es fresquita, pero la previsión es de temperatura agradable y nada de viento. Recogemos el dorsal y calentamos juntos Ali y yo, intentando averiguar el recorrido de la prueba. En la organización nos dicen que es a una sola vuelta, así que teniendo en cuenta lo pequeño que es el pueblo, seguro que salimos a terreno rural. Dentro de población hay algunos giros de 90º, trato de mentalizarme que no debo ir demasiado derpisa, que con este chasis de casi metro noventa, me puedo ir contra las paredes si me paso con la velocidad jijiji.

    Cuando estamos acabando con el calentamiento comienza a dolerme ligeramente la cadera derecha, igualito que en agosto. Ya había tenido un aviso el jueves, y creí que con el descanso del viernes y un ibuprofeno se pasaría, pero la cosa no pinta muy bien. A pesar de todo, decido intentar correr, eso sí, colocándome por el centro del pelotón, para no estorbar demasiado.
    Con un pelín de retraso sobre la hora oficial, se da la salida. La calle es muy estrecha y enseguida se hacen dos giros a derechas. Procuro no desbocarme, y aunque adelanto a varios niños y niñas que se me han colocado delante, sujeto bien el ritmo desde el principio.


    Desde los primeros metros voy algo molesto, pero "me deja correr". Salimos del pueblo y veo que delante irán cerca de 60 corredores. Pasamos el primer kilómetro por debajo de 4 minutos y, como siempre pasa en estas carreras, ya van las locomotoras bufando y resoplando por el exceso en la salida.
    Antes del segundo kilómetro adelanto a cerca de veinte corredores. El circuito es bastante llano, y el firme muy bueno, aunque a mí se me antoja algo cuesta arriba. Aunque voy continuamente adelantando gente, mi ritmo es reservón y llego al segundo km a ritmo de 4'02". En este punto hay un puente, que subo sin dificultad. Justo arriba acelero un poco y trato de alcanzar a más atletas que me preceden. Van cayendo poco a poco y a la que me descuido, soy yo el adelantado. Es un corredor muy alto, debe tener unos 30 años, y en un análisis rápido, veo que si me pego a él, me llevará un buen tramo a "ritmo", adelantando puestos. Dicho y hecho, me convierto en su sombra y, al cabo de unos 300 metros, se viene abajo... vaya, con eso no contaba. Poco antes había contado a "grosso modo" los corredores que llevaba delante, unos 40. A partir de ahora será más difícil mejorar puestos.
    Kilómetro 3, a 3'59". Continúo con algo de molestias, aunque ahora es algo menor. Como tengo todavía la cabeza en modo maratón, el pensar que ya llevo la mitad y que no queda nada para terminar, hace que me olvide del dolor y que ni me moleste en vigilar el pulsómetro.
    Alcanzo a otro corredor veterano. Me pego a él unos metros, pero enseguida se abre a la izquierda y me deja paso libre. Decido tomarme un pequeño respiro y llego al cuarto kilómetro en 4'06". Regresamos al pueblo y si hubiese ido en modo "competición" sería el momento de cambiar el ritmo. Pero no, hoy voy a disfrutar de la soleada mañana, no tengo ganas de que se me salga el corazón por la boca.
    Kilómetro 5, a 4'05". El último mil es ligeramente cuesta abajo. Delante llevo un chaval muy joven, otro que seguramente es de mi categoría, y un tercero, al que no logro ver la cara. Venga, un último apretón, a ver si adelanto al menos a uno (pero sin pasarse). En chaval cae enseguida, va fundido el pobre, pero el de mi categoría sigue a la misma distancia. Miro el Garmin y veo que voy a 3'50"... venga, pues mantengo así...
    Un par de giros más y llego a un grupo de niño que en lugar de animar iban contando atletas. Cuando llego a su lado suena el 33. Me giro y les pregunto ¿cual habéis dicho? ¡TREINTA Y TRES! contestan a lo unísono. Vaya, pues si que he adelantado gente. Miro hacia atrás y no veo perseguidores con canas (jeje), aflojo un poco, encaro la calle en la que está la meta, sonrío a Aurelio, que está con sus fotos y paro el crono en 24'02", habiendo corrido el último mil en 3'49". Puesto 33, 15º de la categoría. Me doy por muy satisfecho.

