Después de correr en Herencia por debajo de los 40 minutos el 10 k, continúo entrenando con la moral muy alta y sin rastro de lesiones. Estoy haciendo muchos kilómetros semanales, la mayoría a ritmo suave, pero con algún toque de calidad. El hecho de haber generado tanto esfuerzo en el pueblo vecino me hacía dudar de si sería capaz de aguantar esos ritmos en 10 km en otra carrera y esperar a que se celebre la de Puebla de Almoradiel está demasiado lejos. Por suerte, este año he llegado a tiempo de enterarme de la prueba de La Villa, así que, como tenía el día libre, decidí inscribirme. Conozco el pueblo, es muy muy llano, el circuito, por ende, ha de ser rápido.
No hubo laguneros que quisieran acompañarme, Arturo se fue a la media de Valencia y Uti corrió en Toledo (no sé si alguno más compitió ese fide).
En Villa localizo a varios conocidos, Javi, de Puebla, Maxi y Félix de Villacañas, además de Gonzalo y Javi, compañeros que correrán la de 5 k.
Javi y Maxi corren en Veteranos A, pero el amigo Félix, un hueso duro de roer, es mayor que yo, corre conmigo en B. No me corto a la hora de preguntarle por su estado de forma. Me dice que no está fino, que duda si será capaz de ir a 4' el km mmm no sé yo si creerle... jeje. Por su parte, él me pregunta a mí, y de paso, por si hay algún otro galgo inscrito que ya pase de los 50 años. Le digo que vengo bien de forma, que yo sí que trataré de bajar de 40 minutos y que no he reconocido a ninguno de los veteranos B inscritos.
El día ha amanecido fresquito, en comparación con los anteriores, pero acorde a la época del año en la que nos encontramos, no hace demasiado viento y parece que el sol se abre hueco entre las amenazantes nubes que cubren casi todo el cielo de La Villa. La cosa pinta bastante bien, soy optimista, hoy me veo subido en el podio y, además haciendo un buen crono.
Después de un calentamiento algo corto, me coloco en primera fila (parece que nadie quiere ponerse ahí, nada más que los más atrevidos). La salida se retrasa varios minutos, lo que nos deja helados a todos, esa es mala señal, rezo con que no me de algún calambre o tirón nada más arrancar.
A mi lado se ha colocado Javi, Maxi está detrás (he conseguido convencerlo para que salga relajado, conmigo). Félix se ha puesto algo más detrás y hay otro con el pelo blanco que no deja de mirarme de reojo... ay amigo, aquí hay uno que no conozco yo, y se le ve bien fino!!
A la de tres arranca la prueba. Inmediatamente nos adelantan unos 10 o 12 corredores, pero Javi y yo sabemos controlarnos perfectamente y enseguida marcamos la velocidad apropiada. Salimos al Paseo Dos de Mayo. Aquí se supone que tenemos que ir por tierra, pero como ha llovido por la noche, la mayoría de nosotros nos subimos a la acera, no nos fiamos de poder encontrar barro y tener una mala caída. Justo antes de girar hacia la calle Botifuera pita el primer kilómetro (4'05''). Los kilómetros no están marcados, así que habrá que fiarse del reloj. Ahora sí que entramos en un camino de tierra que, a la vista, parece ser en ligera cuesta arriba. Miro de reojo a los que vienen detrás, Félix y el otro veterano vienen muy cerca. En ese momento, cuando todavía el cuerpo no ha entrado en calor, decido hacer un pequeño cambio y buscar ya bajar a 4' minutos pelados. Hasta ahora, evidentemente, no he percibido el esfuerzo, y la carrera se deja disfrutar. Pronto me doy cuenta de que Javi se ha quedado detrás y Maxi sigue paralelo a mí. Nada más pisar asfalto de nuevo, nos dice el Garmin que vamos a 3'57'' ... uf, no me estaré pasando, pienso entonces... mirada de reojo a las pulsaciones, 159, no está mal.
