domingo, 15 de enero de 2017

XVI Carrera Popular San Antón, contra el cáncer, Herencia, enero de 2017

      Tercer fin de semana compitiendo. El cuerpo empieza a acusar cansancio. Menos mal que, de momento, no hay nada en mente, así podré retomar entrenamientos más calmados.
      Tener un cuñado natal del barrio de San Antón en Herencia, me ha hecho decidir presentarme a esta bonita y rápida carrera en lugar del 10K de Villarta, prueba que, por cierto, está tomando una gran importancia en la comarca. Hoy me ha acompañado Ali, además de otros laguneros, José (Lili), Bienve, Josué...somos pocos, pero damos mucha guerra :)
      A decir verdad, tenía mis dudas respecto a Ali, ya que no ha entrenado prácticamente nada. Pero lleva una gran luchadora dentro, además de una fortaleza excepcional, y hoy me lo ha demostrado, acabando dignamente la prueba con buenísimas sensaciones.
      Por mi parte, muchas ganas de correr rápido. Localizo enseguida a varios amigos para tomar referencias. Todos están más fuertes que yo: los herencianos Ramón, Antonio y Víctor, Luis Ortiz, mi colega Angel Quintanar (que me va a coger manía jejeje). El primer cálculo me hace plantear la carrera de menos a más, intentaré dar la primera vuelta a ritmo llevadero y darlo todo en la segunda.
      Hoy la salida ha sido especialmente rápida. Me he colocado casi en primera fila y en menos de 50 metros me ha adelantado al menos una docena de corredores (creo que venía persiguiéndolos la Guardia Civil...). Angel me anima a adelantarle y no puedo evitar sonreír y decirle: tranquilo, en la segunda vuelta te pillo ;). En el primer giro, saliendo de la calle San Antón, miro el gps, vamos a 3'45". Lógicamente, me freno un pelín. Al llegar a la carretera de Villarta y girar por la Ronda Mirasierra, miro hacia atrás. El corredor más cercano va a unos 30 metros. De aquí a meta, ninguno me adelantará. En esta calle, que es un pelín cuesta abajo, voy dando caza a los primeros "desbocados" de la salida. Pico el primer kilómetro en 3'51". Angel va unos 80 metros por delante, y a unos 150 reconozco a Víctor.
      Giramos de nuevo hacia el interior del pueblo y sigo adelantando corredores. Ahora, apenas se aprecia, pero vamos subiendo, así que hago el kilómetro más lento de la carrera, el segundo, en 4'01". A pesar de ir bien concentrado, noto que voy demasiado cómodo, por lo que decido acelerar un pelín, no sea que en la segunda vuelta, mis objetivos me saquen más distancia y me hagan sufrir más de la cuenta.
      Esa es la cara que llevaba...
      El circuito tiene varios giros, no demasiado pronunciados, pero hacen que bajes un poco el ritmo en cada uno de ellos, así que hacer el tercer kilómetro en 3'55" no me resulta fácil precisamente. Este punto coincide con la salida-meta. Me da tiempo a echar un vistazo rápido al reloj 11:47. Voy mucho más lento que la última vez que la corrí, en 2015, pero es que entonces estaba mucho más fuerte. No obstante, me doy por satisfecho, ya que me he acercado unos metros a mis predecesores y voy bien de fuerzas.
      Nuevamente en la Ronda Mirasierra, alcanzo a Ángel, que sonríe y niega con la cabeza. Delante llevamos también más cerca a Víctor y le animo a que siga conmigo para intentar pillarlo. Se pega a mi espalda y aprieta los dientes. Pero no me durará mucho la compañía, ya que vuelvo a picar el cuarto kilómetro en 3'51", y el desgaste de salir fuerte, se paga.
      Giramos en la Calle Nueva de la Sierra, y en la esquina se encuentra Toni animando. Antes de empezar he podido charlar con él un rato, y me cuenta que después de su accidente, no va recuperando en condiciones. Una lástima, es un buen corredor, le deseo pronta recuperación. Aquí localizo a otros dos corredores a los que ha adelantado Víctor. El herenciano me va guardando muy bien la distancia, sabe mantener un buen ritmo todo el tiempo. Poco a poco, también alcanzo a estos dos atletas. Ninguno se queda conmigo.
      Paso el quinto kilómetro en 3'55". Empiezo a darme cuenta de que esto se acaba y me va a resultar casi imposible mejorar mi posición. Decido echarle "bemoles" al asunto y jugármela intentando pillar a Víctor.
      Giros, frenazos, acelerones, dolor de estómago, y a 200 metros de meta lo tengo ya muy cerca. Pero algo me hace frenar. Pienso que hoy no merece la pena esprintar a tope para adelantar un puesto y este chico me cae demasiado bien como para hacerle la "trece-catorce"; así que mantengo ritmo, acelero lo justo y cruzo la meta detrás suyo. El sexto kilómetro lo he hecho en 3'45", termino en 11ª posición, con un crono de 23'19", casi un minuto más lento que en 2015, pero muy satisfecho.
      En meta hay un stand de la AECC y nos acercamos para dar un donativo (aparte del de la inscripción) en nombre de mi compañero Alfonso, que no ha podido venir. Nos traemos bufandas tubulares y pulseras para Ali y para mí.
      Ahora, a recuperar fuerzas.




martes, 10 de enero de 2017

II Carrera Popular Villa de Quero, enero de 2017.