    Sin perder ni un segundo, me pongo una camiseta seca y voy en busca de Ali con una botella de agua. Decido hacer el circuito al revés, y por suerte, en un giro, en lugar de seguir la línea marcada, la distingo a unos 200 metros, antes de llegar al kilómetro 5. Me pongo rápidamente a su lado y le doy para que beba un poco. Va muy tranquila y me dice que ha tenido que parar a estirar porque le molestaba el sóleo. Conmigo tiene que volver a detenerse, porque sigue algo tocada, aunque el último kilómetro lo hace del tirón, acelerando en la parte final. Termina tercera de su categoría, otra copa para la vitrina!



Muchísimas gracias a Aurelio Gomez Castro por las fotos y vídeos.
AQUI  podéis ver las fotos de Aurelio y AQUI las clasificaciones.

martes, 17 de noviembre de 2015

XXXV Maratón Valencia Trinidad Alfonso

    El viaje comenzó el año pasado. La idea era buscar un maratón lo más llano posible para batir mi mejor marca en la distancia (2:59 en Madrid). El 3 de febrero ya estaba inscrito a Valencia. Pero más de seis meses de lesiones continuas me hacían dudar del objetivo principal. La parte positiva era que seríamos muchos laguneros los que correríamos, así que tenía compañía asegurada, y eso te da un plus en una carrera tan larga.
    Después de febrero la cosa no mejoró en absoluto. Aunque seguía entrenando y participando en carreras, mi estado de forma había bajado bastante, y para colmo, las lesiones no cesaban. Las últimas fueron unas molestias en isquios y aquiles. Una buena tarde, entrenando con Coco y Uti, decidí no parar, a pesar del dolor. Si había que regalar el dorsal de Valencia, se regalaba, pero ya no aguantaba más. Por lo visto, mi cuerpo necesitaba más kilómetros, más caña, porque desde ese día, todo fueron mejoras.
    Adapté el entrenamiento para intentar hacer tres horas justitas, muy cerca de mi mejor marca. Todo iba sobre ruedas, y a pesar del batacazo en la media de Alcázar, comencé a asimilar entrenamientos de forma increíble. Por fin, todo venía de cara.
    Pero el maratón necesita muchos factores a favor y ninguno en contra, así que nada de tirar cohetes. La experiencia me dice que tan solo un detalle negativo y adiós carrera. En la semana de tapering, resfriado. A pesar de ello, la moral estaba muy alta, ya que iba a ir acompañado del mejor corredor de maratones de Villafranca de todos los tiempos, el amigo Uti, y su templanza me haría regular a la perfección para, al menos, acabar con garantías.
    El viaje y las vivencias con los compañeros del Club Atletismo Las Lagunas, con Marisa y Ali, lo he reflejado en una crónica paralela que podéis leer PINCHANDO AQUÍ
    Y llegó el esperado día 15. El único calentamiento que hice fue la caminata del hotel a la salida, a sabiendas de que los primeros minutos de carrera serían lentos, hasta que el grupo comenzase a estirarse. El método de posicionamiento en la salida elaborado por la organización me encantó. Entrábamos por la parte de atrás de cada cajón, y de esa forma, no había apelotonamiento; conforme llegabas, te ibas hacia adelante, sencillamente perfecto. Cinco minutos antes del pistoletazo, los 25000 participantes (entre maratón y diez mil) y el público asistente, guardamos un minuto de silencio en memoria de las víctimas del atentado en París. He de confesar que el respeto y el absoluto silencio hicieron que casi se me saltaran las lágrimas.
    Inmediatamente salieron los participantes en "handbike", y sin previo aviso, el resto. Decido pinchar el crono en ese momento, pero al movernos tan despacito se detiene automáticamente, ya que lo tengo configurado para activarse cuando ya voy trotando. No le doy mucha importancia, ya que correremos más bien por sensaciones.
    El primer kilómetro, a pesar de la aglomeración, lo pasamos en poco más de cuatro minutos y medio. Poco después ya podemos ir regulando perfectamente en las anchas calles de Valencia.
    Antes de llegar al kilómetro dos, la humedad hace que sudemos mucho más de lo habitual, pero somos expertos en estas lides y no se nos escapará ni un avituallamiento sin reponer líquidos.
    Poco a poco, la musculatura va calentando, adaptándose al asfalto. La temperatura es perfecta, y una fresca brisa mediterránea nos mantiene bien refrigerados. Después del kilómetro 7 subimos ligeramente el ritmo y en la Avda. Dels Tarongers adelantamos al práctico de las 3:15. Es en esta avenida cuando tenemos la suerte de poder cruzarnos con nuestros compañeros, primero con Fillo, que lleva un gran ritmo, y después con el grupo de Floren. Nuestros ánimos están en lo más alto, corremos alegres, la gente lee el dorsal y nos llama por nuestro nombre, tenemos muy claro que hagamos la marca que hagamos, hoy vamos a disfrutar como en ningún otro maratón. Hasta aquí el público ha sido numeroso, aunque había alguna calle algo más triste; pero pocos metros después, sobre el kilómetro 10 (que pasamos en 45 minutos oficiales), la cosa cambia totalmente; apenas se ven huecos en las aceras, la gente incluso se encuentra en la misma calzada, gritando y aplaudiendo como si fuésemos el grupo de cabeza. El único tramo que recuerdo menos concurrido (que no desierto), es el Bulevar Periférico Norte, ya que transcurre a las afueras de la ciudad.
    Subido en esta nube de positividad dejo de darle importancia al cronómetro, ya no me importa acabar en el tiempo previsto o media hora más tarde, lo que estoy viviendo ha eclipsado mi vena competitiva y la ciudad, el público y la compañía hacer que haber estado allí sea desde ese momento una victoria.
    Llegamos a la mitad de la prueba, km 21,097 en 1:34:22 oficiales y le digo a Uti que si somos capaces de doblar, a pesar de no ir a la velocidad que habíamos planeado, la marca será todavía muy buena. Por desgracia, su respuesta no es tan optimista como mi afirmación. Empieza a mostrar dudas y me dice que no lleva buenas sensaciones, que seguramente no acabará conmigo la carrera. Le contesto que de eso nada, que bajamos el ritmo lo que necesite, pero que no voy a abandonarlo.
    En el kilómetro 24 están esperando nuestras chicas. Nos colocamos en el lado izquierdo y a unos 200 metros ya distingo a Ali entre la gente. Comienzo a agitar los brazos para que nos localicen e inmediatamente las veo saltando.


