domingo, 1 de febrero de 2015

XXV Carrera populas San Blas, Los Yébenes, 2015.

      Tercera carrera del año. Hoy, formato diferente, montaña. Nos hemos vuelto valientes, quizá demasiado. Para correr una de montaña, aunque solo sean poco más de 5 kilómetros, hay que ir bien preparado. Y no hablo solo de entrenamiento en cuestas (escaso o casi nulo), sino también de material. Hoy he echado de menos unas buenas zapatillas de montaña, con tracción, para sujetar bien en las bajadas. No obstante, las viejas K-Swiss se han portado mejor de lo que esperaba.
     
      Mañana fresquita, viento, pero con suerte la sierra nos protegía bien y apenas nos ha castigado. Decido salir con camiseta de manga larga debajo y bufanda tubular al cuello y otra tapando los oídos. Todavía no sé si ha sido o no buena decisión, ya que en las subidas sin viento me sobraba todo y en la parte más alta, donde sí que soplaba algo, iba congelado... en fin.
      Desde el principio salgo con calma, en la mitad del "pelotón". Hoy también debe haber un león o algo peor en la salida, porque todos suben despavoridos. Yo, creyendo que iba a salir más tranquilo en esa posición... qué ignorante. No han transcurrido 300 metros cuando ya empiezan a quedarse algunos. Por suerte, somos menos de 200 participantes y el camino permite rebasar al personal sin mayor problema.
      Se comienza en un camino de grava, al rato, cuando ya están las pulsaciones bien altas, se sigue por un paseo adoquinado con guijarros y cemento a los lados. Aunque tiene algo de peralte, opto por el cemento, hay mucho mejor agarre. Pero en ese punto la pendiente se endurece bastante y ahora son más los que ceden su puesto, por lo que tengo que ir en zig zag todo el rato.
      Hoy me he regido por las pulsaciones, ya que en este terreno es imposible hacerlo por tiempo o por parciales. La mayor parte de la carrera he rondado las 168, punto en el que me encontraba bien, ya que subía alegre, pero siempre reservando un puntito, el que hay que guardar cuando no conoces el perfil de la prueba y evita que un exceso de confianza haga que te pares en seco.

 
      Poco después del primer kilómetro llegamos a los molinos. Aquí hay una pequeña bajada. Lo malo es que termina el camino más o menos ancho y empieza una senda. Se hace casi imposible adelantar a nadie sin jugártela. Hasta aquí he llegado con Carlos Peño, siguiendo su ritmo, que me ha parecido excelente; pero hay un corredor que viene gritando y pidiendo paso. Nos ha adelantado a los dos y yo no he podido resistirme a seguirlo. Pronto hemos dado alcance a otros que nos precedían. Bajamos un poco el ritmo y ahora soy yo el que se la juega, saliéndome de la senda y rebasándolos a todos.
      Justo entonces llegamos al descenso. Alcanzo a otros dos corredores, pero bajando soy más prudente y me quedo ahí. A los pocos metros noto un pinchazo en el gemelo derecho. No es lesión, si no una pequeña sobrecarga. Cada vez que freno con fuerza para no llegar rodando al pueblo me duele, así que no me queda más remedio que incrementar mi prudencia y bajar la velocidad. El terreno está muy suelto, normal, es montaña, y en una pequeña grieta resbalo, con la gran suerte de no caer del todo al suelo, apoyándome en la mano derecha. Detrás de mí gritan enseguida "¡cuidado!", pero me enderezo en una décima de segundo y continúo sin más problema, pero frenando más todavía.
      Pronto llegamos a una nueva subida. Aquí hay varios chavales que me adelantan a un ritmo espectacular, diciendo que queda poco. Menos mal que no les he seguido, porque mi concepto de poco no ha sido el mismo jejeje. Llegamos a un tramo de cemento que da a una ermita y trato de mantener el puesto, no me gusta nada eso de que me adelanten faltando poco para el final... Llego arriba con fuerza y comienza otra bajada, esta vez más suave y en muy buen terreno. Aquí he ido mucho rato bastante fuerte, adelantando a otros dos corredores, pero las fuerzas van un poco tocadas y temo que si hay más subidas voy a "petar".
      Este tramo se me hace especialmente largo, y no dejo de mirar a la derecha, a ver si localizo a los corredores que van delante, ya en bajada. Cuando por fin giramos a la derecha y comienza el último descenso respiro aliviado. Vuelvo un poco la cabeza y ¡sorpresa! tengo a Floren a unos 5 metros detrás de mí. Sinceramente, me he alegrado muchísimo al verlo, hoy llegaremos juntos a meta, pero esto es un indicador de que nuestros particulares duelos volverán a repetirse, de que podremos compartir más de un kilómetro juntos, dándolo todo, hasta conseguir que uno de los dos ceda. De verdad que estoy encantado de que esté en tan buena forma como yo.