      Después de la Sansil Villacañera del pasado 31, retomo entrenamientos con algo de cansancio acumulado durante toda la semana, se ve que me exprimí mucho y el cuerpo no me pedía castigo en exceso. Tomo la decisión de no hacer ningún día de series y llegar a Quero más descansado. Aún así, el día de la prueba no tenía buenas sensaciones, Alicia se levantó con molestias estomacales y se quedó en casa y mi estómago tampoco estaba como para tirar cohetes. Con todos estos factores, decidí que sería mejor tratar de llevar un ritmo cómodo durante la carrera, acompañando a algún lagunero y disfrutando del evento.
      Una vez en Quero, el frío y la niebla hace que la pereza trate de adueñarse de nosotros; desde luego que no apetece hacer nada al aire libre en estas circunstancias. Pero cuando se trata de correr, la cosa cambia, no hay más que ponerse el dorsal en el pecho y comenzar a calentar para que uno se olvide de cualquier fenómeno meteorológico. Ahora lo que preocupa es el circuito: habrá hielo en alguna calle? nos perderemos con la niebla? nos castigará demasiado la cuestecilla del principio?...
      Como les dije a mis amigos, la sencillez que todavía tiene esta carrera me ha gustado mucho. No hay que preguntar nada a nadie, facilmente se llega al pabellón deportivo, se ve el listado con tu número identificativo, se entregan chip y dorsal sin apreturas ... claro, somos algo menos de 100 corredores y eso también influye mucho. Casi veinte laguner@s nos plantamos en la línea de salida, y excepcionalmente, quiero mencionar a Juan, Carol, Elia, Albertuki y Javi García, ya que los buenos resultados de unos y el esfuerzo de los otros me parece digno de elogio, bravo compañer@s!. No quiero decir que el resto no se esforzara, ni mucho menos, ya que me consta que todos dimos lo que pudimos, pero es que cuando he visto sus fotos, algo me ha llegado al alma reflejado en sus rostros.
      A la voz de ¡ya! se da la salida de la carrera. Me sitúo más o menos por el medio, ya que quiero hacer la primera subida relajado. Una recta corta, giramos y subimos. Los últimos metros los hago casi andando y justo a mi lado pasa Javi (el Rapi) que me adelanta rápidamente, ha subido de cuatro brincos. Por delante llevo algunas referencias, gente que corre más o menos lo mismo que yo, David (el fisio) y Ángel Quintanar, aunque este último demostró que está muy fuerte en el Cross de la Constitución, llegando bastante por delante de mí. Pero bueno, yo a lo mío, a disfrutar.
      Pocos metros después, yendo todavía por la calle Silos, Javi se frena y se pone detrás de mí. Y entonces es cuando aclaro que si alguno de vosotros os habíais creído que yo iba a correr sin "competir", llega el momento de la verdad: imposible, no puedo. Giramos por la calle La Puebla, cuesta abajo, y el que suscribe empieza a dar zancadas de las grandes. El que quiera seguirme, que apriete. Seguimos callejeando y el primer kilómetro lo hago mucho más lento que el año pasado, por encima de 4 minutos. Sin problema, hay que darle dos vueltas al circuito y no quiero desgastar demasiado, ya que no sé cuantos desniveles nos vamos a encontrar.
      Como soy un chico alto, en cada giro me voy mucho al exterior para tratar de no perder demasiada velocidad y que la inercia no me lleve contra las paredes (ni que fuese a 100 por hora jajaja). Y la técnica me sale muy bien, ya que los "arranques" después de cada curva son mínimos. Vamos aproximándonos al segundo kilómetro y Javi no da la cara, sigue pegado a mi espalda, así que en otra de las pequeñas bajadas, por la calle del Cuartel, vuelvo a apretar un poco. Giramos en Cristóbal Colón y a diferencia del año pasado, cuando el circuito nos llevaba a la estación, regresamos al pueblo.
      Hay otra pequeña subida y un nuevo giro a derechas. Un rápido vistazo para situar a mi perseguidor y ... sorpresa!! Floren y Albertuki a no más de 30 metros por detrás, y encima dando voces y saludando a los vecinos... Se acabó la prudencia, nada de dejarse fuerzas para luego, a apretar bien los dientes y evitar que la técnica de "la barredora" acabe conmigo...
      Del trecer al cuarto kilómetro están las calles más empinadas, pero una vez pasado este punto (el km 4), podré emplearme bien y tratar de sacarle más metros a mis amigos. Un pequeño chute positivo me da el adelantar a David con cierta facilidad en la segunda vuelta. Le animo a que me siga, pero reconoce que no podrá, que en Villacañas lo pasó mal por ir conmigo, así que se queda atrás. Bajo de nuevo con más fuerza que antes, mantengo las pulsaciones altas y poco después localizo al otro gigantón que menciono al principio, Angel. Me cuesta creer que sea él quien llevo a unos 50 metros por delante, pero reconozco su forma de correr. Evidentemente, se convierte en mi objetivo. El criptanense entrena de lujo las cuestas y seguro que tiene un buen final en esta carrera, pero yo voy a probar suerte y echo el anzuelo con fuerza, pasando el quinto kilómetro en 3'50" (el más rápido de todos). Lo alcanzo, me pongo detrás suyo y en el siguiente giro lo adelanto con un "vamos Ángel!". Aquí estaba Mari Nieves haciendo fotos, gracias por la instantánea!!