    La alegría es tal, que no dejo de mandarles besos.
    Mas este subidón dura bien poco. Uti ya va unos centímetros por detrás, y esto solo significa que le cuesta ir a mi ritmo. No dejo de darle ánimos, pero en el avituallamiento del kilómetro 25 se frena bruscamente y se despide de mí. Sus palabras de aliento consiguen convencerme y continúo sin él, esperando que en cualquier momento logre alcanzarme de nuevo, cosa que desgraciadamente no sucederá.
    A partir de ahora comienzo una carrera totalmente diferente. El recuerdo del atleta fallecido en la última edición de la Behovia me hace ser más prudente, si cabe, y no aumentar el ritmo que llevo. Empiezo a controlar el pulsómetro y veo que todavía estoy en "buenas condiciones", por debajo de 160 ppm, bien.
    Antes de llegar al kilómetro 30 tengo la suerte de coincidir con una pantalla gigante en la que se retransmite en directo el final de la carrera. Un corredor que va a mi lado comenta conmigo lo espectacular del récord en suelo español conseguido, 2:06:13, batido por el keniano John Mwangangi.
    "No puede haber más gente animando" pensaba yo ... y estaba equivocado. Conforme pasan los metros, más público inunda las calles; es tal, que hay tramos en los que no cabemos tres corredores en paralelo. Aunque haya a quién eso le parezca molesto, el hecho de que te animen llamándote por tu nombre, de que ni siquiera pudiera escuchar el pitido del gps al paso de cada kilómetro, hace que las pocas ganas que te quedan ya de correr desaparezcan por completo y que lo de "la soledad del corredor de fondo" sea únicamente un estado mental. De veras que es imposible detenerse ante tal desbordamiento de aplausos. Claro que esa es mi apreciación personal ... cualquiera que haya corrido o presenciado la parte final de un maratón, sabrá que más de uno tiene que ponerse a andar (si los calambres y las fuerzas lo dejan, claro).
    Desde hace varios kilómetros me lleva doliendo un dedo del pie, concretamente el lugar donde debería encontrarse la uña. Voy convencido de que se me ha caído y habrá una buena carnicería ahí debajo. Las ingles y las axilas también me escuecen bastante, ya que el sudor ha derretido la vaselina que me di a primera hora y no encuentro en ningún avituallamiento donde darme una buena mano de lubricante. Afortunadamente, adelanto a un ciclista de la organización que lleva un tarro y me unto generosamente las zonas doloridas.
    Cuando creí que ya no me encontraría al tío del mazo, orgulloso de mí mismo, de haber sabido regularme, zasca!! "en to la boca"!! justo antes de llegar a la plaza de toros, el lugar que nos había augurado Floren...