      Acabamos en 26'55", pero como dije antes, el ritmo es lo de menos. Sin perder más tiempo de lo necesario, voy a por una chaqueta al coche y a buscar a Ali. La encuentro cerrando la carrera junto a otra corredora. Viene contenta, ha sido una chica fuerte y ha terminado dignamente esta dura prueba.
      Para no ser demasiado duro con la organización de la prueba, diré que el circuito estaba escaso en señalización. La mayoría no hemos tenido problema en seguir a los que iban delante, pero los más rezagados podían perderse facilmente. Es punto deben solucionarlo. La parte positiva ha sido el segundo puesto de Bienve en su categoría. No esperábamos menos de nuestro compañero, enhorabuena. Fillo ha sido cuarto en veteranos, Floren y yo décimo y undécimo. El resto, Carlos, Julián, Juanan, Alfonso, Isidro ha entrado muy bien posicionados. Para celebrarlo, hemos ido a saborear unas raciones de venado mmmmm exquisitas!!

      Hoy hemos hecho nuestros pinitos en la montaña. Creo que no volveremos.


domingo, 18 de enero de 2015

III CARRERA POPULAR LAS PACES, VILLARTA DE SAN JUAN, ENERO 2015


          Dos semanas entrenando muy fuerte. Dos semanas en las que estoy cogiendo un estado de forma como nunca había tenido. El martes pasado, series de mil, a 3’33” de media. Esto pinta muy bien. Pero el jueves estuve currando de noche, y el viernes me dolía todo el cuerpo, por lo visto “he cogido frío”. Por la tarde, ese mismo día, me fui al parque con Ali. Hacía mucho frío y el viento era muy desagradable. Ella enseguida se marchó a casa. Hizo muy bien. Yo me quedé con Cristian, trotando y charlando. Pero los tres últimos kilómetros de mi entrenamiento no fueron nada bien. Se me subían mucho las pulsaciones y me dolían las piernas, la cabeza, la espalda…todo. El sábado lo pasé super-abrigado, pero congelado. También con dolores.
                El domingo amanece nevando. Me duele todo algo menos. Pero yo tengo la moral intacta, las ganas de correr, por las nubes; y si a eso le unes la compañía de un buen grupo de laguner@s (incluida mi hija Ali, que corre su primer 10000), el resultado solo puede ser positivo. Lo dicho: Uti, Floren, Casero, Bienve, Juanan, Carlos, Ali, Alfonso y yo nos juntamos al café y sin demora, para Villarta.
                La primera impresión de la organización es muy positiva. Gente en los cruces cortando carreteras, arco de meta con cronómetro, dorsal con chip, señalización en el suelo y una enorme sartén para hacer migas. Esto promete.
                En la recogida de dorsal encontramos a Miguel Vera (que será vencedor), también hay otros paisanos, Ángel y familia, además del amigo Bonilla (mmm qué buena liebre…). Amigos de Puerto Lápice, Miguel Ángel, Javito (Carrillo), Lorena … mucha buena gente.
                En casa he preparado dos pares de zapatillas, las K-Swiss viejas y las Adidas glide. Si llueve, las viejas, si el terreno está seco, las Adidas. Me quito el chándal y me pongo las glide, hoy pienso dar caña. Caliento en solitario, sin progresivos ni nada. Me dejo la bufanda tubular puesta, pues me duele algo el pecho, y antes de darnos cuenta, en primera línea de salida, junto a Vera.
                El pistoletazo es un cohete. Ha resultado divertido ver como algunos empezaban a correr nada más salir hacia arriba el artefacto, luego se frenan, y vuelven a arrancar con el ¡PUM!. Y, como en todas y cada una de las carreras populares del mundo mundial: desbandada. Hala!! Pero dónde váis!!??
                Al principio callejeamos algo por Villarta. Hay algunas calles con ligera pendiente, pero la peña no se frena, vamos todos muy frescos. Justo en el primer kilómetro adelanto a Javito. Me fijo en el reloj, que lleva 3’50” en funcionamiento, pero la distancia no coincide, pita unos metros después. Hasta el segundo kilómetro adelanto a varios corredores, entre ellos a Bonilla, y a mí me sobrepasa Toni (Molino Parra, Herencia) como un misil. Según la señal de la organización, voy todavía al mismo ritmo. Buena señal, me encuentro muy cómodo, aunque no dejo de pensar que esa comodidad se evaporará más adelante, en un punto indeterminado entre el 5 y la meta, y será ahí cuando mi veterano paisano me dé el hachazo.
                Al salir del pueblo subimos un puente para cruzar la autovía, y aquí también dejo unos metros atrás al amigo Luis Ortiz. Bajamos y nos pegamos a la carretera, por la vía de servicio. Giro la cabeza y veo a Uti, está muy cerca, me alegro un montón. Segundos después Floren me grita ¡Eladioooo, Eladioooo! Y yo subo el pulgar en señal de agradecimiento por sus ánimos.
