lunes, 4 de noviembre de 2019

II 10 K y 5 K La Puebla de Almoradiel. 3 de noviembre de 2019.

    El Club de Atletismo Almoradiel organiza una carrera que se consolida como un fijo en mi calendario de pruebas. Ya estuve presente en la primera edición, con poco entrenamiento y recién salido de una lesión. Pues bien, este año, igualito, con solo un mes de entrenamiento y con los sóleos que no se si me dejarán correr o no.
    Como buenos compañeros, nos vamos juntos, y con tiempo suficiente, Santi, Alfonso, El Señor presidente del Club de Atletismo Las Lagunas (Ignacio) y un servidor. Sabemos que disputar un podio en nuestras respectivas categorías va a ser difícil, así que planeamos ir todos juntos, marcando el ritmo para Santi, en formación de cuña, igualito que los del maratón sub 2 horas... pero a última hora se nos cae el "extremo izquierdo", Ignacio, que ha visto poca competencia en senior.
    Yo prefiero ir con el grupo, ya que no tengo ni idea de si aguantaré al ritmo previsto (4'30") o podré incluso ir más rápido. Mejor no arriesgar.
     En la recogida del dorsal y la (espectacular) bolsa del corredor, encontramos a varios amigos, entre ellos, el organizador, José Martínez, que, como cabe de esperar, anda de cabeza con los preparativos (¿a que me suena eso?)...
    Calentamiento, pis, más calentamiento, más pis, la mañana fresca, me pongo guantes? mejor no, pero la braga en la cabeza si, para el sudor, dos camisetas o solo una? venga va, solo una ... pero cuantas cosas hay que decidir, con lo simple que es esto de correr!!
    Tomamos posiciones en la salida y, con gran puntualidad, empezamos la prueba. El recorrido me encanta. Salida ancha, un giro enseguida a una calle más estrecha, que te obliga a seguir el ritmo del pelotón (excesivo al principio, como en todas las carreras), un nuevo giro a izquierdas para entrar a una calle más ancha y a disfrutar. El perfil es muy llano, apenas te enteras de la pequeña subida del principio, y en el punto que se agranda la calle, comienzas a bajar, lo que, unido a la estampida de la salida, hace que marcar el primer kilómetro en el tiempo previsto sea complicado. Nosotros pasamos aproximadamente en 4'25", pero claro, Alfonso y yo somos unos profesionales...
    El viento, al salir del pueblo, nos da de cara y a veces de costado. No dejo de decirle a Santi que se pegue a nosotros, pero creo que nuestro compañero no ha visto mucho ciclismo y desconoce las ventajas del drafting. Nos sigue un par de metros por detrás.
    A los cinco minutos de carrera, Santi empieza a decirnos que nos marchemos y lo dejemos solos. Miro el gps y vamos a 4'30" clavados. Le contestamos que de eso nada, hoy empezamos y terminamos los tres juntos, así que, si hay que ir más lento, pues se frena y punto.
    Sobre el km 2 se nos acaba el asfalto y entramos en la zona próxima al río. Entre los juncos y los tarays forman un circuito la mar de bonito para correr. A esto le pones algún puente de madera y cero cuestas, y no necesitas irte a ningún otro sitio para disfrutar del atletismo al 100 por 100. Giramos a izquierdas y volvemos hacia el pueblo por un camino cercado de árboles bastante chulo. Ahora vamos más relajados, con el viento de espaldas, aunque nuestro Santi se sigue quejando...
    De vez en cuando me giro para echarle un vistazo y decirle algunas palabras de ánimo, veo que lleva buena cara, seguimos a 4'30". Pronto vamos a completar la primera vuelta, aquí tomaremos la referencia del cronómetro oficial para ver como lo estamos haciendo.
    22'30" clavaos. Joer, creo que podría dedicarme a esto...jajaja.
    Tomamos un sorbito de agua en el avituallamiento y, esta vez si, Santi nota que vamos cuesta arriba. Aflojamos bastante y le dejamos recuperar el aliento. En la pequeña bajada, recuperamos el tiempo perdido.
    Unos metros por delante llevamos a Mari Tere, la máquina criptanense. La alcanzamos con facilidad y le digo que se me hace raro verla correr a (solo) 4'30". Dice que no está en forma, pero ahí la tenemos, que no se pierde ni una ;) . No duda en sumarse al grupo y correr detrás nuestra. Santi vuelve a decirnos que no puede. Pero hombre, si vamos paraos!!! Nuestras bromas le animan y sigue aguantando, pero Mari Tere se queda, nos ha durado poco.
    Al paso por el km 7 vamos todavía en el tiempo marcado, pero empiezo a pensar que se nos va a ir el crono unos segundos, ya que de vez en cuando tengo que aflojar un poco para no dejar atrás a Santi y Alfonso, que se ha pegado a él para empujarle moralmente. Los km 8 y 9 me dan la razón, pero es un detalle que apenas importa, ya que la carrera la tenemos en el bolsillo, haremos un buen crono para el del Toboso y yo ... joer, es que ni me he enterado!!
    Último km dentro del pueblo y a disfrutar con los ánimos del público. La meta está cerca y podremos hacer otra muesca en la culata de nuestro palmarés carreril.
    En los últimos metros Santi nos adelanta para salir el primero en la foto, menudo pájaro jajaja y con ello consigue también el segundo puesto de su categoría. Lo gracioso es que el tercero ha sido Alfonso, detalle del que no nos habíamos percatado. Al encontrarnos con Ignacio nos comenta que ha quedado primer senior, menuda alegría, tres podios de cuatro posibles. Yo me quedo con lo disfrutado, con mis 150 pulsaciones de media durante la carrera, con ver que soy capaz de marcar un ritmo con gran exactitud y con la tranquilidad de no haberme resentido de los sóleos (y con las cervezas y tapitas de jamón que nos obsequiaron en meta, todo hay que decirlo).
    En resumidas cuentas, el año que viene repito, lo tengo clarísimo. Me encanta este formato, circuito llano y bonito, una gran bolsa del corredor y unos amigos, los del Club de Atletismo Almoradiel, que lo han organizado de lujo.

