Pocas cosas te llevarán a esta pequeña localidad leonesa, situada cerca de La Bañeza. De momento, allí no hay ni un bar en el que tomar café. Pero si haces como yo, inscribirte a su particular carrera, acabarás con un buen sabor de boca y con ganas de repetir.
El pasado 13 de septiembre se celebró la segunda edición de la MARAJAMUZ. Son dos pruebas en una, distancia de maratón, que comienza a las 8:30 y un 10 K, que lo hace a las 10:30. El recorrido es casi en su totalidad por caminos, exceptuando un tramo de casi un kilómetro, que se hace por carretera asfaltada. Hay una subida al inicio, que nos lleva de los 833 m de altitud, a los 889. El tramo más empinado va del kilómetro 0'75 hasta el 1'25 aproximadamente. Cuando uno entrena en La Mancha, todo llano, aquello es "matador". El resto, exceptuando la bajada final, es más planito, pero no tanto, ahora os cuento.
Aprovechando que me encontraba de vacaciones por León, decidí (animado por Marisa y Ali) inscribirme al 10 K. La verdad es que estaba acusando el cansancio de la carrera del pueblo y luego Madridejos, pero cuando uno tiene un vicio, es difícil mirar hacia otro lado y dejarlo pasar.
Se pusieron algunas cosas en contra: fatiga, mucha comida, dormir nada más que regular... pero nada de eso importa, si lo que uno pretende es pasarlo bien corriendo. Y hasta allí nos fuimos Marisa y yo. Ella se ha resfriado y le duele la garganta, dice que se quedará en el coche a esperarme. Pero antes me hace la foto de rigor en la salida-meta.
Después de recoger la bolsa del corredor (camiseta 42K, cuenco de barro, chocolate con almendras), salgo a la calle para calentar y echar un vistazo a la subida.
Por supuesto, antes había visualizado el circuito con el móvil, pero ahora tocaba hacerlo sobre el terreno, para ponerle cara a la inclinación que en internet no se ve. Mientras me cambio de zapatillas, observo a algunos de los corredores que pasan por allí. Se ven "buenos galgos", al menos en apariencia, así que empiezo a pensar que tengo pocas posibilidades de pillar podio en mi categoría (mayores de 50 años). Mejor por un lado, pienso, así nos vamos pronto, para que no se canse en exceso mi acompañante.
Pongo el gps en marcha (me gusta contar hasta los metros que corro calentando) y tiro en dirección al circuito de la prueba. La intención es ir hasta lo más alto, si no está demasiado lejos, claro. El camino no está en muy buenas condiciones, visto por un "asfaltero", pero perfectamente corrible. Empiezo a subir y el pulso se dispara enseguida. Mal vamos, si esto sale así, calentando, no me quiero ni imaginar como iré en carrera. Llego casi hasta arriba del todo y me doy la vuelta. No tengo sensación de cansancio, pero he visto más de 140 pulsaciones y eso no me gusta.
Llego a tiempo para darle un beso a Marisa y ponerme en la línea de salida. Mientras esperamos, echo de nuevo un vistazo al pulso, y no baja de 100 en ningún momento... esto va a ser un desastre.
Y ahí estamos todos. Si, efectivamente 17 participantes, 9 mujeres y 8 hombres. Había algo más de 20 inscritos, pero fallaron algunos. Se me olvidó decir que es una carrera casi casi entre amigos, pero está abierto a cualquiera que quiera ir, anunciada en redes sociales y con plataforma de inscripción de una página especializada.
Seguimos. Yo, todavía pensando que sería el cuarto veterano, de los 5 que corríamos.
Nos colocamos en la línea, yo al lado derecho, dos leoneses al izquierdo, un hueco en el centro y el resto, detrás.
Cuenta atrás y comienza la II Marajamuz.
Salgo en cabeza y enseguida pienso "mal vamos". Unos metros después, cuando creo que el gps marca bien la velocidad, le echo un ojo y veo que no voy tan rápido. Sigo avanzando el primero, nadie me adelanta. "Esto es un espejismo" pienso. Justo entonces, uno de los leoneses se pone a mi izquierda. Pero no me adelanta. Vamos ocupando lo ancho del camino, así, si viene alguien más fuerte, tendrá que pedir paso. Afino el oído, creo escuchar pisadas y respiraciones jadeantes, pero no miro hacia atrás.
Unos 100 metros antes de terminar la subida más empinada, el corredor que va a mi lado avanza un poco más rápido. Yo me pongo enseguida detrás, para facilitar el paso de algún posible perseguidor. Francamente, fui mucho tiempo pensando que, en cualquier momento, me adelantarían dos o tres corredores con facilidad y me dejarían atrás, sin opción a seguirles.
Terminamos la subida. No miro el reloj, no quiero ver ritmo ni pulso. Llevamos poco más de un kilómetro de carrera y tengo la sensación de haber controlado perfectamente, sin gastar de más en la parte más difícil. Cuando el camino se pone más horizontal, me vuelvo a poner al lado del otro corredor, en cabeza. Entonces escucho su respiración. No suena muy bien. ¿Y si acelero un poco? Venga, va. Doy un apretón y lo rebaso.
Sigo sin mirar hacia atrás, esperando al corredor, o grupo de corredores que, habiendo dosificado mejor que yo la subida, me pasarán por encima como un tren. Pero de momento, voy a seguir disfrutando de mi privilegiado primer puesto de la general (que bien suena, eh?). Me acerco al tramo asfaltado. Me veo muy bien de fuerzas y de pulmones. Echo un primer vistazo al reloj: 4'19'' marca de ritmo. Bien, buen control.