                Ahora alcanzo a Víctor (Molino Parra) y se pega a mí de inmediato. Tiene la vista un poco estropeada, así que le voy cantando cada giro del circuito, cosa que me agradece. Voy tomando referencias con los kilómetros marcados por la organización, pero el garmin cada vez pita más lejos. Decido no hacerle mucho caso al gps, pues no es un aparato infalible. Con lo poco que me da de sí el cerebro, calculo otros 3’50” para el tres.
                Tenemos a Toni muy cerca, justo delante, y antes de llegar al cuarto kilómetro le damos alcance. Víctor sigue a mi lado y ambos le animamos para que se quede con nosotros, ya que siempre se va mejor en grupo que en solitario, pero no puede aguantar nuestro ritmo, se queda unos metros detrás.
Antes del quinto mil hay un giro a izquierdas. Se ve la cabeza de carrera. Bien, voy a contar los que van delante: uno, dos, tres…veinte, y yo ¡veintiuno! ¡Es muy buen puesto, espero aguantarlo hasta el final! Tras el giro sopla un fuerte viento de cara, y este que os escribe, curtido en mil batallas (jajaja) se pone detrás del tipo más alto que me precede. Qué alivio. Se nota un montón. Da la sensación de ir parado. Delante va un corredor con el pelo blanco (contrincante) y detrás se forma grupo, mal asunto. Doscientos metros haciendo el trenecito y Eladio que cambia de ritmo y adelanta a tres de golpe. Ha sido un cambio fuerte, se me han cruzado los cables, lo sé, pero mis piernas daban más de sí de lo que yo les estaba pidiendo.
Ahora voy el 16. El terreno empieza a cambiar. Se termina la gravilla y nos metemos en veguilla, algo blanda, vamos, lo que viene siendo jabón. Desde el kilómetro 6 el circuito pasa a ser más tipo cross que otra cosa. Pequeños sube bajas, algún giro y un pequeño cerro después del 7. Ahora tengo a la vista al 15 de la general. Tiene pinta de ser también veterano… jo, se me hincha la vena de la frente y en la subida al cerro doy un acelerón. En cuanto comienza a bajar se pone la mano en el costado y yo más que correr, voy dando saltos, aprovechando mi gran zancada para darle caza. Cuando estoy a su lado le pregunto si lleva flato y me contesta afirmativamente, pero se queda a mi lado, no flojea en absoluto.
Giramos y nos ponemos al lado de la autovía. Ahora vuelve a soplar el viento fuerte de cara. Le digo a mi nuevo acompañante que se ponga detrás, a rebufo, que luego me haga algún relevo y así nos ayudamos mutuamente. Pero no, yo me he crecido y en esa parte (que son unos 700 metros) marcando un buen ritmo, por lo que no puede ponerse delante. Es entonces cuando pienso que las fuerzas siguen conmigo, que el momento de ir decreciendo no llega, que el último kilómetro va a ser de infarto. Que se prepare mi colega si quiere llegar delante.
Pasamos por debajo de la autovía. Instintivamente todos bajamos la cabeza, da la sensación de que nos daremos un coscorrón con las vigas. Unos giros más y pronto llegamos a la señal del 9. Sin despedirme de mi acompañante, vuelvo a hacer un cambio de ritmo. Voy algo desorientado, sé que el puente romano es la parte final, pero el puente no llega. Van pasando los metros, yo sigo fuerte, pero ni idea de dónde está el puente. Queda muy poco, el corazón ya está pidiendo paso a la lengua, pero mis dientes, bien apretados, le dicen que siga bombeando, que ya se ve el puente hombre!!!
Guijarros mojados + Adidas glide = precaución. Ni caso, por debajo de 3’50”, no sea que me lleve una sorpresa.
Hay mucho público al final, todos gritando y animando, sólo eso te hace llegar a meta sin que te des cuenta. El crono marca más de 39 minutos. Está claro, el último kilómetro era de al menos 1200 metros, y yo no iba a 3’50”. No voy demasiado sofocado. Recojo mi bolsa y sin perder un minuto voy en busca de Ali. La encuentro sobre el 9 y desde allí voy con ella hasta meta. Su cara es una mezcla de enorme cansancio y “más enorme” felicidad por haber terminado la carrera. La mía es de orgullo, orgullo de padre.
Al ir a por su bolsa vemos las clasificaciones impresas. Antes de mirar la general, hay unos muchachos viendo los podios. Uno de ellos dice ¿Ropero, quién es ese?; a lo que contesto, “pues yo, no ves que he sido tercer veterano” jajaja. Menuda alegría. Luego, mi último acompañante en la carrera me dice que hay un error, que los premios no son acumulativos y que segundo y tercero de la general son veteranos … entonces … ¿yo? … ¡pues primero! TOMA YA!!!! La alegría de todos los laguneros es inmensa y eso se nota en los achuchones que me han dado.
Ahora, a seguir entrenando.



domingo, 11 de enero de 2015

Carrera contra el cáncer, barrio de San Antón, Herencia.