    Por suerte, con tal cantidad de gente animando, el temido momento que odia todo maratoniano se hace más llevadero. Uno tira de experiencia, conocedor de que, con un poquito de aguante, la sensación de flojera irá desapareciendo y la proximidad de la meta hará que las piernas no necesiten ninguna orden del cerebro, ni del corazón, para terminar.
    En el momento que distingo la bellísima Ciudad de las Artes y las Ciencias, respiro tranquilo, me dejo llevar por el griterío y acelero suavemente. En las últimas curvas, cuando creí que no podía sonreír más, escucho los gritos de un grupo de laguneros entre los que se encuentran Sonia, Jesús, Elena, Petra...
    Un pequeño esfuerzo más y la espectacular e inigualable meta de Valencia queda atrás, quedando así completado mi sexto maratón con un tiempo neto de 3:09:24. La única idea que me ronda desde ese momento es que voy a tardar bastante en volver a correr los 42 kms ... o no??
CLASIFICACIONES


viernes, 9 de octubre de 2015

XIX Media Maratón de Alcázar de San Juan, memorial Mariano Rivas Rojano.

    Querido nieto, en mi larga vida he obsevado que existen diferentes tipos de corredores: aquellos que corren para obtener la victoria sobre otros, los que solo buscan la experiencia de participar y aquellos que sueñan con vencerse a sí mismos y explorar sus límites. Entre estos últimos es donde conocí a los más fascinantes atletas, atletas eternos; los que corren toda la vida, los que corren incluso de viejos, sonriendo alegremente a los más jóvenes. Aquellos que aprendieron a paladear sus victorias para seguir corriendo.
    Tu abuelo, que te quiere y que ha depositado en tí grandes esperanzas. Helsinki 1980. (Emil Zátopek, no necesita presentación).
    Con esta carta de un gran atleta dirigida a su nieto venía grabada la etiqueta del vino con el que fuimos obsequiados el pasado domingo en Alcázar, tras disputar la media maratón. La estuve leyendo mientras saboreaba un generoso vaso, cenando, al tiempo que analizaba mi mal rendimiento en la carrera.
    Sin duda me identifico con los atletas que menciona, y la prueba de ello, es que, a pesar de ser conocedor de mi capacidad, el domingo corrí intentando vencerme a mí mismo, intentando explorar mi límite. Y lo conseguí, ¡vaya que si lo conseguí!; estaba justo en el kilómetro 6.
    Cualquiera de los que haya leído mis crónicas puede preveer el comienzo de las mismas (me refiero al momento en el que suena el disparo y empezamos a correr). Siempre menciono a los osados que salen demasiado rápido y que poco a poco, van apagándose, arrastrándose hasta llegar a la meta. Pues esta vez me ha tocado a mí. Esta vez he sido yo el que, tras haber planeado un ritmo acorde a mi estado de forma, salió más deprisa, embriagado por la buena compañía (Uti y Juanje) y pensando: "oye, igual suena la flauta". Sonó, claro que sonó, pero desafinando. Como he puesto antes, a partir del kilómetro 6 ya no era dueño de mi ser. Me iban adelantando corredores a montones, me costaba incluso ir en línea recta. No ha sido la primera vez que pienso en abandonar, recuerdo perfectamente que las sensaciones que tuve en Segovia fueron bastante parecidas, aunque allí, el desnivel acumulado y el ritmo bastante más alto, tuvieron buena parte de la culpa. Mi hermano grabó estas impresiones el domingo (gracias, por cierto, por estar ahí):