      El cuerpo me va respondiendo. Respiro con facilidad, el estómago no se queja, no acuso ningún dolor en las piernas y mantengo con cierta falicidad ritmos ligeramente por debajo de los 4 minutos el kilómetro, pasando el 6 en 3'55".
      A pesar de saber que ya no podrían alcanzarme ninguno de los mencionados, ya no bajo el ritmo hasta cruzar la meta, y termino con un crono de 26'15". Aunque la organización anuncia 7 kilómetros, por una vez, voy a fiarme más del gps, que marca 6'640. Enseguida tenemos los resultados, gracias a CRONO3. He sido 13º de la general, no hay categorías de veteranos.
      En la bolsa del corredor, fruta, refresco, boli y una camiseta chulísima. Gran carrera por una buena causa, en beneficio de ASPRODIQ.
      La próxima, este domingo en Herencia, en el barrio de San Antón.

domingo, 1 de enero de 2017

XII San Silvestre Villacañera 31-12-2016

      Finiquitamos 2016. Mi lugar preferido, la San Silvestre Villacañera. ¿Por qué? pues como muchas de las sensaciones que se viven cuando uno corre, es bastante difícil describir. Me gusta intentar transmitir lo que vivo corriendo a través de este blog, veamos si hoy consigo que corráis conmigo...
      Después del Cross de la Cosntitución en Alcázar de San Juan soy capaz de preveer que en Villacañas correré por debajo de 4' el km. No son matemáticas, no me está regalando nadie nada; es puro esfuerzo, entrenamientos (sin pasarme, que este cuerpo hay que cuidarlo), descansos, comer con un poco de conocimiento y tomármelo como un pasatiempo que me haga sentir bien. Un buen cóctel.
      La tarde de ayer (y la mañana) fue bastante fresca. Es bueno para carreras cortas, ya que el fuerte ritmo hace que no te enteres del frío y que el cuerpo se vaya refrigerando (si, somos como los coches, necesitamos refrigeración jeje). Como llegamos con el tiempo justito, me desentendí del grupo de laguneros y me fui a calentar por mi cuenta (luego encontré a Albertuki y me hizo compañía un ratito).
      En línea de salida pude saludar a muchísima gente, Tony Layos entre ellos, me dijo que su padre Antonio, andaba por allí, pero fui incapaz de encontrarlo (me debes un gran abrazo, que lo sepas). Con mi cuñado Rubén vinieron varios amigos de Herencia, bastante rápidos, por cierto, y uno de ellos, Antonio, me preguntó cual sería mi ritmo. Como yo soy de los que dicen siempre la verdad (jeje), le conté exactamente lo que hice minutos después, y es lo que ahora sigue:
      Me coloco bien delante, pero no en primera línea. Salimos puntuales y a mi lado se encuentra Alberto, que está bastante fuerte (más que yo, de hecho). Enseguida nos adelanta Fillo por la derecha, fiel a su estilo, como las balas... luego es de los que dicen: "undaaaa, a ver si puedo ir a 4..." ja! a mí no me la das guapo! jajaja.
      Sin mirar el gps, ya que en esas calles no llega bien la señal y no me fío un pelo, voy guiándome por sensaciones, y a mitad de la Calle Mayor comienzo a adelantar a corredores. Voy por el lado izquierdo y Alberto hace lo mismo por el lado derecho. Adelantamos y nos ponemos uno al lado del otro. Como conozco al dedillo esta carrera, trato de ir llevando un ritmo lo más cómodo posible, dentro de lo que cabe, y trato de hablar de vez en cuando. Es un pequeño truco con el que ves si vas o no pasado de rosca, ya que, si no hablas, vas mal y si puedes decir algunas palabras, vas bien y los de al lado piensan que vas sobrado (jijiji). Efectivamente, voy bien, y junto al mercado de la Calle Concepción damos caza al grupo de las primeras chicas en el que van María Victoria y su inseparable David. Como últimamente me estaba ganando en todas las carreras que coincidíamos, reto a David con un "te estás durmiendo muchacho", mientras lo adelanto... Efectivamente, acepta el desafío y se pone "a rueda" sin decir ni mu. El primer mil lo dejamos atrás en 4 minutos, que es exactamente lo que yo había previsto.
      Pocos metros después damos caza a Jaime, un villacañero que siempre está en buena forma. Al reconocerme aumenta su ritmo y también se suma al grupo. Ya somos cuatro, y los otros tres están bastante fuertes, ¡esto va a ser un buen reto para mí!. Giramos hacia la Avenida Madridejos y dejamos de retener fuerzas, aquí hay que acelerar para ganar puestos, y uno tras otro, van cayendo los corredores que subieron más fuerte de la cuenta los primeros metros. El segundo kilómetro lo hacemos en 3'51" y antes de llegar a la rotonda del Sembrador vemos como Félix (local de mi categoría que anda bastante rápido) va andando y con muestras de dolor. Nos da el tiempo justo de preguntarle y que nos responda que ha tenido un pinchazo y no podrá seguir... Es entonces cuando pongo la calculadora en marcha y pienso en voz alta que son muy pocos los corredores de mi categoría que van delante. El abandono de Félix es un buen empujón de moral para mí y ahora me planteo correr más por táctica que por sensaciones. Habrá que ir mirando de qué color les pinta el pelo a cada corredor que seamos capaces de adelantar...Le digo a Alberto que si puede ir más rápido y quiere tirar, que lo haga, que yo voy a tratar de controlar mi ritmo y este chico tan majo contesta que de eso nada, que vamos los dos juntos, olé!!
      Abro un paréntesis para aclarar que, aunque el Garmin iba pitando después de las señales de cada kilómetro pintadas por la organización, al final me dió 5'6 kms, que es la distancia anunciada de la prueba.
       Alcanzar la Calle Mayor de nuevo es un plus para nuestras piernas, el público anima de lo lindo, y mis acompañantes se crecen, dándome el relevo en la cabeza del grupo y subiendo con ganas la segunda vuelta. Pasamos en 11 minutos exactos bajo el arco de meta y doscientos metros más delante, picamos el tercer kilómetro en 3'58". Jaime se nos va un metro por delante y enseguida nos grita para que le sigamos. Alberto responde, pero al ver que yo mantengo el ritmo, se queda a mi lado. Sabe que igual que en la salida, si no nos excedemos subiendo, la bajada va a ser rápida, así que vamos a ahorrar fuerzas, que nos harán falta después.
      Llegamos al cuarto kilómetro en 4'07". Pienso que quizás nos hemos sujetado de más, pero al igual que en carreras anteriores, empieza a dolerme el estómago. Maldigo mi suerte, ya que voy sobrado de fuerzas y esta pequeña traba en el camino va a mermar mis posibilidades de ir tan fuerte como me gustaría. Trato de no pensar en ello y así como vino, justo cuando giramos en la Avenida Madridejos, el dolor desaparece.
      Es el momento de saber dosificar con total exactitud las fuerzas que me quedan. Aumentamos paulatinamente el ritmo, Alberto se deja llevar y poco a poco, nos va sacando unos metros que ya será imposible recortar. Jaime se queda a mi lado y a David hace ya rato que dejé de oirle jadear (sinceramente, creí que iba con nosotros y que me daría el hachazo en el último kilómetro...). Yo voy dando las zancadas lo más largas posibles, trato de mover los brazos acompasadamente. En esos momentos es difícil, pero intento trasladar lo que entreno cuando hago técnica de carrera cada vez que mis pies chocan contra el asfalto. El quinto kilómetro, prueba de ello, sale en 3'43".
      Justo en la rotonda del Sembrador alcanzamos a Maxi, otro villacañero en buena forma. Va sufriendo mucho, y no creo que pueda seguirnos. También pasamos a otro corredor, mucho más joven, ya no sé cuántos vamos en el grupo.
      Justo antes de girar hacia la Calle Mayor me adelanta Jaime. El paisano Moisés y alguno más de los que allí se encuentran me animan con ganas. Como un poco más adelante se estrecha bastante el circuito, gracias al numeroso público, decido que es el momento de darlo todo y cambiar de ritmo lo más fuerte posible, así que en muy pocos metros, le paso por la derecha y acelero "sin conocimiento", como si nos estuviésemos jugando la victoria.
      El público le anima y estoy seguro de que él también va dando todo lo que le queda, pero no podrá darme caza y llego delante de él en nuestro pequeño duelo particular. Cruzo la meta en 21'45", con lo que la segunda vuelta ha sido quince segundos más rápida que la primera, perfecto!.
      El final de estas carreras es digno de enmarcar. Todo son grandes sonrisas y felicitaciones, exceptuando, claro está, a los que han abandonado o sufrido algún percance. Una vez recobrado el aliento me acerco al muro en el que están colocando la clasificación provisional y, sorpresa, tercer veterano B, toma ya!! Cierro el año de la mejor manera posible, subiendo al podio y corriendo con mis compañeros laguneros, no se puede pedir más.