domingo, 14 de abril de 2019

IX Cross Popular Patio de La Mancha, El Romeral abril 2019

El sábado 13 de abril, junto a mi compi Martín, nos desplazamos a El Romeral para participar en el cross popular Patio de La Mancha. No entraba en "mi calendario", pero viendo que seguramente no podré ir a Manzanares y atendiendo a la invitación de Miguel (vecino de El Romeral y organizador de la prueba), me animé a correr allí.

Como en la mayoría de las carreras, cada conocido al que saludaba me exponía sus males y dolencias; que si un esguince, que si no he entrenado, que si vengo a disfrutar de tranqui... yo también voy cansado, sin dormir y habiendo entrenado más de la cuenta estos días; pero como les contesto a todos: verás que paso pillamos cuando den la salida...
Tras un breve calentamiento con Martín, en el que me enseña parte del recorrido, nos vamos al molino del Gorrino para entrar en faena. Puntuales, empezamos con una subidita por pista de tierra al molino más alto. Aunque me he colocado casi de los primeros, llevo gente delante formando tapón; pero eso poco importa, ya que es preferible empezar la subida con calma y aprovechar el camino más ancho de bajada para ir tomando posiciones.
El primer descenso es por una senda estrecha y con algún giro que te obliga a frenar con ganas. Consigo sobrepasar a varios corredores en esta parte y, sorpresa, al volver a girar aparece de nuevo otra subida corta, pero también empinada. Pues nada, calma de nuevo y a subir despacito. Al volver a descender, una agradable brisa fresca nos da de frente, cosa que se agradece enormemente, ya que hoy la temperatura es algo más alta que los últimos días. Tengo justo delante a Maxi "Tachuela" y me pego a él para animarle. Unos 15 metros más allá me preceden tres corredores de mi categoría, Miguel, Luis y otro de naranja que tiene pinta de ser duro. Más delante va otro que también parece veterano, pero no lo se con seguridad. Entonces, a ver, uno, dos tres cuatro...y yo el quinto. Mal vamos si quiero pillar algo hoy...
Giramos de nuevo y el camino asciende ligeramente. Ahora la brisa viene de espaldas y nos ayuda, cosa que aprovecho para dar un cambio de ritmo, dejar atrás a Maxi y adelantar al de naranja. Bajamos otra vez, otro acelerón para intentar sacar unos metros. Pero ahora ya no hay viento y prudentemente, aflojo un pelín, no sea que el calor me finiquite antes de terminar la primera vuelta.
En el siguiente giro encaramos hacia el pueblo, por unos segundos van a perderme de vista los que me siguen (el de naranja), así que vuelvo a acelerar. Tengo a la vista a Luis y Miguel, pero aunque he acelerado no les recorto ni un metro.
Entramos al Romeral y comienza la subida más larga. Son unos 550 metros. La primera mitad es asfalto y pendiente suave, la segunda es la pista del molino, donde completamos la primera vuelta. En cuanto pillo esta última me doy cuenta de que voy al límite de mis posibilidades, tanto acelerón me está pasando factura, asi que, aunque me adelanten mis perseguidores, decido bajar bastante el ritmo. Unos metros antes de llegar a la parte más alta ya se me han pegado dos corredores a la espalda, uno de ellos me adelanta por fuera al girar y empezar a descender. Pero se ve que lo ha dado todo para pillarme y en cuanto empezamos a bajar lo vuelvo a superar. Llevo el corazón que se me sale por la boca, pero bajo igual que si me persiguiera el mismo diablo, quiero tomar una pequeña ventaja para la subida "sorpresa", en la que tendré que aflojar de nuevo si o si.
La táctica me sale redonda y aunque me han vuelto a dar caza, no pueden adelantarme. Bajamos de nuevo y acelero con ganas. Tengo cerca a Roberto Roldán, un auténtico galgo villacañero y pienso que si me pego a él me va a ir de lujo. Acelero otro poco y me pongo a su altura. Al percatarse de mi presencia me ofrece una botella de agua, la cual acepto con gusto y le devuelvo agradecido después de echar un trago.
Frenazo, giro a izquierdas y volvemos a subir. En este punto echo un rápido vistazo y analizo: Miguel va demasiado lejos y a toda pastilla, Luis algo detrás pero fuerte, no creo que pueda adelantarlo, el otro veterano desconocido ha desaparecido también por delante y el de naranja...ay el de naranja...me sigue a unos 20 metros sin desfallecer.
Me pongo delante de Roberto y antes de girar y volver a bajar, me sobrepasa de nuevo. Miro hacia atrás, creo que he adelantado unos metros más al de naranja, pero tengo que asegurarme bien, acelero y adelanto de nuevo a Roberto. Giramos de nuevo y tras tomar un breve respiro, doy otro arreón. Estoy en el último (y único) tramo más o menos llano de la carrera. En la primera vuelta iba por esa zona a 3'50", y en la segunda no puedo ir a más de 3'55". Ya faltan pocos metros y dejo de tomar referencias con el de naranja, entramos en el asfalto (subida) y trato de no bajar el ritmo. Roberto se me pega a la espalda y doy el último cambio de ritmo. Enseguida me doy cuenta de que no va a disputarme el puesto, ya que, como me comentó al acabar, al no pertenecer a la misma categoría, no merecía la pena darse ese último calentón.
Acabo la carrera en 26'29", con la incertidumbre de saber si seré el cuarto veterano B...pero por delante del de naranja :D. Son unos 6'4 km a una media de 4'10", me doy por satisfecho.
A continuación se celebran las carreras infantiles y una divertida mixta de relevos. Aunque me animan a participar, tengo que negarme, ya que me he empleado a fondo y no me quedan ganas ningunas de darme otro achuchón jeje.
Poco antes de irnos a la Casa de la Cultura para degustar unos aperitivos y un trago de zurra, Miguel me dice que he sido tercer veterano B, toma ya, menuda alegría!!