Calle Rodríguez de la Fuente, mantengo el ritmo, concentrado en la cadencia de zancada, un par de giros fáciles y llegamos al tercer kilómetro, 3'58''. El circuito me está gustando mucho, aunque ahora vienen algunos giros de 90 grados y la única subida (por llamarla de alguna manera, ya que apenas son unos 150 metros), antes de pasar por el cuarto k. Maxi lleva la respiración muy fuerte, así que le pregunto si va bien "si, si, genial"" me contesta, e inmediatamente empieza a quedarse unos metros. Yo dudo en seguir a mi ritmo o esperarlo, pero, conociendo a mi compañero, pienso que posiblemente me frene más de la cuenta y vengan "los del pelo blanco" a darnos caza. Sigo, 3'54'' el cuarto km.
Pasamos la Calle Santa Ana, cruzamos la travesía, bien asegurada por Policía Local y vamos hasta las Vías Verdes del Trenillo. Aquí nos encontramos con adoquín, jardines y algún que otro poste para esquivar. Nada demasiado peligroso si vas de uno en uno, lo chungo sería ir en grupo (y deprisa). Pronto diviso el arco de meta.
Hasta ahora he llevado a otro corredor más joven unos 10 metros por delante y voy manteniendo la distancia todo el tiempo. Es local, y el poco público que hay en las calles lo va animando.
Llegamos al arco de meta, miro el crono de reojo y creo ver 19'40''. Voy 5 segundos más rápido la primera vuelta que en Herencia el mes pasado. Pero las sensaciones, por contra, no son para nada parecidas. Hasta aquí, ha sido coser y cantar. Unos metros después pita el reloj, 3'59''.
Comienzo la segunda vuelta pensando si podré mantener el ritmo, o si, tan solo hago el mínimo esfuerzo necesario para mantener la posición, ya que, por lo que parece, voy el primer veterano B. Con estas dudas rondando en la mente, hago el sexto kilómetro en 4 minutos justos. Vuelvo a mirar el pulso, 159. Leches, pero si voy de lujo y mantengo pulsaciones!! venga, fuera dudas, acelera un poco hombre!!
El joven que va delante no se deja atrapar, mis perseguidores más inmediatos, a los que no dejaré que me alcancen, son Maxi y Javi. Las piernas responden de lujo, los pulmones van sobrados, los pájaros cantan...jajaja qué más se puede pedir!!
Kilómetro 7 en 3'53''. Empiezo a doblar a los andarines. Hay calles muy anchas en los que no es problema rebasarlos, pero en otras tengo que pedir paso para que me dejen un hueco. Un paisano le dice a mi predecesor que va sexto de la carrera, y a mí, que soy el séptimo. Claro, había alguno delante entre los que disputaban solo una vuelta, de ahí que esté tan arriba. Eso me anima todavía más y entre pitos y flautas, llego al 8 en 3'51''. Esto es ya pan comido. Voy genial de fuerzas y empiezo a soñar con hacer mejor tiempo que en Herencia (39'18'', para quien no lo sepa).
Al contrario de lo que he hecho otras veces, en lugar de intentar adelantar al sexto, lo tomo como referencia y sigo manteniendo todo el tiempo la misma distancia. No es de mi categoría y hoy no es mi guerra ganarle. Eso si, como se ponga a tiro, no perdono. Pasamos el 9 en 3'57'', y justo cuando cruzamos la travesía, se gira y me ve. Acelera. Vaya, esto no me lo esperaba yo. Pues nada, yo acelero un poco también.
Solamente nos queda un giro hacia las Vías Verdes y la carrera está hecha. Decido ir aumentando el ritmo progresivamente, pero tampoco sin matarnos, no hay necesidad. El paisano no se deja pillar, es un tío duro, bien por él.
Cuando vuelvo a divisar el arco de meta miro el reloj 38 y poco. Joer, no soy capaz de calcular el tiempo final, pero creo que va a ser similar a Herencia. Últimas zancadas y finiquitado. Dejo pasar unos tres segundos antes de parar el reloj, para ver si, con suerte, me mide los 10 km, pero nada, se queda en 9'9 ... espera, oh, sorpresa, tampoco veo un 39, son 38'56''!!!! bua, menuda alegría!!
Vídeo cortesía del amigo Gonzalo:
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Después de un buen rato, consigo hacer una foto a la clasificación de la prueba. He sido primer veterano B, Félix segundo y el tercero, el "desconocido que me miraba de reojo en la salida".
El amigo Maxi, que tío más duro!!
La próxima será el 10 k en La Puebla de Almoradiel, pero la película será diferente y habrá que contarla...