martes, 6 de diciembre de 2016

XXI Cross de la Constitución, Alcázar de San Juan, diciembre 2016

      Vuelvo a colocarme un dorsal tras un mes, noviembre, sin carreras. Los entrenamientos cada vez salen mejor, las sensaciones son muy buenas, las plantillas parece que van dando resultados y este pobre veterano corredor está empeñado en volver a correr por debajo de los 4 minutos el kilómetro. Todo llegará.
      Había venido como espectador alguna vez a este cross y de verdad que tenía ganas de participar. El nivel es bastante alto, aunque no haya demasiada participación; los veteranos más duros de la zona (Higinio Gallego, Javier Torres, Isidoro Moreno ... por nombrar solo a tres) suelen pasarse por aquí para deleitarnos y "machacarnos" a los aficionados como yo. Resumiendo: no había opción a podio, pero sí muchas ganas de hacer un buen papel.
      Para hacer honor al despiste que me caracteriza, me he dejado olvidados en casa las zapatillas con las que pensaba correr y una camiseta seca para después. Lo de la camiseta no es problema, ya que, a pesar del fresquito, a la hora de empezar sale el sol y apetece ir con la de tirantes. Llevaba una preparada para ponerla debajo (soy friolero, si), así que asunto resuelto. Lo de las zapatillas ha sido peor, ya que también tenían las plantillas preparadas, así que iré, como poco, incómodo. Las viejas K-Swiss son las que utilizo desde hace ya bastante para uso diario, y creedme si os digo que ya llevan más kilómetros andando que los que le hice corriendo. Son un gran par de neumáticos, con ellas tengo mi mejor marca en media maratón (1:24 para los que no lo sepan) y también corrí en 3:11 el maratón de Madrid en 2013. Curiosamente, en esa carrera también las dejé olvidadas en el pueblo y tuve que dar la vuelta desde Villacañas ... menuda cabeza la mía...
      Con muy poco tiempo para calentar, busco un buen lugar bajo el arco de salida, con tan mala suerte que se me colocan delante dos corredores super abrigados. Sí, con ver como vestimos sabemos quién correrá más o menos que nosotros, y estos dos sé que antes o después tendré que adelantarlos en un circuito de tierra-barro-césped no lo suficientemente ancho. La parte buena es que, como la mayoría, salen muy por encima de sus posibilidades cuando dan la salida y con un poco de sangre fría y paciencia, se puede escoger perfectamente el lugar idóneo para el adelantamiento.
      Hoy daré pocas referencias en mis parciales por kilómetro, ya que entre los árboles del precioso parque Alces de Alcázar, el gps no va todo lo fino que a uno le gustaría, pero he tomado el tiempo en cada paso por meta, así que, al lío!!
      Salida con poco retraso sobre el horario previsto. ¿Había un toro detrás? debe ser, porque no veáis como sale la peña!! En unos 200 metros me adelantan al menos 25 corredores. Yo a lo mío, con mi sonrisa "malévola" pensando, ya os pillaré, tranquilos jejeje. Poco después hay un giro a derechas bastante cerrado y estrecho, en el que, para más inri, hay un charquito con barro muy resbaladizo. Lo sorteo lo mejor que puedo y entramos a un tramo corto de césped. Así no hay quien coja ritmo!!
      Algunas zonas del camino tienen un montón de hojas secas y es cuando agradezco mi despiste con las zapatillas. Sin duda, con las Adidas Glide me habría resbalado mucho más que con las veteranas "K".
      Poco antes de completar el primer kilómetro entramos a una zona de camino limpio y bien compactado. Desde ese momento empiezo a adelantar a gente. Poco a poco van cayendo uno tras otro, y no es que yo haya acelerado, que va! únicamente conservo el mismo ritmo desde que salimos. En la zona más tranquila del parque hay otros dos giros, también bastante cerrados que, junto al primero de todos, son los que más rompen el ritmo en carrera.
      En la parte que mejor vienen los ánimos se encuentra mi hermano grabándome en vídeo, menuda alegría!!
      La primera de las tres vueltas la completo en 8 minutos exactos, que es lo que había planeado. Pero con tanto cambio de ritmo no me veo capaz de ir más rápido después. Planeo mentalmente que, si me sobran fuerzas, las reservaré únicamente para el último kilómetro.
      En la segunda vuelta, al paso por la zona de las hojas, adelanto a un corredor y en la siguiente curva le hago un gesto con la mano para avisarle que voy a cerrarme (hay barro y quiero evitarlo). No sé si me habrá visto o no, pero inmediatamente después me ha rebasado y se me ha cruzado "a mala leche" obligándome a frenar. Por si era poco con los giros, otro cambio de ritmo inesperado... De poco le ha valido esa machada, ya que 100 metros después, con más espacio, he vuelto a pasarle con facilidad (no he vuelto a saber de él jiji).
      Segunda vuelta, 16'07". Los frenazos y acelerones han hecho que me desvíe muy poco del tiempo marcado en la primera. Seguiré siendo un pelín conservador e intentaré ir acelerando donde el terreno me lo permita.
      