    Hoy se han celebrado dos carreras cerca de Villafranca, el Cross Rufino Galán en Camuñas y la carrera contra el cáncer del barrio de San Antón en Herencia. Ambas están incluidas en mi calendario, pero sólo puedo asistir a una. El grueso del Club de Atletismo las Lagunas acude a Herencia, por tener un perfil más favorable y porque estamos especialmente sensibilizados con el tema de la lucha contra el cáncer, así que la decisión es ir con todos al pueblo de la "i". Con nuestro esfuerzo queremos darle ánimos a nuestra compañera Emilia, que en estos momentos lucha con todas sus fuerzas y la dura terapia le ha impedido acompañarnos hoy. Te mandamos todos un beso enorme.
    Como ya he dejado una crónica oficial del club en nuestro otro BLOG, me voy a ceñir a mis sensaciones en carrera.
    Las inscripciones se han demorado más de la cuenta, por lo que hemos empezado algo más tarde de la hora prevista. Eso me ha venido de lujo, ya que intento acumular kilómetros estas semanas (por si suena la flauta). El caso es que viendo los galgos que hay calentando, me va desapareciendo el nivel competitivo y pienso en salir intentando llevar un ritmo de unos 4' el km, sin penar demasiado.
    Pero cualquiera que me conozca sabe que no soy capaz de hacer eso, y en cuanto han dado la salida me he puesto a 3'50"... el caso es que voy muy agusto y durante la primera parte de la prueba, viendo que unos 20 corredores me preceden, no me da por acelerar en absoluto.
    Paso el primer km en 3'51" y ya empiezan a quedarse algunos de los que van delante de mi. El segundo cae en 3'50" y ya tengo "a tiro" a Toni y a otro corredor de Herencia que va por delante. Los rebaso con cierta facilidad y les animo a acompañarme, pero se quedan, iré solo, en tierra de nadie, hasta el final.
    Tercer km en 3'44" y primera vuelta completada. He ido contando a los que iban delante, pero había algún cadete que sólo daba una vuelta, así que mi puesto es orientativo, hasta ver las clasificaciones oficiales. Hasta aquí voy el 13 (más o menos).
    El cuarto km se me va un poco de las manos y lo hago en 3'40". El caso es que llevo muy buenas sensaciones, sin acusar el cansancio y el agobio que una prueba tan corta te produce. Siguen cayendo corredores y yo descontando posiciones. Por delante llevo a Víctor (local) y a un atleta de Villarta. Me voy acercando poco a poco, reservando un poco para intentar adelantarlos con fuerza en el último kilómetro, así que el quinto sale en 3'45".
    Dicho y hecho, al comienzo del último mil, cambio de ritmo y los rebaso. Ahora toca mantener el puesto (octavo, según mis cálculos) y, sin mirar atrás, voy alarganzo zancada prudentemente, dejando un cartucho en la recámara por si alguno de mis perseguidores intentara superarme antes de acabar. Justo en la recta final me cruzo con Higinio (ganador) y me dice que esprinte ¡menudo mosqueo! creí que los tenía justo detrás, así que un pequeño esfuerzo adicional y a asegurar la posición. Este último mil lo he hecho en 3'36".
    Los compañeros del club lo han hecho fenomenal; sobre todo Alicia, que ha sido única en su categoría y ha completado los 6 kilómetros como lo gran campeona que es, trayendo otra copa a casa (y una bolsa de polvorones, de los que daré buena cuenta jijiji).

    El año pasado hice tercero de la general, pero tardé diez segundos más que hoy en terminar, así que estoy muy satisfecho con mi carrera y con el puesto conseguido. Hoy han sido 22'27".



jueves, 25 de diciembre de 2014

Sueños, decisiones.