lunes, 8 de abril de 2019

XXXI Carrera Popular El Porvenir, abril de 2019

Ya tenía ganas de volver a correr en Alcázar. Llevo mucho tiempo sin hacer la media, y más todavía sin correr en el barrio del Porvenir. Pues por fin, ayer me quité la espinita. Lo cierto es que me hizo falta un empujón de mi compañero Miguel Ángel para inscribirme, si no es por sus ánimos, se me pasa la fecha y otra vez que me quedo fuera. El caso es que allí nos presentamos ambos ayer, coincidiendo con otro par de laguneros, Javi y Albertuki, y con muchísima gente conocida del mundillo de las carreras, entre ellos mi cuñado Rubén, mis compañeros Alfonso y Antonio ... y muchos más que no voy a poder nombrar, o no terminaría nunca.
La entrega de dorsal fue rápida, luego hicimos algo de tiempo subidos en el coche, ya que el airecito que venía te dejaba helado. Tal era que decidí correr con dos camisetas, manguitos y guantes.
Tras un corto calentamiento, nos vamos a buscar sitio bajo el arco de salida. Está "petao" y me voy por la acera lo más delante posible. No dejo de mirarme las pulsaciones; están algo más altas de lo normal, supongo que serán los nervios del principio, ya que por muchas carreras que lleve, siempre salen a relucir antes del inicio. Me tranquiliza saber que voy bien entrenado y bien descansado.
Cuenta atrás, disparo y salida. Muchos corredores más lentos se han puesto delante y no queda más remedio que aguantarse o adelantar por las aceras. Así voy más de un kilómetro. Pero en cuanto llega el tramo de tierra, se ha estirado mucho la carrera y todo es más fácil.
A estas alturas, y como era de esperar, ya me sobran camiseta, guantes y manguitos, pero ahora no queda más remedio que joderse y tirar con ello. A pesar de ser un circuito con suaves desniveles, voy llevando una media muy cercana a los 4 minutos por kilómetro con relativa comodidad. A partir del 4'5 la cosa se complica, hay una subida hacia el merendero de los molinos.
Conozco bien la cuesta, la he subido muchas veces con la bici y se que los últimos metros son los más empinados, así que voy regulando desde el principio, para poder darlo todo hasta arriba. Durante toda la carrera tan solo me adelantan dos corredores, uno en el km 3 y el otro que de naranja de la foto (al final pude adelantar a este último antes de meta). Justo cuando estoy llegando a la parte más alta, que es donde se encuentra el avituallamiento, adelanto a María Victoria (tercera mujer en meta). Al saludarla me pide que le de una botella de agua, y engancho una para cada uno. ¡¡Un sorbo rápido y a bajar!!
Si la subida es chunga, cuando tienes que ir frenándote para no estrellarte contra el asfalto bajando, es casi peor. Durante bastantes metros se me va cargando toda la musculatura del cuerpo, hasta que llega un punto menos empinado y por fin puedo alargar la zancada y dejarme llevar.
Esta parte dura bien poco, ya que enseguida toca subir el puente que cruza la vía del tren... es un suplicio, llevamos 6'5 km y voy extenuado y dolorido. Por un momento pensé que lo iba a pasar realmente mal. El lado bueno es que no me cuesta respirar, que en el asfalto se tracciona mejor y que en el casco urbano el viento apenas va a molestar.
Durante la bajada noto que un corredor de amarillo se ha puesto a mi lado, se ve que tengo la complexión perfecta para que los demás se aprovechen yendo a rebufo. Miro de reojo y calculo que será poco mayor que yo... ya empezamos... mira que se de sobra que hoy no hago podio, ni de lejos, ya que hay unos galgos en mi categoría que no los pillo ni por asomo... peeeerooo la vena competitiva me puede y si alguno de "pelo blanco" se me pone a tiro o trata de adelantarme, aquí el que suscribe aprieta los dientes y acelera lo que haga falta.
Pues nada, otros tres veteranos a unos 10 metros por delante. Acelero. El de amarillo sigue a mi lado. Regulo el ritmo, nadie me adelanta. Esto se pone interesante.
El km 8 lo pasamos por debajo de 4'. Me cuesta mantener el ritmo hasta el km 9, y ronda por mi cabeza frenarme un poco y dejarme llevar hasta meta. El caso es que no recuerdo si bajé o no el ritmo, pero ninguno de los que he adelantado, ni el de amarillo, me sobrepasan (pero están ahí, lo se, les escucho sus pisadas jeje)
Unos 200 metros después del km 9 empiezan las hostilidades. El de amarillo acelera, aprovechando que vamos a adelantar a otro corredor más joven, y toma el lado cerrado de la calle para ganar la posición antes. Mi cabeza me dice que si se coloca delante yo voy a hundirme y mis piernas me dicen: acelera pitorra, aunque sea por el exterior, corre y sigue delante!!
Dicho y hecho, empiezo a acelerar, sigo por delante. Voy tragando bocanadas de aire por donde puedo, nariz, boca, orejas... aguanto unos metros más y al fondo distingo el arco de meta. Sin pensarlo dos veces empiezo a darlo todo. Hay otro corredor veterano por delante, va rápido, pero no tanto como yo. Lo sobrepaso poco antes de llegar a meta y detengo el crono el 40'45", por delante de los otros viejunos que me han acompañado.
Lo gracioso del tema es que ninguno de los que iban conmigo, o de los que adelanté cerca de meta, eran de mi categoría... pero, y lo bien que me lo he pasado??
El último acelerón me dice que soy capaz de ir más rápido durante más tiempo. Habrá que correr una más llanita y probar a ver...
Por cierto, Miguel, la cervecita de después me dio la vida jejeje, en Manzanares repetimos ;)