      En varias zonas del circuito se encuentran amigos animando, Uti, Javi Carrillo (autor de alguna de las fotos de la entrada), mi hija Ali, que correrá minutos después. Gracias a ellos se disfruta mucho más de este deporte.
      Aproximadamente sobre el kilómetro 5 comienza a dolerme el abdómen, al igual que me pasó en Socuéllamos. Mira que tiene mala leche, con lo agusto que iba todo el tiempo, muy motivado adelantando mogollón de gente!! En la siguiente foto se puede apreciar que mi gesto ya no es tan risueño...
      Unos metros después distingo a Paco Rivas, un gran triatleta local. Como voy dándole alcance, me olvido temporalmente de mis molestias. Al adelantarlo le saludo y le llamo Javi (es el nombre de su hermano), enseguida rectifico y me disculpo. Se pega a mí y me dice que la temporada es larga y estamos empezando, con lo que justifica que este pobre viejuno haya podido con él ...
      Nuevamente mi hermano, móvil en mano, inmortalizando el momento:
      En ese tramo adelanto a otro atleta. No suelo mirar atrás, pero es inevitable escuchar sus pisadas y agitada respiración. Al tratarse de una persona muy competitiva el que escribe, estos ruidejos me hacen apretar y comenzar a darlo todo. Digamos que no me gusta que me adelanten llegando a meta ... Penúltima curva y doblo (si si, DOBLO) a uno de los corredores que se me había colado delante en la salida. También doblo a una Villacañera, a la que doy ánimos, y pego el arreón final.
      24'12" ha sido mi tiempo para completar los 6060 metros anunciados. Todavía recogiendo el avituallamiento de meta me encuentro a Iván Cantos y Angel Quintanar, dos buenas liebres. Se ve que no lo he hecho del todo mal si están todavía aquí jeje.
      Después ha corrido Ali. Unos 4 kms. Ha ido todo muy bien, aunque ha vuelto a acusar alguna molestia en uno de sus gemelos. Aquí la he retratado entrando en meta con Paula, la hija del compañero Alfonso, y después con nuestra amiga Ana.


      Con la vista puesta en la San Lillera el 24 de diciembre, seguimos entrenando duro.



lunes, 31 de octubre de 2016

10K Yugo, Socuéllamos 30-10-2016

Tras el disgusto de no haber podido participar en la carrera de Las Lagunas, nuestra carrera, por una fascitis que me ha tenido 33 días sin calzarme las zapatillas, vuelvo de nuevo a la carga en Socuéllamos. Tan solo un mes de preparación, pero las sesiones de bici que he podido meter mientras descansaba la fascia han sido cruciales, llego al 30 de octubre en un buen estado de forma.
Siempre queremos más, eso es así, pero por esta vez, voy a ser conformista. Resumiendo: la carrera salió como tenía que salir, y punto.
Con el aliciente de conseguir un jamón y un queso por número de atletas del mismo club llegados a meta, los laguneros conseguimos formar un grupo de 17 aguerridos corredores.