    Podréis entender que, a día de hoy, mi subsconsciente haya borrado la mayor parte de la carrera, ya que, cuando uno tiene la mirada fija en un maratón a poco más de un mes, cualquier experiencia negativa de este tipo no aporta nada bueno.
    De lo poco que (quiero) acordarme, es de ir esperando a algún compañero del club para intentar llegar a meta con él; los dos más cercanos eran Alfonso e Isidro. Fue este último el que, en una gran remontada, me dió caza sobre el kilómetro 20. Al rebasarme preguntó por qué iba tan flojo. Apenas me dió tiempo a contestar que había sufrido una gran pájara... siguió hacia adelante como un sputnik!!! Traidor! (pensé yo) cómo puede hacerme esto?! Está claro que sus intenciones eran cruzar el arco por delante de mí, no dar un frenazo para acompañar al pobrecito Eladio... Pocos segundos después me adelanta un grupo de unos cuatro corredores. Como puedo me pego a ellos. Y así como por arte de magia, no sé de donde salieron fuerzas para volver a alcanzar a mi compi, cerrando el kilómetro más rápido de toda la media. Pasamos juntos la meta, mirándonos de reojo, vigilando un último sprint final, que no habría servido nada más que para apuntillarme y dejarme roto por completo ('maldita competitividad la mía!). Por supuesto, después nos reíamos y bromeábamos los dos mientras compartíamos impresiones con los demás laguneros.
    Poco más de noventa y dos minutos han hecho que ponga los pies en el suelo, que no mire más allá de lo que verdaderamente puedo correr, que me piense bien lo de ir a tres horas justitas en Valencia ... bueno, si mi actual marca en maratón es 2:59:58... ¿por qué no intentarlo?











lunes, 31 de agosto de 2015

XIX Carrera Popular Las Lagunas de Villafranca.

      Cuando perteneces a un grupo humano como es el Club de Atletismo Las Lagunas de Villafranca es difícil hablar de correr después de nuestra prueba, y eso que este blog trata precisamente de eso, de correr. no puedo empezar hablando de ritmos, sensaciones, clasificaciones, etc. cuando lo más importante es el buen ambiente que se respira desde que nos juntamos para organizar el mayor evento deportivo del pueblo. En cuanto aparece algo que hacer, ya hay una persona dispuesta y varios ayudando. En cuanto hay alguien con una preocupación, estamos todos a su lado, arropándolo. Si fuesemos una máquina, seríamos engranaje, si fuésemos una cadena, seríamos eslabones; pero somos personas, permitidme que elija como la mejor palabra para definirnos, FAMILIA.
    Y ahí estamos (casi todos), porque somos muchos más que los retratados, y por supuesto, no menos importantes. Pero mira que os quiero...

   Y ahora si, hablemos de correr.
   La semana de tapering (se llama así la semana previa a la competición) no ha sido todo lo positiva que me hubiese gustado. En el último entrenamiento acabé deshidratado, parándome a caminar dos veces, agotado. La moral por los suelos. Encima me tocó trabajar de noche. Al día siguiente me dolía todo el cuerpo y para remate, también turno de noche. El sábado, con los preparativos, terminé destrozado. Pero el domingo me levanté con las pilas bien cargadas; las iba a necesitar, ya que desde las 7 de la mañana ya estábamos trabajando para que todo saliese a la perfección.
    Cuando llega la hora de la carrera ya estamos algo saturados. Tratamos de hacer un buen calentamiento. Este año el mío se resume en saludos a conocidos y abrazos y fotos con los amigos (bueno, también un trotecillo con mi hermano, mi sobrina Ana, Floren... pero cosa de poco).