martes, 26 de marzo de 2019

XII Carrera popular Capitán Duque, Valdemoro 24 de marzo de 2019

Primera competición seria después de no haber podido participar en el maratón de Sevilla. El mismo día también se celebraban la media de Bolaños y la Media y 10K de Toledo. Una lástima, ya que también me habría gustado hacer la media de Toledo.
Me he sometido a una buena carga de kilómetros. La idea es coger un buen estado de forma y después de Valdemoro, levantar un poco el pie del acelerador; aunque ya me he inscrito a la del Porvenir, en Alcázar... uf, me puede el vicio...
En fin, que al Colegio de Guardias me acompañaron mi cuñado Rubén, y varios compañeros de Villacañas y Lillo: Miguel Angel, Luismi, Martín y Oscar.
Nos ponemos a calentar y al rato anuncian por megafonía que la carrera se retrasa 30 minutos; hay mucha gente todavía recogiendo los dorsales. Pues nada, paramos y nos relajamos. Poco después nos dicen que en 5 minutos salimos... una pena, corriendo al coche para dejar el cortavientos y enseguida a pillar un buen sitio en la pista de atletismo junto a Rubén y Miguel A. Tras las fotos y discurso de rigor, el Capitán Duque nos da la salida. Enseguida me tiro al lado izquierdo de la pista y me pongo al ritmo previsto para el primer kilómetro (si, he estudiado el perfil y lo llevo así de controlado jajaja).
Todavía dentro del colegio está puesta la señal del "1", paso por debajo de 4', pero el reloj pita unos metros más adelante. Al haber cogido un buen lugar en la salida, apenas llevo gente delante, calculo que unos 50 corredores, así que no voy a ir agobiado en ningún momento de la carrera y, teniendo en cuenta que hace dos años acabé en el puesto 33, seguramente habrá pocos que me adelanten este domingo.
El km dos es en ligero ascenso. Yo había calculado subir a 4'10" como muy lento, pero cada vez que miro el reloj veo 3'55". Antes de la marca del "2" se asciende un poco más y me freno, para pasarlo en 4'02". Desde aquí se empieza a ascender un poco más, llevamos un kilómetro de recta y queda otro hasta que la carrera gire en una rotonda y empecemos la bajada. Me lo tomo con algo más de calma y me freno para bajar a 4'10".
El gps cada vez me pita más lejos de las marcas de la organización, así que decido no hacerle mucho caso. Le echo un vistazo rápido al pulso y ... sorpresa!! 172 ppm!! a este ritmo peto seguro, pero las sensaciones son buenas, ya llevo 3 km empiezo a bajar y las piernas me piden alegría.
Asi que nada, a acelerar se ha dicho. Ahora voy haciendo caso a mis piernas, a mi respiración, al estómago (si este último duele, mala señal).
Giros, ascensos, bajadas rápidas, avituallamiento cerca de una rotonda (toca beber dos tragos largos y girar para, de nuevo subir ...
El caso es que desde que pasé el km 6, y hasta llegar al km 9, todo es la misma historia, subir, bajar, girar. En ese punto, el 6, eché un vistazo al tiempo, 24'00". Con la absoluta confianza en mis fuerzas y creyendo que apenas quedaban ya repechos, pensé que había posibilidades de bajar de la barrera de los 40' en meta. Pero, ay amigo, en Valdemoro no salen así las cuentas. Si vas al límite, las posibilidades son de acabar fundido y con unos segundos extra de regalo.
Desde el km 7 fui junto a un corredor local. Pensaba que conocería bien el recorrido y adaptaría el ritmo a las cuestecillas, pero cada vez que comenzábamos a subir yo me quedaba atrás. Luego me costaba volver a darle alcance, pero podía gestionar bien el esfuerzo.
Sobre el km 8 adelantamos a un corredor veterano que me había sobrepasado bastante antes con mucha solvencia. El pobre iba jadeando bastante. Tentado estuve de decirle que se frenara un poco a recuperar el aliento...
Comienza el km 9. Solo queda una subida y ahora me parece que no es tan dura. Mi acompañante acelera, me cuesta seguirlo y cuando me quedo detrás me grita unas palabras de ánimo. Doy un achuchón y me pongo a su lado. Entramos al Colegio y alcanzamos a otro corredor con una camiseta que ponía "bomberos". Voy muy justito de fuerzas. El de Valdemoro y el bombero se ponen a la par y yo me quedo detrás. Durante muchos metros he ido a rebufo del corredor local y ahora me sabe mal esprintar para adelantar dos puestos que no me van a llevar a ningún sitio. Miro el crono cuando calculo que me quedará un minuto para llegar a meta: 39'50" ... mier... se me va a escapar de lejos el sub 40'...
Al final acabo en 40'40", repitiendo el 33º puesto de la general. Aunque no he logrado el objetivo, estoy contento con mi rendimiento, teniendo en cuenta la cantidad de subibajas que he tenido que solventar.
El resto de la comitiva va llegando poco a poco. Miguel A. es el primero en seguirme, va progresando bastante y pronto me echará la pierna encima jeje. Luego Rubén, Oscar, Martín y Luismi.
En el viaje de vuelta tuvimos que parar en un bar a reponer líquidos, cosa muy importante. Y por supuesto, siempre debe hacerse con zumo (de cebada, claro).