Justo en ese momento que no es de nadie, cuando ya se ha escondido el sol, pero su luz sigue llegando, cuando ya se ven las primeras estrellas, pero todavía no es de noche, justo entonces me calzo las zapatillas y consigo vencer a la pereza, al dolor de cabeza y, rompiendo las cadenas que me atan al sofá, que en estas fechas de opíparas comidas, es el mejor amigo del hombre, salto a la calle, con el mejor destino que en este pueblo puede encontrarse.
 Es Navidad, pero eso no importa. Hemos cumplido sobradamente con la familia, todo el día juntos. Ahora es mi momento, me lo he ganado.
Algunos paisanos ya vuelven de las lagunas, empieza a hacer frío. Saludo a casi todos; aunque conforme voy, con el gorro y la cara tapada, dudo que me conozcan. Juanjo me devuelve el saludo llamándome por mi nombre. Normal, ha sido corredor y estoy seguro de que ya sabía quién era el "loco" que subía por el paseo a esas horas solo con ver su forma de dar zancadas.
Las piedras, las malformaciones del terreno, los tarays ... nada hace que mi pensamiento se distraiga. Voy pensando en futuro, en un objetivo para el año que viene. Este ha sido relativamente bueno. He logrado algo con lo que nunca hubiera soñado, pero después he estado casi todo el verano sin poder correr. Necesito tomar una decisión, pero ésta no llega. Ojalá tuviese la confianza necesaria para tomarla, tanta como la que llevo mientras corro en la oscuridad. Cualquier obstáculo en mi camino podría haber acabado en una lesión bastante fea, pero casi ni miro al suelo; prefiero la imagen que me brinda el reflejo de las estrellas en las lagunas. Que bonitas son. Voy primero hacia el lado derecho, luego al izquierdo y finalmente, regreso por el mismo camino que me ha llevado hasta allí.
Tengo un sueño, pero me falta un pequeño impulso para intentar hacerlo realidad. Vuelvo sin una decisión tomada.
Escondida entre los árboles, una tímida luna creciente muestra su cara. Me hace un guiño y se hace dueña de mi corazón. Con qué facilidad he sucumbido. Le he prometido volver, con la esperanza de que ella me ayude a resolver, a ser más valiente. Quizás mañana.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Carrera de Navidad Puerto Lápice, 2014.

Como viene siendo habitual, acudimos a Puerto Lápice para correr en su competición Navideña. Una carrere hecha desde el cariño para pasarlo bien, más que para disputarla. Muchos paisanos la hacen disfrazados, dando un toque de humor que siempre viene bien.

En esta edición se ha conseguido una buena puntualidad, cosa de agradecer. Pero lo que es bueno para todos resultó casi un desastre para los que habíamos demorado el calentamiento, dejando, en mi caso, tan solo 1800 metros corridos. Mis compañeros hace más o menos lo mismo; Ali, como siempre, a su aire, Uti a mi lado y JuanJe con su niño, preparándolo para su carrera.
No hay chicas de la categoría de Alicia, así que, igual que el año pasado, correrá con nosotros. Se ha estado informando y dice que tratará de conseguir podio en la general, pero que le va a ser difícil.
Por mi parte, el resultado es una incógnita total; si bien he entrenado agusto y sin dolores un par de semanas, se me antoja haber acumulado muy pocos kilómetros, y de poca calidad, pero aquí tengo un tercer puesto y este año no han venido los dos primeros ... empiezo a soñar con otro podio.
Ya en la línea de salida, tengo a mi lado a un par de corredores de Madridejos (uno de ellos sabemos que ha sido muy bueno en carreras de 800 metros, del otro no sabemos nada). También durante el calentamiento hemos visto a Antonio Layos (hijo). Está muy fino, seguro que gana hoy.
Los de Madridejos bromean y se dicen "no salgas muy deprisa, que nos vamos a quedar muy lejos", entonces, uno de ellos me mira de arriba a abajo y contesta: deja, deja, aquí hay gente que anda mucho ... jejeje, se ve que este veterano todavía tiene buena pinta...
Salida y estampida, cosa evidente en un 2000.
Con la cabeza bien fria, procuro no darlo todo en la primera recta, dejando a Antonio y uno de Madridejos en cabeza, detrás vamos un grupo de cuatro o cinco. Durante la primera vuelta me coloco al final del grupo, controlando que ninguno se escape. Los dos primeros ya nos sacan bastantes metros. Pero al comenzar la segunda vuelta, uno del grupo comienza a tirar. Me pego a él, sin adelantarlo. Enseguida se da cuenta y me hace señas con la cabeza, pero prefiero quedarme atrás, yo tengo un buen final y no voy a malgastar ni una gota de esfuerzo inútilmente.
En el primer giro de la segunda vuelta alargo la zancada y me coloco tercero, pero escucho pasos y respiraciones entrecortadas detrás de mi, no voy solo y me va a costar mucho mantener la posición.
En el siguiente giro el corredor al que había seguido ya no está, pero en su lugar aparece el otro de Madridejos. Se pone a mi lado y juntos completamos la segunda vuelta. En un rápido movimiento de muñeca miro el crono 4'40"; eso es una media de 3'30" el kilómetro. Pienso que es demasiado fuerte y, aunque voy bastante bien de pulmones y piernas, algo dentro de mí dice que siga controlando y no me precipite en mi último "arranque".
Antes de llegar al primer giro nos adelanta otro corredor con una facilidad asombrosa ¡parecía que estábamos parados!. Esto hace que me derrumbe momentáneamente y deje de pensar en el podio. Enseguida el de Madridejos se pone a su lado y yo hago un esfuerzo y los alcanzo en el giro.
Empieza la penúltima recta, Madridejos acelera, yo le sigo y el otro se queda. Bajamos muy deprisa y le comemos muchísimos metros a los dos primeros, tanto que pienso que puedo conseguir incluso la segunda posición.
Pero, ¡ay, amigo!, esto es un 2000, apenas queda un giro y 150 metros ... y los otros tienen así como 20 años menos que yo... En el giro doblamos a varias chicas, tengo que sortearlas, pero no me estorban. Lanzo mi ataque (el Garmin dice que iba a 2'44", cada uno que piense lo que quiera jajaja), alcanzo al de Madridejos que va tercero (el segundo ha espabilado y es imposible pillarlo), pero al llegar a su lado suelta un cambio demoledor al que no puedo responder. Entro pisándole los talones, a menos de un segundo, pero en cuarto lugar, medalla de chocolate.
Mi tiempo en meta es 6'56", dos segundos más rápido que el año pasado. Antonio, el ganador, ha cruzado tan solo 10 segundos antes. Varios espectadores nos felicitan y nos dicen que el final ha sido espectacular, ya que íbamos todos muy juntos disputando los puestos de cabeza.
En sexto lugar llega JuanJe y Uti en octavo, algo mareado. Poco después llega Ali, disputando el tercer puesto de la general femenina con otra chica mayor que ella. A pesar de su esfuerzo llega cuarta, pero muy contenta.
Sin perder ni un minuto, detrás del último nos vamos todos a la carpa a la entrega de trofeos y a comernos las tortas con chocolate.
La sorpresa final resulta ser que la cesta del sorteo le toca a Ali, mejor imposible.