    Me voy a permitir el lujo de llamar "amigos" a Julio y Vanessa, porque se dejan querer, porque me llaman por mi nombre, porque me buscan al llegar y también para despedirse. Un abrazo familia.
    Línea de salida, o EMPIECE, como hemos puesto este año. Me coloco bien rodeado (de chicas jeje) y salgo fuerte hasta San Marcos. A los 200 metros de girar la esquina, cuando el garmin ya da una señal medio fiable, retengo a Floren, "cuidado, que ya vamos por debajo de 4". Un poco más delante me junto con Uti y le aguanto bien el ritmo desde el principio. El garmin marca tarde el primer mil, y hasta que no le cambio la pantalla para ver el cronómetro, mis referencias son algo erróneas. He decidido ir viendo únicamente el ritmo, para no pasarme al principio y regular mientras las fuerzas me dejen. Voy volviendo la vista atrás cada pocos metros para buscar a Floren. Hemos hecho el estudio de rivales (locales en nuestro grupo de edad) y si conseguimos llegar juntos en segundo y tercer lugar, respetaremos nuestro pacto entre caballeros entrando al mismo tiempo a meta, ya decidirá Sonia a quién le pasa antes el lector del código de barras...
    Pero algo no va bien, mi compi va todo el rato un metro por detrás, sin hablar (el peso de la dirección de la carrera lo ha dejado para el arrastre). Yo me envalentono y sigo a Uti, al menos mientras pueda. Pero no tardan en llegar las pegas. En cuanto comienza la mini subida a San Isidro, un fuerte dolor en el isquio izquierdo me hace frenar casi en seco. Ha sido un primer aviso, se me pasa un poco y me deja continuar, aunque ya no podré seguir al Míster, a este veterano corredor que ha ido tirando del pequeño grupo todo el rato, quitándome el molesto viento que nos frenaba con fuerza los primeros kilómetros.
    Aflojo y se marchan con él Manu y Carlos. El amigo Floren no me adelanta, sigue a mi lado. Ya en las lagunas empieza a decirme que tire yo, que no va bien, pero no tengo localizado (todavía) a ningún otro local de nuestro grupo, así que prefiero ser reservón y acompañarle. Voy pensando que ojalá lleguemos juntos al pueblo, sería muy bonito.
     Entramos a la arena y en pocos metros damos caza a Manu. Formamos un buen pelotón.
    Cada dos por tres me da un pinchazo en el isquio, pero aguanto bien el dolor y, a pesar de saber que me va a ocasionar una pequeña lesión, sigo hacia adelante, ya que voy muy bien de fuerzas y mentalmente ya estoy "saboreando" un puesto en el podio local. Ahora mi motivación extra será llegar por delante de Carlos y Manu, el pequeño demonio competitivo que llevo dentro me va gritando que lance un ataque despiadado cuando encaremos para el pueblo...
    Salimos de la arena, las fuerzas me respetan, la sangre fría me deja llegar al avituallamiento junto a mis compañeros. Un traguito de agua, un último consejo a Floren (afloja un poco subiendo, que verás ahora...) y ¡al ataque!. Cambio de ritmo. Acelero suavemente. Me pongo al lado de Manu y cuando miro atrás para ver que no estorbo a nadie al adelantar ... sorpresa ... el amigo Jose Luis (Lili para nosotros) está ahí, callado, sonriente, enseñándome los colmillos ... he de reconocer que me visualicé en meta entrando por detás de él. El colega está muy fino y es otra amenaza para el podio. Me puso nervioso. Ante esta situación, ya no queda otra que jugársela a una sola carta. Me duele en el alma dejar a Floren, pero o me acelero, o me quedo sin premio.
    Bajo fuerte hacia el pueblo, guardando un último cartucho para el kilómetro final. Voy adenaltando a varios atletas. A falta de unos 1800 metros alcanzo a Antonio Layos hijo, que me anima a llegar con él hasta el final. Es un gran corredor y sé que me dará mucha caña al final, ya que está más fuerte que yo, así que acepto encantado y juntos nos encaramos para finiquitar la mejor carrera que se puede correr en toda la comarca manchega.
    De vez en cuando toma referencias y me dice que ya no nos pillan, que el más cercano va a unos 50 metros; pero los aplausos y ánimos de los paisanos de la calle El Pez delatan que alguien conocido viene cerca, muy cerca de nosotros. Un último vistazo hacia atrás al poco de cruzar la carretera y ahí está, el amigo Floren con ganas de guerra, seguido por Raúl (otro local de nuestro grupo). Se me ponen los pelos como escarpias, un rayo helado me atraviesa la espalda y zas, último cartucho en juego. No queda más que apretar los dientes y darlo todo. Las fuerzas se acabaron hace rato y solo queda el combustible que te dan los aplausos de los paisanos de la calle San Marcos. Cuando vas sin gasolina y sin poder esprintar (por el dolor del isquio) ya no vale ni rezar...
    Algunos me animan gritando fuerte un "¡vamos Eladio!", supongo que esperaban que luchase el puesto con Antonio, pero antes de entrar en meta, éste se da la vuelta y choca su mano contra la mía. Mi guerra es otra, no voy a disputarle la llegada.
    Me dejo llevar hasta el final y cruzo en un sensacional segundo puesto local de veteranos A, tan solo precedido por Fillo, que se mantiene inalcanzable (enhorabuena mostro).
   Desde el Jueves habría firmado por un crono de 37:00, no me veía capaz de bajarlo, pero pude exprimirme hasta pararlo en 36:10. Aunque no es mi mejor marca en esta carrera, creo que es la mejor que he hecho en mucho tiempo.
   Mi sobrina Ana también ha terminado muy contenta, aunque para feliz, mi hermano, que disfrutó de su compañía todo el tiempo. ¡Felicidades!
 