domingo, 6 de enero de 2019

Las típicas San Silvestre, Puerto Lápice y Villacañas, diciembre 2018

Metido de lleno en la preparación para el maratón de Sevilla, tengo que hacer malabarismos para coordinar el trabajo, las fiestas, las carreras que me gusta hacer, los entrenamientos y, como no, la familia.
Un pequeño despiste me ha hecho comenzar el específico del maratón dos semanas antes de la cuenta. La parte buena es que voy asimilando muy bien los entrenamientos, mejorando día a día. La parte menos buena, es el temor al sobreentrenamiento, a pasarme de rosca, vamos.
Al darme cuenta de este error, decido incluir las dos semanas restantes en el plan con menos kilómetros totales, para asimilar las más duras. En una de esas semanas, entrarán la carrera de Navidad de Puerto Lápice y la San Silvestre Villacañera. La primera se celebró el sábado 29, y la última, el lunes 31. Decidí descansar y dedicar a los míos, por lo tanto, el domingo 30.
Como ambas carreras son de distancia corta, pienso que si hago un calentamiento extenso, de aproximadamente una hora a ritmo suave, no habré perdido demasiado el hilo del maratón. Dicho y hecho, así me fue en ambas:

Puerto Lápice. Preparo el frontal, porque se me hará de noche antes de la prueba. Lo guardo en una mochila de tela fina, apenas noto que la llevo. 90 minutos antes de la carrera salgo hacia los molinos. En el pueblo he visto a Higinio que, sonriendo, me ha sugerido un par de subidas para llegar suave a la carrera. Creo que lo decía de coña, pero un par de subidas que me hice. Tan bien me sentaron, que hasta el martes siguiente tuve agujetas. En total salieron unos 11 km.
La carrera. Antes de empezar hice un nuevo amigo, Abel. Ya habíamos coincidido aquí en otras ocasiones, pero recuerdo haber llegado por delante. Me cuenta que está en forma, que ha bajado un par de veces de los 40 minutos en diezmil (cosa que yo, a día de hoy, no creo que pueda). Por mi parte, le digo que procure sacarme buena ventaja, porque si llegamos juntos en la última vuelta, voy a ponérselo muy difícil.
Apenas somos una docena de participantes y yo, que he venido a "entrenar" más que a competir, ya me veo dándolo todo innecesariamente... El caso es que nada más salir, me coloco en el quinto puesto. Los que me siguen van en plan festivo. Ya en la primera vuelta, los cuatro que me preceden han puesto bastantes metros de por medio. Menos mal, pienso entre mi, así no me veo presionado para luchar por un puesto en el podio. En mitad de la segunda vuelta pita el gps el primer km, 3'35". Es bastante rápido, para haber hecho dos subidas a los molinos. Cuando empieza la tercera y última vuelta, la distancia entre el tercero, cuarto y servidor, se ha reducido considerablemente, y claro, teniendo una mínima posibilidad de hacer podio junto a Miguel Vera e Higinio, hace que a mi se me nuble la vista, se me vayan los planes a hacer puñetas y empiece a dar caña a las piernas. El caso es que acabo inmerso en una guerra a la que había venido como mero espectador.  En el primer giro de esta vuelta rebaso al cuarto y ahora ocupo su lugar. Delante va Abel, a unos 40 metros. Aprovecho la ligera bajada para dar un arreón y quedarme a escasos cinco metros antes del último giro. Cruzamos la mirada y algo me dice que sabe perfectamente que no voy a dejarlo llegar tercero. Giro, acelero a tope y lo adelanto con "cierta facilidad" (se me salía el corazón por la boca). Llego muy satisfecho tercero de la general. Ali también hace tercera mujer, ambos llevamos trofeo a casa y ... otra vez... le vuelve a tocar la cesta que sortean.