La historia de cada uno varía en condición a sus pretensiones, sus entrenamientos, su estado de ánimo...yo contaré la mía.
Miento si digo que no estaba nervioso, han sido muchos días sin colocarme un dorsal. También había elegido llevar un ritmo osado, muy al límite de lo que había hablado mi cuerpo en los entrenamientos de calidad, pero así soy yo, y eso nada puede cambiarlo.
La idea es acompañar a Uti, saliendo a 4 minutos el kilómetro y, según se desarrolla la carrera, aflojar o apretar; sencillo, ¿verdad? El caso es que desde el primer momento llevamos el plan al pie de la letra, es una de las ventajas que tiene correr con alguien tan experimentado. El habernos puesto bastante delante en la salida ayuda a que no sean muchos los corredores que hagan de freno por delante, tampoco estorbamos nosotros a nadie. La calle de inicio es ancha y los pocos adelantamientos que se ven son sin peligro (jo, esto parece la fórmula uno).
El domingo se nos juntaron dos cambios, el de hora y el climático. No hacía frío precisamente, pero tampoco mucho calor, casi casi la temperatura perfecta para ir rápido.
Mis piernas van respondiendo muscularmente a la perfección, la fascia no se queja en absoluto y las últimas molestias que había tenido desde principio del verano en la rodilla izquierda tampoco quieren aguarme la fiesta. La cosa pinta muy bien.
El primer kilómetro lo clavamos 4'01", el segundo transcurre en una ligerísima subida y lo hacemos en 4'06", cosa lógica y nada preocupante, ya que tenemos margen para recuperar si fuese necesario.
El cronómetro sigue estando de nuestra parte y con el ritmo ya bien memorizado, llegamos al kilómetro 3 en 4'03".
Los organizadores, tras algunos cambios en el recorrido, han conseguido quitar los pocos giros bruscos que había en ediciones anteriores. Con este trazado llevamos ventaja los que entrenamos en La Mancha, pataleando los largos y llanos caminos que la atraviesan, corriendo a velocidad continua, aparentemente sin esfuerzo (aparentemente, ja!).
Antes de llegar al cuarto kilómetro empiezo a tener una desaforada sensación de sed y no veo la hora de llegar no a éste, si no al siguiente, que es en el que preveo hayan puesto el avituallamiento.
Con la mente puesta en disfrutar del líquido elemento, picamos el 4 en 4'02", y poco a poco vemos que el objetivo de bajar de 40 minutos (sí, esa era nuestra idea) se va esfumando, ya que los pocos segundos que llevamos de exceso se acumulan y las dudas de terminar fuerte empiezan a surgir.
Pero no será esa la principal traba a nuestro plan, ya que un pequeño dolor de estómago empieza a hacer acto de presencia en mi persona.
Kilómetro 5, buen ritmo, 4'00". Las piernas van de lujo. Me puedo permitir acortar o alargar la zancada al gusto para salvar alcantarillas, adelantar a otros corredores, voy encantado. Pero el estómago duele cada vez más y mi cuerpo empieza a pedir un respiro. Me cuesta mucho trabajo seguir a este paso, pero la experiencia que me han dado las diferentes carreras, mucho más largas, en las que he participado, me dice que puedo exprimirme mucho más, aguantar sin problemas hasta el final; eso sí, no trates de ir más rápido que la cagas.

Comienza de nuevo la ligera subida antes del kilómetro 6, nos acomodamos detrás de un corredor que, por los pelos (blancos) adivinamos, es veterano. Aflojamos el paso, vamos a darnos una pequeña alegría.
Hasta ahora, perdón por no haberlo mencionado antes, hemos ido adelantando a decenas de corredores, y así vamos a continuar hasta acabar, señal de que nuestra carrera ha sido muy bien planteada (aunque veremos más adelante que alguien la planteó mucho mejor).
4'14", es lo que tardamos en alcanzar el 6. Ahora al corredor que adelantamos es nuestro compañero Javi Romo (el Rapi), que se niega a acompañarnos, ya que va fundido.
Al pasar el 7 le digo a Uti que si quiere ir más rápido no se lo piense, que no se preocupe por mí, ya me las apañaré, pero va igual que yo, deseando ver la meta y forzando para mantener los discretos 4'09" que nos salen en este parcial.
Poco después, sobre el kilómetro 8, que pasamos en 4'10", veo unas sombras (y no chinescas) sobre mi cabeza, y antes de adivinar de quién se trata, nos saluda con gran felicidad el amigo Floren. Ya nos había advertido que iría recogiendo cadáveres antes de acabar, y, efectivamente, acaba de dar con dos fiambres.
Vamos juntos hasta el 9, que gracias a su compañía, bajamos un pelín, a 4'06". Es entonces cuando poco a poco nuestro compañero da rienda suelta a sus zapas y empieza a dejarnos atrás.
Yo trato de seguirle unos metros, me giro, buscando a Uti, pero lleva mala cara y trato de pegarme a Floren. Las piernas responden muy bien, pero el dolor de estómago se acentúa y pienso que no merece la pena sufrir por arañar unos segundos.
Se hace muy largo, pero ningún kilómetro es eterno, ni siquiera el último. Rodeamos la iglesia, pasamos varios arcos y acabo en 40'54" (mejor marca del año, que pena). El último ha salido en 3'49".
Como decía al principio, salió lo que tenía que salir, ni más ni menos. 188 de más de 1000 llegados a meta, 20º veterano C, de 125, creo que voy a conformarme ;)
CLASIFICACIONES

miércoles, 17 de agosto de 2016

Carrera popular Santa Quiteria, Fuente el Fresno, 14-08-2016

      Desde mayo sin competir. Y es que una rodilla me tiene algo mosqueado. Se me inflama y me duele un montón. Después de varias sesiones de fisioterapia, la cosa ha mejorado, pero algo dentro de mi dice que sigue averiada, por lo que he suprimido los entrenamientos en cuestas y los ejercicios de gimnasia exigentes.
      Por orden cronológico, y de forma muy resumida, compartiré mis últimas tres pruebas disputadas. La primera en Quero, el pasado 30 de julio. Únicamente con el fin de pasar una tarde divertida nos fuimos un buen grupo de laguneros a participar en el acuatlón en memoria del tristemente fallecido triatleta David Quirós. Sin llegar en ningún momento al 100 %, corrí y nadé con estupendas sensaciones. Confieso que he estado muchos días dándole vueltas a participar en algún triatlón este año ... pero va a ser que no.
      El día siguiente, en Villacañas, y ahora con la intención de ir fuerte para "coger chispa", participé en la CAPOVI. El calor asfixiante y la dureza que supone subir la Avenida Madridejos, me hicieron tomar la determinación de correr sin darlo todo. Además, íbamos un grupete muy majo de laguneros y acabar todos juntos de la mano me pareció una idea mucho más atractiva que terminar corriendo algo más de un km deprisa y apenas ganar unos segundos y muy pocos puestos en la clasificación. Se agradece la gran cantidad de público que había en la zona centro y se sigue echando de menos una buena bolsa del corredor...