 Después corría Ali, que fue duda hasta última hora. Cumplió perfectamente su cometido, quedando segunda de la general y primera local.
    Y la guinda al pastel la puso Roberto, entrando a meta más feliz que una perdiz jeje.

    Pasó a mi lado y justo cuando lo iba a estrujar y comérmelo a besos, chocó mi mano y siguió a por su bolsa del corredor ... jajaja me dejó con tres palmos de narices!!
   El resto de la historia, la conocéis la mayoría de los que hasta aquí habéis leído, podio, sorteo y comida en las lagunas. No se puede pedir más ni mejor.
Más fotos AQUÍ







domingo, 16 de agosto de 2015

XXXVIII MARATHON POPULAR MANCHEGA Villa de los Molinos (Campo de Criptana 15-08-2015)

         Aunque el nombre de la prueba crea confusión, debo aclarar que se trata de una carrera popular de 10 kms para categoría absoluta y 5 kms para veteranos. Por cuestiones de edad, qué le vamos a hacer, soy veterano y participé en los 5k, aunque la organización permite hacerlo en la de 10. Como recientemente he tenido dolores en la cadera, preferí no someter mi físico a un esfuerzo más largo gratuitamente, contando con que Campo de Criptana no es precisamente llano, y el perfil de la prueba tiene bastantes "subibajas".
          Y allí que me presento, representando al Club de Atletismo Las Lagunas de Villafranca, junto con otros dos fieras, Alberto, nuestro quereño favorito y Antonio Layos (éste no necesita presentación). Alberto participa en el 10k, y su salida es 30 minutos antes que la nuestra, por lo que apenas lo pudimos saludar antes del comienzo. Por nuestra parte, nos juntamos con el amigo Alfonso Menasalvas y hacemos un calentamiento muy suave de unos 3 kms.