Villacañas.
Aquí me prometo a mi mismo ser más cauto y no ir más rápido de la cuenta. Al igual que en Puerto Lápice, caliento unos 11 km y me pongo en la salida con las fuerzas a tope y las agujetas del pasado sábado. A todo el que me pregunta le digo que voy a ir a ritmo de maratón, o sea, subiré a 4'30" y bajaré a 4'15". Aquí, a ese ritmo, no tengo opciones de podio por categorías, así que voy a salir a disfrutar de verdad, sin agobios.
Me coloco por mitad del pelotón y salgo muy tranquilo. Por suerte, el grupo se ha estirado enseguida y adelanto con facilidad a los primeros corredores, sin perder de vista el gps, para no pasarme de rosca. Nada más llegar a la parte más alta se pega a mi lado un corredor. Enseguida me doy cuenta de que me ha elegido como liebre, llevo un paso alegre, pero sin excederme. Llaneamos un poco hasta la Avenida de Madridejos y empezamos a bajar. Este año hay algo más de público que otras veces, sobre todo en La Moderna. Cuando paso por ahí, miro el Garmin, voy a 3'45" ... leche, ya la he liado!!. Me freno un poco, pero a pesar de ello, sigo adelantando a otros corredores. Mi acompañante ha quedado algo detrás, al acabar la carrera me saludó y me dijo que bajé demasiado rápido. De nuevo comenzamos a subir por la Calle Mayor y yo trato de aflojar un poco el ritmo. Pero las piernas van respondiendo estupendamente y a 4'10" es lo más lento que veo el gps. Unos pocos metros por delante localizo a Josué. Se le ve muy fuerte, pero, inevitablemente, voy a darle alcance. Procuro hacerlo sin dar tirones, y poco antes de la rotonda del sembrador lo pillo. Me uno a él unos metros, pero por delante diviso a dos corredores con el pelo blanco y de nuevo se enciende el piloto competitivo. Ahora, en frío, pienso que no sirve de nada acabar fuerte estas carreras, en las que no tengo opción a podio, pero en caliente, si las piernas van bien, no hay quien las sujete...
Un último acelerón, esta vez si, más cómodo que en Puerto Lápice, y adelanto a los veteranos. Llego a meta el 32 de la general, sexto de mi categoría y habiendo corrido a 4'01" de media.
Estas dos competiciones-entrenamientos, me han venido estupendamente para preparar Sevilla. Por el momento, ya no hay más carreras a la vista antes del maratón. ¡Deseadme suerte!