Hay que destacar que los organizadores se han currado bien el recorrido, estando todo perfectamente señalizado, con flechas en cada cruce y conos en la carretera.
En cuanto piso el asfalto, vuelvo a acelerar. Me alegro un montón de haber elegido bien las zapatillas, tienen buena tracción en caminos y placa de carbono (Puma Deviate Nitro 3), aunque son un poco pesadas y algo duras al tacto, creo que ya he comentado algo sobre ellas en otras entradas. Me pongo un rato a 4'15'', casi hasta el final de la carretera. Nadie me adelanta. No escucho pisadas ni respiraciones ¿que pasa aquí?
Se que mirar hacia atrás es signo de miedo o cansancio, pero ya no aguanto más la incertidumbre y echo un vistazo antes de volver al camino de tierra. Vaya, el segundo y tercero van a unos 30 segundos por detrás de mi (o quizá algo más).
Después de ese vistazo, mi cara empieza a ser reflejo de lo que estoy viviendo:
En el giro hacia el camino está el primer avituallamiento. Cojo una botella de agua, le doy dos sorbos y la tiro a un cubo que había preparado la organización. Trato de mantener el ritmo, pero, a pesar del buen agarre de las zapatillas, voy algo más lento y, de paso, dejando más fuerzas de lo debido. Consigo mantener los 4'19'' durante el tramo que va del avituallamiento, pk 3'6 al pk 6'6. En ese falso llano adelanto a dos participantes del maratón, que van alternando correr con andar. Ellos deben dar 5 vueltas al circuito, si pasar por la subida y la bajada más pronunciadas, nada más que una vez.
El paisaje que hay en la zona es desolador. Los pocos árboles que se ven, están quemados, debido a los incendios que hubo por allí el año pasado. Empiezo a tener mucho calor, me fijo en el pulso que llevo, echo un nuevo vistazo hacia atrás (he aumentado mi ventaja) e intento bajar el ritmo, necesito un trago de agua urgentemente.
Giramos en el 6'6 y cambiamos a un camino sin piedras. Me da mucha alegría verlo, ahí iré más cómodo, seguro. Pero nada más lejos de la realidad. A pesar de que a mi me parece todo llano, el camino se ha puesto hacia arriba y la sensación ahora es que las zapatillas me pesan muchísimo. Tengo que poner una marcha más lenta, si quiero llegar a meta, me acabo de llevar un buen bofetón de fatiga.
Recuerdo que, antes de empezar, me dijeron que el segundo avituallamiento está sobre el pk 8'5, pero yo no veo nada, ni cerca, ni lejos. Pero no he venido hasta aquí para hundirme a la primera, si no a dar mi mejor versión.
Vuelvo a buscar a mis perseguidores, empezando a temer que ahora si que me van a alcanzar, al haberme tenido que frenar. Solo veo puntitos de colores (no son efectos de la deshidratación, son sus camisetas ... a lo lejos).
Cuando el camino vuelve a tener alguna piedra, me da hasta alegría, pensando que la mini-subida está terminando. Volvemos a girar a izquierdas y, ahora si, a lo lejos, veo el puesto de avituallamiento. Una voluntaria me grita si necesito algo. Le hago un gesto con la mano, para que me de agua. Antes de llegar a ella, ya la ha cogido y me la está ofreciendo. Canta mi número de dorsal a sus compañeros y me indica que gire a derechas, que me queda algo menos de dos kilómetros para terminar. Voy muy muy justito de fuerzas, me paro un segundo para coger la botella y le pregunto si no hay cubo para tirarla cuando termine. Me dice que no me preocupe, que la tire al suelo, que se encargarán de cogerlo todo. Y así hago, un par de tragos y a la cuneta.
Vuelvo a mirar atrás, no veo a nadie. Comienza la bajada ... AY MADRE, QUE EMPINADO ESTÁ ESTO!!!
Lo dicho, visto por un manchego, cualquier tachuela es una enorme montaña, y ahora me toca bajar a mi, procurando no escurrirme y darme de bruces con el suelo. Voy andando varios tramos (puro miedo) y cuando me quiero dar cuenta, termina. Me ha bajado el pulso un montón, y empiezo a pensar en lo que le voy a decir a Marisa cuando vaya al coche a recogerla...
Últimos metros, no quepo en mí de la alegría, cruzo el puente, la meta y allí está mi Marisita, móvil en mano, inmortalizando el momento.
¡Que he ganado!, le digo, ella me sonríe ¡que he ganado la carrera! repito. Vuelve a sonreír y me dice, tan tranquila, "si ya lo sabía yo".
La marca ha sido discreta, poco más de 44 minutos. Como curiosidad, el ganador del maratón hizo una media por kilómetro, más rápida que la mía.
Tengo que agradecer a los organizadores el excelente trato que nos han dado, su cercanía, su ofrecimiento para quedarnos a comer (me supo mal, de veras, marcharnos tan pronto). Ambos estábamos agotados, yo por correr, dando lo mejor de mí mismo, y Marisa por su resfriado.
Las clasificaciones, cuando estén disponibles, se publicarán en la página carrerasconencanto.com
4 comentarios:
Ha sido como una novela! Enganchadisima hasta el final!
Gracias por tus palabras hacia la organizacion....nos queda mucho por aprender todavia, pero nos sobra ilusion
Eladio Primero el Conquistador jejejej
Enhorabuena hermano
Gracias a vosotros, me fui encantado de la experiencia
Gracias hermano!!
Publicar un comentario