lunes, 6 de octubre de 2014

XVIII Media Maratón Alcázar de San Juan, 06-10-2014

Ya he perdido la cuenta de las ediciones que he participado en esta preciosa carrera. No me cansaré de recomendarla a todo el mundo, ya que la organización se vuelca con los corredores y el circuito invita a ir rápido y buscar marca personal. Este año creí que no podría correr, ya que he pasado todo el verano lesionado y con muy pocos entrenamientos. De hecho, desde el mes de junio, la distancia más larga que había entrenado no llegaba a 15 kms. Pero las buenas sensaciones en los entrenos de calidad me hicieron envalentonarme y probar suerte.
La noche del sábado duermo de lujo. Aunque estuve toda la tarde de barbacoa en casa con la familia, supe contenerme y no comer demasiado; me acosté pronto y descansé, no se puede pedir más.
Al café nos juntamos casi todos los que íbamos a correr, además de algún acompañante, o sea, Mónica, Uti, Floren, Ignacio, Fillo, Casero, Juanan y yo. También algunas chicas del pueblo vinieron con nosotros para hacer la carrera de la mujer, con un buen resultado.

La recogida del dorsal se ha convertido en un ritual en el que buscamos caras conocidas para saludar y preguntar ritmos, entrenamientos, dolores ... o sea, las mil historietas (la mayoría mentirijillas) que nos contamos entre corredores. Entre la multitud aparecen nuestros amigos Vanessa y Julio. Nos comentan que no van a competir, pero una vez con el dorsal puesto, Julio no supo resistirse y salir a todo trapo.
Breve calentamiento y a la línea de salida.
Me pego a Uti. La idea es salir cómodos hasta el Hospital y luego buscar un buen ritmo de carrera, tratando de parar el crono al final en menos de 1:27. La primera parte sale de libro, después no somos capaces de ir más rápido de 4'10" el mil, ya que el sol pega de lo lindo y las piernas no nos responden.
Enseguida llegan por detrás Ignacio y Floren, y entre bromas nos dicen que así no logramos el objetivo propuesto. Ellos planean ir más despacio, pero no se despegan de nosotros...¿qué estarán tramando?

Antes del paso por el quinto kilómetro ya empiezo a llevar malas sensaciones. Voy congestionado, no puedo respirar bien y sudo muchísimo, teniendo que limpiarme los ojos cada dos por tres, echo de menos la gorra. Últimamente no me la pongo para que se me reconozca en las fotos, pero he aprendido bien la lección, es un complemento que uso casi siempre que entreno y a partir de ahora va a primar mi comodidad.
El kilómetro 10 lo pasamos en unos 42 minutos. Noto que poco a poco me voy apagando y por mi cabeza solo ronda el pensamiento de que no podré llegar a ese ritmo a meta. Es demasiado rápido, seguro que me voy a desinflar y terminaré andando...
En la rotonda de la grulla están nuestros acompañantes animando, subiendo la moral; pero yo tengo un pequeño hueco que no se llena, a pesar de las ganas que ellos le ponen. Es como si hubiese llegado al famoso muro del maratón, pero en tan solo diez kilómetros.