domingo, 11 de noviembre de 2018

I Carrera popular La Puebla de Almoradiel

    Han pasado muchos meses desde mi última entrada. No ha habido otra causa que la ausencia de carreras. Bueno, para hacer honor a la verdad, corrí la de San Antón en Herencia y no hice crónica. También corrí en agosto en Campo de Criptana, acompañando a Ali.
    Esta ausencia se debe más que nada a una lesión en el tobillo izquierdo que me ha tenido fuera de juego hasta ahora. Llevo tres semanas entrenando, aunque, en realidad, he perdido poca forma física, tan solo velocidad, ya que la bici me ha permitido mantener piernas y corazón bien fuertes.
    En fin, menos rollo y al lío: tengo que ir metiendo kilómetros al cuerpo con conocimiento. Empiezo dentro de nada la preparación específica para el maratón de Sevilla y voy con el tiempo justo. Los amigos de Puebla organizan esta bonita carrera, con dos modalidades, 5 y 10 kilómetros, me apunto al diezmil y pienso que será buen test para orientarme en buscar un ritmo de entrenamiento para Sevilla. Pero no iré mirando el ritmo, creo que será mejor hacerlo por pulsaciones. Es decir, voy a tratar de no llegar a las 160 pulsaciones por minuto, y cuando acabe la carrera, veremos el crono. Si acabo en unos 45 minutos, pues entreno para correr a 4'30" el km en febrero, fácil...sobre el papel, claro =)
    Me junto con Alfonso. En Puebla buscaremos a Albertuki, pero luego, cada uno por su lado.
    En la entrega de dorsales está mi amigo José Martínez Torresano, atacado de los nervios, organizando. Le deseo suerte en su labor, que, por el momento, tiene muy buena pinta. La bolsa del corredor lleva vino, dos barritas, caramelos, un boli, una revista y una camiseta guapa guapa. Pronto nos vamos a calentar Alfonso y yo, ya que el tercero en discordia no aparece. Las calles se encuentran bien señalizadas para la carrera, hay muchos voluntarios de protección civil. Hay arcos de salida y meta y cronometraje por chip. Todo en su sitio, bravo!!
    A la hora en punto dan la salida. Yo me coloco al final del todo. No somos muchos, y hoy voy a disfrutar, así que prefiero no estorbar a los que salen disparados. En cuanto pasan los primeros metros, comienzo a adelantar gente a ritmo pausado (o eso creo yo), sin agobios, esperando que dejen huecos. Antes del primer kilómetro las calles se han ensanchado lo suficiente como para que no nos estorbemos unos a otros. Doy caza a Monreal (un compi de Alcázar) y justo pita el Garmin el primer mil. 4'27" ostras!! si voy casi andando!! jaja. Ya me he puesto a 155 pulsaciones y trato de retenerme para no sobrepasarlas.
    Salimos del pueblo hacia el río Cigüela, todavía por asfalto hasta, creo, aproximadamente el segundo kilómetro. Después entramos en un bonito circuito de grava, entre los tarays y demás flora autóctona, algún tramo de puentes de madera y de vuelta a Puebla.
    En una curva localizo a Albertuki. Veo que su ritmo es ligeramente más bajo que el mío (que es de 4'30" más o menos), así que, con toda la paciencia del mundo, voy a darle alcance. Justo antes de entrar al pueblo se gira y me ve. Nos gritamos ánimos y acelero un pelín, para pillarlo unos 500 metros antes de finalizar la primera vuelta.
    Pasamos el primer 5 k en 22'45". En un rápido cálculo mental, auguro una llegada a meta entre 45 y 46 minutos. A ver si mi compañero se anima y somos capaces de acercarnos más al 45 que al 46...
Pero poco después del avituallamiento que hay en mitad de la carrera, veo que se queda un metro por detrás. Eso es mala señal. Aflojo un poco y enseguida me dice que si voy bien, que tire yo, que él no tiene prisas por llegar jeje. Dicho y hecho. Vienen unos metros con ligero descenso y aprovecho para alargar la zancada. Paso el 7 a 4'14". Uf, me acerco peligrosamente a las 160 pulsaciones.
    Todo el tiempo he ido adelantando corredores, y ahora, cuando ya queda menos de la mitad, es más difícil seguir con esa rutina. Pero yo apenas he desgastado fuerzas, voy sobrado de piernas, corazón y pulmones, y, como no, se enciende la vena competitiva...
    Tratando de no sobrepasarme, me voy marcando como objetivo al corredor o grupo de corredores que me preceden. Por suerte no hay mucho hueco entre unos y otros, así que no me veré en "tierra de nadie" en ningún momento. Algunos de los que sobrepaso se pegan a mi espalda. Eso, voy a reconocerlo, me gusta. Pero no por ir acompañado, si no para exigirme un poco más y dejarlos atrás... El que más me ha aguantado ha sido ente el km 8 y el 9; pero en cuanto hemos tocado asfalto he podido acelerar un pelín, lo suficiente como para hacer que también se quedara.
    La meta la cruzo en 44'30", superando ampliamente mis espectativas. Del tobillo ni me he acordado. Alfonso ya lleva un rato esperándome, al final ha sido segundo de su categoría, menudo fiera, y Albertuki llega muy poco después de mi. Todos sanos y salvos, como debe ser. Otra carrera más para recordar, especialmente recomendable por su sencillez y bonito recorrido.
    Sevilla is coming.

lunes, 8 de enero de 2018

III Carrera popular Villa de Quero, enero 2018.