      Y ahora si, Fuente el Fresno. Es un 10000 duro. El pueblo no tiene ni una calle en llano, pero la prueba tiene un gran atractivo y es un test genial para conocer el ritmo que se puede llevar en la carrera de las Lagunas. Voy mentalizado a sufrir, a darlo todo y sacar un buen crono. El haber cambiado de categoría por edad (ahora soy veterano C), me ha vuelto más competitivo ... bueno, más es imposible, a quién voy a engañar...

      Tras 12 minutos de calentamiento con Floren e Ignacio, nos colocamos bastante bien en la salida, más o menos acordes con nuestro estado de forma. Aún así, tras el pistoletazo, siempre te encuentras gente que va excesivamente lenta, a pesar de empezar cuesta abajo. 
      Enseguida formamos un grupo Floren, Uti, Ignacio, Juanje y yo. A pesar de las bromas, el amigo Floren no dice ni pío. Es otro que va muy concentrado en el ritmo, también quiere hacer una buena carrera. Se que está más fuerte que yo, pero intentaré ir con él la mayor parte del tiempo posible.
      Pronto acaba la bajada y tras callejear un poco, empiezan unas pequeñas rampas, aperitivo de la famosa cuesta de la calle empedrada. En el gps tan solo llevo puesto el ritmo actual, ya que he decidido no poner el pulso, para no venirme abajo en los momentos más duros. Como dije al principio, apenas hay nada llano en el vecino pueblo Ciudad Realeño, por lo que llevar un control del ritmo tampoco es una idea tan acertada ... y dentro de población la señal es más inexacta ... pero en fin ... a lo hecho, pecho.
      Tras las primeras cuestas, me quedo unos metros detrás, pero antes de la parte más dura, vuelvo a enlazar con Uti y Floren. Juanje ha puesto la directa y ya no le vemos el pelo (vale, nunca se lo vemos, va rapado el chaval), Floren aguanta bien, Ignacio se ha quedado algo atrás y Uti se estrella contra su gran pesadilla, las cuestas. Como buen compañero y amigo, me quedo a su lado, en lugar de seguir a Floren, tratando de darle ánimos para subir con fuerza. No sé si hice bien, ya que nada más ponernos a bajar, me dice que lleva flato y que no va nada bien. Le espera una segunda vuelta jodida. Pasamos el km 5 en 21'20" y si soy capaz de doblar, me doy con un canto en los dientes.

      Poco a poco Floren se nos va escapando, y yo me acomodo al ritmo de Uti. Voy bien, sin exigirme en la bajada, ya que estoy convencido que debo ahorrar fuerzas para la segunda subida.
      Justo antes de empezar de nuevo el calvario, me quedo solo, en tierra de nadie, ya que nuestro entrenador no va todo lo fino que él quisiera y ha bajado un poco el ritmo. Así que afronto, pues, la segunda subida sin apenas referencias de mis compañeros, exceptuando a Floren, al que veo ya a unos 50 metros por delante.
      Agacho la cabeza, aflojo ligeramente el paso y sin pensar en nada más, subo trotandillo la empinada cuesta de adoquines. Con muchas fuerzas todavía alcanzo el kilómetro 9 y cometo un error de novato, me lanzo a toda pastilla hacia abajo. El pulso se me sube por las nubes (aunque no quise mirarlo), el aire no me llenaba los pulmones, aunque, menos mal, las piernas responden bien. Un giro a izquierdas que no recordaba y tachán!! la última cuesta. Se me viene el mundo encima, había olvidado por completo esa parte del recorrido y resignado, cedo varios puestos que había ganado metros atrás.
      Pero aquí no termina esto. Todo lo que sube, tiene que bajar, y aunque no me juegue nada, el orgullo me puede, y si me queda una pizca de fuerza, voy a exprimirla al máximo. Con los dientes bien apretados, me agarro bien los machos y encaro los últimos metros con fuerza, pasando no solo a los que me rebasaron en la cuesta, si no a varios más. Otro veterano se pica conmigo y lanza también un sprint. Al principio lo veo divertido y trato de darle alcance, pero me es imposible, va como una moto!!.
      Paro el crono en 41:57, mejorando el tiempo de la primera vuelta y logrando un 16º puesto en la categoría, y 127 de la general (de unos 600). La cosa promete para la del pueblo ;)

domingo, 22 de mayo de 2016

I CARRERA POPULAR A FAVOR DE LA ASOCIACIÓN CASTELLANO MANCHEGA DE FIBROSIS QUÍSITICA (MEMBRILLA)



            Hoy no era el día. Y no porque no haya entrenado bien, que lo he hecho, era porque no sé aplicarme el cuento cuando las señales te dicen “STOP”.
            Es el cuento de nunca acabar. Acabo el 2015 lesionado de nuevo por la zona de los sóleos y gemelos. Cambio por completo la forma de entrenar, incluyendo mucha técnica de carrera, cuestas, sesiones de fuerza y circuito Oregón. En dos meses estoy muy fuerte, pero en las series rápidas me duele una rodilla. No le hago caso y sigo entrenando, como si nada. Ayer, a media mañana, me empieza a doler bastante la zona lumbar. Ibuprofeno y un paseo en bici. Me alivia bastante el dolor. Esta mañana me levanto “tronchado”, me duele todavía. Ibuprofeno y movimiento, esto se pasa calentando…
            Y con muchas ganas de correr y poca sesera, me voy a Membrilla con los compañeros del C. A. Las Lagunas. Casi me tienen que bajar del coche de Floren, ya que me había enfriado y volvía a doler. Ver como me quitaba los pantalones tratando de hacer contorsionismo ha sido un espectáculo. Toda la mañana forzando posturas, disimulando el dolor, mañana tendré agujetas en los abdominales…