 Y en ese punto decido, con todo el dolor de mi corazón, dejar solo a Uti. Espero unos segundos a Floren e Ingacio y me pego a ellos. La primera impresión no es buena. Vamos tan solo a unos 10 metros de nuestro compañero y entrenador, llevando el mismo ritmo. Entonces me digo a mí mismo ¿que narices haces, dejas solo a Uti para seguir corriendo igual de rápido?
He participado en muchas carreras. En la mayoría de ellas me he entregado al máximo. Pero el domingo no era capaz de sacar de dentro lo necesario para terminar dignamente con mis compañeros. A pesar de todo, les aguanto unos 5 kilómetros más y nuevamente en la rotonda de la grulla me doy por vencido, terminaré solo, sin sufrir lo más mínimo.
No quiero ser un lastre para ellos, así que después de coger una botella de agua en el último avituallamiento aflojo un poco y los dejo marchar. Me tomo unos segundos para respirar y tratar de buscar algo que me motive para no perder la concentración y acabar parándome y sentándome en una acera.
Enseguida empiezan a adelantarme muchos corredores. Con algunos hago la goma, pero termino quedándome atrás. Trato de respirar acompasadamente con mis zancadas. Noto que el corazón no va más rápido de la cuenta, pero no miro el Garmin nada más que para comprobar el paso por cada kilómetro, nada de pulso, ya lo veré en casa, delante del ordenador.
Sobre el kilómetro 18-19 me adelantan una mujer y sus dos liebres. La pobre va sufriendo, pero la llevan en volandas con sus ánimos. Intento pegarme a ellos, pero lo descarto enseguida, no voy a sufrir lo más mínimo.
Este pensamiento sepulta cualquier intento de ser competitivo. En cuanto me acelero un poco, algo dentro de mi dice STOP, más despacio. Y no puedo vencerlo, hoy no.
Hago los últimos cálculos sobre el crono final, algo menos de 1:29 si acabo a 4 minutos el mil... ¡ja! ni de coña.
Ni sprint final, ni grandes zancadas, ni tratar de arañar un segundo ... me dejo caer hasta meta.
Al menos hay algo bueno al terminar: me esperan Floren e Ignacio, ambos han rebajado sus mejores marcas en la distancia. Su alegría por fin acaba con mi derrotismo y en lo que queda de jornada todo son risas y derroche de compañerismo. Hermanito, siento mucho haberte tenido toda la carrera con el bidón de agua, espero poder recompensarte ;-)
El próximo objetivo será el 10000 de Socuéllamos. Si todo va bien, será un test de mi estado de forma para decidir cual será el siguiente maratón.



lunes, 25 de agosto de 2014

XVIII Carrera Popular Las Lagunas de Villafranca, 24-08-2014.

Llegó el día grande del Club Atletismo Las Lagunas de Villafranca, y yo lesionado. Hasta el último momento no decido si participar o quedarme en meta. Las buenas vibraciones que me daba el vendaje Kinesio hacen que me decante por correr, acompañando a mi hermano.
Pero antes de empezar a contaros mi carrera, tengo que mencionar, forzosamente, la labor del club para nuestra gran cita. Quizá suene a tópico, pero la realidad es que hemos sabido funcionar como una maquinaria perfecta, consiguiendo que cada cosa estuviese en su sitio, que cada carrera comenzara a su hora, que a nadie le faltara de nada. Y todo eso se consigue con muchos voluntarios. Y si añadimos que esos voluntarios le ponen ganas y corazón a lo que hacen, sobran las explicaciones. Todos contentos.
Y como no mencionar a nuestros patrocinadores. Desde el más modesto al más grande, aportan con gusto su grano de arena para lograr una bolsa del corredor fantástica y un sorteo post-carrera como no puede verse en ningún otro sitio ni evento deportivo, haciendo que el pabellón polideportivo se llene hasta la bandera.
Por otro lado, además de los maravillosos atletas que han participado, viniendo de unas 70 localidades diferentes de España, hemos contado con la presencia de Julio Rey y Vanessa Veiga, que nos han dejado sin palabras, ya que, además de participar competitivamente (Vanessa lo demostró ganando y rebajando el récord de la prueba), nos mostraron que además de élite en atletismo, lo son en persona, donando una equipación de Vanessa para el sorteo y acompañándonos en la comida del club en las lagunas. Y siempre, en todo momento, con una sonrisa dibujada en su cara (se ve en el millón de fotos que nos hicimos con ellos). Sus hijos geniales, para comérselos ;-)