            Mis planes eran hacer una carrera exprimiéndome lo justito, sin castigarme demasiado, pero sin sensación de terminar sin darlo prácticamente todo, o sea, a tope... pero en los primeros metros del calentamiento el dolor de cadera que me ha traído de cabeza estos días parece querer volver a dar morcilla. Se lo digo a mis compañeros y enseguida aflojamos el ritmo de calentamiento. Trato de pensar en otra cosa, de correr algo más erguido y parece ser que funciona, poco a poco va remitiendo la molestia. Pero a mí ya me ha dado un toque de atención y con el objetivo puesto en el maratón de Valencia, no queda tiempo ya de recaer, así que ni hablar de ir rápido hoy. Cuando nos dirigimos a la salida, Antonio me ofrece una crema que da calor (omitiré marcas, que paguen un canon si quieren jeje) y me unto bien por la cadera. Mano de Santo, oye.
           Va llegando la hora de salir. En esta peculiar prueba, nos incorporamos al resto de los participantes en el km 5, cuando el organizador ve un hueco, nos da la salida. Me pilla algo despistado, entre dos coches, pero muy cerca de la calle, por lo que puedo consegir un buen sitio.
            Empezamos bajando, y desde el principio voy sorteando y adelantando a otros corredores, mezcla de nuestra prueba con los del 10k. Hay un peqeño llano después, creo que el único, y adivino a contar a 4 veteranos por delante. Es muy buena posición para mí, pero no voy a picarme con ellos, no sea que la liemos. Me da por mirar el Garmin y sorpresa!!! llevamos un ritmo cercano a los 3'30". Evidentemente, enseguida tiro del freno de mano y justo en ese momento se pone a mi lado Antonio. Bien, buen compañero para hoy.
            Por delante de nosotros va también Mari Tere Ucendo, la primera mujer de la prueba (las mujeres también hacen el 5k). Va muy fuerte, pero no tardamos mucho en darle alcance. En las primeras cuestas siempre se nos adelanta, pero terminamos juntos arriba. Poco después se puso a nuestro lado y ya formamos un grupete compacto hasta prácticamente el final. Los amigos criptanenses han marcado perfectamente el circuito, pero yo no miro el crono nada más que cuando pita cada mil metros, gran error, ya que en ciudad no son nada fiables los gps. De todas formas, prefiero no hacer mucho caso de los números y guiarme más por las sensaciones.

            El recorrido habría sido demoledor si me hubiera dado por esforzarme tal y como estoy acostumbrado, ya que vamos enlazando subidas con bajadas y a excepción de unos metros en el primer mil, no hay nada llano. Sin hablar apenas entre nosotros, la carrera transcurre velozmente y cuando quiero darme cuenta, pasamos ya al último kilómetro. Aquí siempre me pasa lo mismo, suelo dar el último empujón progresivamente. Pero cuando vamos por la última subida Antonio me dice que va sufriendo mucho, que tire yo hacia adelante, a ver si con suerte gano algún puesto. Al principio me niego, me da "no se qué" abandonarlo, después de haber ido juntos todo el tiempo, pero conociéndolo, sé que tratará de ir pegado a mí, o sea, que seré un estímulo para acabar también con fuerza.
               Y salgo al ataque de los últimos 600 metros. Objetivo: adelantar a todo el que lleve a la vista...uno, dos, tres ... madre mía, voy descontrolado!!! enfilo la última calle y casi al final veo al último objetivo; está demasiado lejos, pero voy a intentarlo. Doy el último empujón y en un suspiro me planto en la última curva. No he podido alcanzarlo, pero ha sido estimulante... Pocos segundos después llegan Antonio y Mari Tere.
               El tiempo final ha sido de poco más de 20 minutos, o sea, que he llevado un ritmo medio de 4'05" más o menos. Quinta plaza en veteranos. El crono, el puesto final y las sensaciones son excelentes, me doy por satisfecho.
               Los compañeros que han ido a Fuente el Fresno me cuentan que sus carreras han sido buenísimas, con unos cronos de lujo. Sabiendo lo dura que es esta carrera, han demostrado que su estado de forma es magnífico. Va a costar mucho este año llevarse el trofeo de barro en el pueblo a casita...

A la espera de clasificaciones oficiales.
Nota: el 10k lo ha ganado el amigo Javier Torres, enhorabuena campeón.