            Pero la cosa cambia en el calentamiento. Al minuto de empezar a trotar, el dolor desaparece (algo en mi interior me dice que me va a dar la risa cuando, una vez frío, llegue a casa). Un trotecillo corto de reconocimiento, un progresivo para ver sensaciones, y a la línea de salida.

            Se ven corredores finos, jóvenes, veteranos, mujeres… todos (o casi), así que, prudentemente, nos ponemos no muy cerca de la cabeza en la salida. Curiosamente, hay mucho hueco, parece que todos esperamos a los “buenos”, pero dan el pistoletazo, y ahí no se ha puesto nadie.
            Suave Eladio, suave. Frena, regula, no te lances en la salida. Tantos meses sin competir, han hecho que no controle lo más mínimo el ritmo al empezar. A los dos o trescientos metros miro el Garmin y veo que vamos a 4’ pelados. Bajo un pelín el ritmo y busco a Floren. Lo tengo a mi lado, bien, voy a tratar de ir con él lo más lejos posible.
            Antes de hacer el primer giro, calculo a grosso modo los que llevamos delante …unos 40 más o menos. Que lástima no haber llegado en buenas condiciones!! Entramos al Paseo del Espino y nos encontramos un giro al final, en el que está situado el primer kilómetro. Lo pasamos en 4’06”. Quizá es algo rápido para ser el primero, pero me alegro de haber conseguido frenarme lo suficiente como para no hacerlo más rápido todavía. A continuación entramos en una calle bastante larga, para tratarse de un pueblo pequeño, unos 500 metros. Hay numeroso público animando y aunque yo voy pensando que en la segunda vuelta se me va a hacer eterna, ahora la recorremos en un suspiro. Al final está el segundo kilómetro, pero el gps pita unos metros más tarde de la cuenta, a 4’08”. Algún que otro giro, Plaza del Azafranal, dos calles más y llegamos al 3 en 4’10”. De nuevo el gps pita después del cartel de la organización. Enseguida llego a la conclusión de que no pillo bien la cobertura, y las referencias del aparato no serán muy válidas.
            Sobre este punto, si no recuerdo mal, se encuentra el avituallamiento. Decido no coger agua, ya que llevamos muy pocos minutos corriendo y el sol no pega con fuerza, lo haré en el km 5 … que es donde daba yo por supuesto que estarían colocados los voluntarios con el líquido elemento…
            Llegamos al 4 y empiezan mis dudas. El gps dice 4’12”, pero cada vez pita más lejos de las referencias de la organización. Empiezo a notar que no voy bien de pulmones. Supongo que el haber ido haciendo tanta fuerza con el estómago me está pasando factura y no soy capaz de llenarme de aire cada vez que inspiro (no voy a olvidar los síntomas de alergia que tengo desde que empezó la primavera). Le digo a Floren que voy a aflojar un poco, yo no voy tan fuerte y él puede acabar hoy haciendo una marca bastante curiosa, no quiero hacer de lastre. Justo delante está Isidro y estoy seguro que lo alcanzará en breve.

            Una ligera pendiente favorable (apenas se aprecia) hace que el quinto kilómetro lo pase en 4’13” y comienzo una segunda vuelta que se me antoja catastrófica.
            Enseguida me pasan dos corredores (parecen más jóvenes que yo). Volvemos a entrar en el Paseo del Espino y aprovecho para contar cuántos veteranos llevo delante. Es lo que hay, cada uno se motiva a su manera, y yo, que soy muy competitivo, cuento a los de mi edad … más o menos 15. Floren me va sacando poco a poco cada vez más metros. Me alegro por él, lo veo fuerte y eso me gusta (aunque vaya delante, tiempo habrá de ponerle las cosas difíciles). Nada más pasar el km 6 (4’19”) me cruzo con Alfonso y pienso que, a unas malas, termino la carrera con él.
            Pasan los metros y la cosa no pinta tan mal, nadie más me va adelantando, es buena señal. Llego al 7 picando de nuevo 4’19”. Y ahora si, me alcanza Isma y me adelanta con mucha facilidad, este chico anda muy bien, tiene buenos genes.
            Como en el 5 no había otro avituallamiento, esperaba al primero con muchas ganas, acepto encantado un botellín de agua y me tomo un respiro, sin dejar de correr, para darle un generoso trago. Este gesto me hace llegar al 8 en 4’25”, siendo el más lento de todos.
            Un poco más adelante me rebasa un veterano corredor del circuito de Ciudad Real, trato de seguirle unos metros, pero soy incapaz, no puedo respirar bien, me ahogo enseguida y decido desistir. Vuelvo la cabeza y veo a otro (más) veterano, y cuando pico el noveno mil (4’21”) decido no dejarme pasar por ninguno más, cueste lo que cueste. La verdad es que tampoco me he tenido que exprimir mucho, a estas alturas de la carrera, que levante la mano el que vaya fresco…
            Últimos giros y encaro la meta. Ahí está Coco animando y haciendo fotos y no puedo resistir hacer una gracia a su paso (gracias mostro).

            Acabo en 41’57”, el 31 de la general y 10º veterano A, no está nada mal para haberse juntado tantos factores negativos.