La foto con Julio todavía no la tengo, ya la subiré jeje.
Ahora si, vamos a correr:
Ritmo previsto: 5' el mil (o un pelín menos)
Compañía: la mejor, mi hermano (también se nos unió el compañero Jose, como en La Guardia).
Sensaciones: ideales, voy a disfrutar, si o si.
Se me hace ya raro colocarme en la salida de la mitad para atrás, pero hay que ser objetivo y no se debe molestar a los galgos, que hoy toca ser ... menos galgo jejeje. Apenas sin calentar, comenzamos nuestra prueba. Desde las primeras zancadas vamos al ritmo previsto, metidos en el grueso del pelotón, sin empujones, ni adelantamientos raros. El público que nos encontramos a la ida hacia las lagunas parece algo dormido, esperemos que a la vuelta hayan despertado, que los gritos y aplausos son ideales cuando vas terminando!.
Pasamos el primer kilómetro por debajo de 5 minutos. Pregunto a mis compañeros y, como no, van tan frescos. Ya en el camino comenzamos a adelantar a algunos y entre bromas y saludos, nos colocamos en las lagunas. Ahora podremos ver quién va en cabeza y si nuestros compañeros más fuertes están entre ellos.
A cada corredor que nos cruzamos le gritamos con ganas ¡ánimo Julio!¡venga Julio!, pero ninguno de ellos es Julio Rey, ya que hoy le hará de liebre a Vanessa. Enseguida aparece Alba Reguillo, encabezando a las féminas, y justo detrás nuestra pareja invitada. Y yo, con tanto grito que había dado, cuando llega el momento, me sale un gallo por la garganta... en fin, cosas que pasan.
Nos cruzamos también a Javi, Fillo, Ignacio, Floren, Uti, Jesús, Jose Luis (Lili), Casero ... casi todos!! y a cada uno de ellos, su correspondiente grito, ¡vamos! (por la tarde apenas podía hablar).
Pasamos a la zona de baño, y a cada cámara que veo, hago el tonto; que si un saltito, que si un gesto forzado ... es lo que tiene ir desahogado corriendo, te salen todas esas cosas sin  querer.
Vuelvo a preguntar a mi hermano por las sensaciones, y aunque me contesta que bien, creo que lo llevo algo "justito". Luego me dijo que no, que iba bien, pero que cada vez que nos cruzábamos con un lagunero yo me aceleraba y tenían que esprintar para alcanzarme ... si es que ... me puede la emoción...
Bajamos un pelín el ritmo hasta el km 6, donde está el segundo avituallamiento y como viene siendo tradición, después de San Isidro, apretamos.
Me presto a llevarle la botella de agua a mi hermano, voy muy bien de pulmones, lo que se dice sobrao, pero el gemelo me está dando un pequeño aviso. Trato de no hacer caso y rezo porque se quede en eso, en aviso, pero medio kilómetro después ya no es aviso, es dolor.
Antes de provocarme un daño peor, le devuelvo la botella a mi hermano y me freno en seco, terminaré los dos últimos kilómetros andando.
Cualquiera habría ido cabizbajo, de mal humor, cabreado ... pero yo solo me centro en animar a todos los que me sobrepasan. Cuando llego al pueblo, todos los vecinos me preguntan y claro, me paro a explicarles que voy lesionado, que si no, iría de los primeros (jijiji).
En San Marcos está mi padre esperando, su cara lo dice todo (pobre hijo mío). Me da los últimos ánimos y encaro la recta de Meta.
El ritmo es de vértigo ... uy, no, si voy andando ... 
Me da "cosa" acabar andando y pruebo a trotar un poco. Por suerte no me molesta y a ritmo cochinero cruzo la Meta. Todos me preguntan al verme llegar tan tarde y me desean que me recupere pronto ¡gracias!.
¿El tiempo?, pues claro que os lo digo, si siempre lo hago!: cincuenta y tantos minutos (paré el garmin en el 7 y no encuentro el tiket de crono3), o sea, casi a 6' el mil de media, mi peor resultado en el pueblo. ¿Triste?¡en absoluto!, mi meta era llegar por delante de mi compi Montse y lo he conseguido jejeje (enhorabuena también a ti, campeona).
Después, hablando con los compañeros del club, me cuentan que todos han hecho más o menos lo esperado, contentos en general.
Llega el turno de Ali. Hace ya mucho calor y todos lo van a pasar mal, pero son unos valientes y su espíritu competitivo les hará correr con ganas. Encabezando la clasificación femenina juvenil llega Sara, que se impone con un gran esfuerzo, después otra chica y Ali es tercera. Ya tiene otro trofeo (muchos más que su padre).
El resto del día, continúa como esperábamos, entrega de trofeos, sorteo, comida excepcional (acompañados de Julio y Vanessa). Y todo, con el mejor grupo de personas que uno se puede encontrar en el mundo, l@s laguner@s.