    Primera carrera de este año. De momento he participado en las tres ediciones de la prueba que organiza el Ayuntamiento de Quero en beneficio de ASPRODIQ. El carácter benéfico de la misma y el cariño con el que nos tratan nuestros amigos Alberuki e Iván hacen que nos olvidemos por completo de los pequeños fallos organizativos. En esta ocasión (también) ha hecho un frío criminal. Tanto que lo único que decíamos el tropel de laguneros que corrimos era: dan ganas de subirnos al coche y volver al pueblo... Pero claro, eso nos habría dejado sin una nueva batalla entre Alfonso y yo, y, reconocedlo, estábais deseando ver el desenlace...
    Aunque anuncian 7 kms, nuestros gps, y la medición con sigpac, nos lo reduce a 6'7. Parece una chorrada, pero no, esos 300 metros dicen mucho del ritmo promedio; al final lo explico ;-)
    Saludos a los amigos que se han acercado a participar, Mari Tere, Angel Quintanar, Anita ... del resto me suenan sus caras, pero no los conozco. Unos 65 inscritos, terminaremos 50 y tantos.
    En cuanto a lo competitivo, además de mis compañeros de club, Alfonso y Bienve, apenas localizo a uno o dos veteranos B que pueden ocupar los puestos de podio, por lo que la batalla con mi bestia negra (Alfon) está servida. Hoy quiero llevarme un trofeo a casa y voy a luchar "a muerte" por ello.
    Caliento yo solo, por mi cuenta, apenas acompañado unos metros por David (fisio), que, conociéndome, me pregunta por el ritmo que voy a llevar y se anima a acompañarme.
    Con la mente fría (y el resto del cuerpo), me preparo para colocarme en la salida y pegarme bien a Alfonso. Hoy la táctica será diferente, seguirle muy de cerca y rematar con tiempo...
    El cachondeo que no falte.
    Cuando ya todos estábamos listos, un corredor de Criptana se acerca a la chica que da la salida y le dice que va sin chip, que lo esperemos un minuto...menos mal que todos nos lo tomamos bien y eso que nos estábamos quedando congelados!!
    En cuanto vuelve, salimos como rayos. Demasiado rápido, soy consciente, pero son pocos metros antes de girar a izquierdas y subir una cuestecilla corta, pero muy empinada. Es muy difícil saber regularse, no subir fuerte para acabar sin resuello y con las pulsaciones por las nubes, viendo como Alfonso va poniendo metros de por medio. Pero soy capaz de controlar y no me dejo llevar, conozco bien el circuito y se que hay muchas zonas donde le puedo dar caza.
    600 metros después, en la primera bajada reseñable, empiezo a soltar zancadas, recorto un poco. El gps marca 3'30", que bestialidad joer, espero tener fuerzas suficientes para aguantar estos cambios tan fuertes para mi. El primer mil cae en 3'46.
    Callejeamos, acelero en cada giro, las piernas responden estupendamente, los pulmones también, ya no hace frío (se confirma mi teoría: corriendo no hace frío). Voy recortando metros y cuando pasamos el km 2 (en 3'48"), tengo a Ignacio y Alfonso a escasos 5 metros. Un acelerón y en nada ya estoy pegado al grupo que forman junto con un Bikila y ... joer, no recuerdo si iba alguien más ... ah, si, David. Tardan unos 200 metros en percatarse de mi presencia, y en cuanto lo hacen, comienzan a hablar ambos: ya está aquí nuestro amigo, verás la que nos va a dar ... Yo, muy cauto, guardo todas mis fuerzas, y eso significa que por la boca solo entra y sale aire, nada de "casquera". En cuanto se descuidan, hachazo. Siguen hablando. Decido sobre la marcha que voy a ir a tirones, procurando que no se queden muy atrás, para que también tengan que hacer lo mismo. La diferencia es que yo acelero cuando me veo bien y aflojo cuando quiero, ellos, en cambio, tienen que ir en tensión, acelerando cuando menos se lo esperan jejeje. Con esta táctica llegamos casi al final de la primera vuelta y al localizar a nuestros amigos Casero y Uti, les hago señas para hacerles ver que lo llevo todo bajo control.
     A todo esto, el 3 lo hemos pasado en 3'48" también, habrá que tomarse un respiro, digo yo!!
    Giramos hacia meta, vuelvo a acelerar, quiero tomarme unos metros de ventaja para subir tranquilo la cuesta. Este pequeño colchón me va a servir para dos cosas, no subir demasiado las pulsaciones y hacer que el resto se esfuerce más de la cuenta para, instintivamente, intentar cazarme subiendo. No puede salir mejor mi jugada, al acabar la carrera, Ignacio me decía que parecía que yo subía andando jeje. En cuanto llegamos arriba y noto que están cerca, zas, hachazo!! Bajo fuerte y recupero en unos metros. Nueva bajada y nuevo hachazo, pasamos el km 4 más lento que ninguno 4'04". Desde ahora voy a tomas pocas referencias de mis perseguidores, me limitaré a acelerar tras cada giro y en las bajadas, a mi gusto completamente, para que el esfuerzo extra de ir haciendo "la goma" conmigo, les deje fundidos. 
    Sobre el km 5, que vuelvo a pasar en 3'46", voy con otro corredor al lado todo el tiempo. Parece más joven que yo y lleva un ritmo continuo, aunque de vez en cuando también acelera para quitarme del medio. A lo lejos localizo a Iván Cantos. Se me hace muy raro ver que lo tengo al alcance, pero si tengo la oportunidad de llegar por delante, voy a aprovecharla.
    Antes de llegar al km 6, mi acompañante da un buen arreón. Casi me quedo, pero, como antes he dicho, conozco bien el circuito y conozco mis fuerzas, se que puedo dar un poquito más, aunque ya va quedando poco. Pasamos  en 3'55" (aunque yo voy tan justito que ni lo miro, este dato lo saco de endomondo). Adelantamos a Iván, trato de darle ánimos. Últimos giros, vuelvo la cabeza y veo cerca a Ignacio. Un primer impulso me lleva a hacerle un gesto para que acelere y así pasar juntos por meta, pero tras el penúltimo giro, mi acompañante vuelve a atacar y yo, que me pico hasta con mi sombra, respondo. Me pego a su espalda, espero a la última calle y allá que te va, sprit a todo lo que dan mis piernas!!

    Consigo sacarle unos buenos metros de distancia. En meta localizo a Nieves con su cámara y tras levantar los brazos, como símbolo de mi personal victoria, trato de sacar una buena sonrisa.

    El resultado, 25'30", a 3'48" de media. Si hubiesen sido 7 kms de verdad, a 3'38" y eso sabemos que no puede ser jejeje. Octavo de la general y segundo de mi categoría. Todo un éxito para mi.
    El resto de laguneros lo ha hecho fenomenal, en total nos llevamos 5 podios, casi ná.
    El domingo que viene corremos en Herencia, en el barrio de San Antón ... el duelo está asegurado.