Casi no llego, literalmente.
Casi no llego a participar en esta carrera. Una semana antes, me encontraba con dolor de espalda y no daba un duro por mi. Por suerte, fue remitiendo poco a poco, hasta el punto de atreverme a correr en un circuito corto, pero con muchos desniveles, como es el de El Romeral.
Lo malo es que no pude entrenar las cuestas. Me hubiese gustado ir medianamente preparado, para no echar el hígado en las subidas, pero no pudo ser. El objetivo a corto plazo se centraba en una carrera que pensaba se iba a celebrar el 10 de mayo, en asfalto. También tiene desniveles, pero no tan empinados como en El Romeral. Finalmente, no habrá evento. En su defecto, ayer mismo me inscribí al 10 k de Manzanares, el próximo 9 por la tarde. Llana, con calor y mucha participación.
Volvamos a lo nuestro. Del Club Atletismo Las Lagunas de Villafranca, fui el único representante. No obstante, fui bien acompañado de mis buenos amigos, Eva, Fran y Luis (y sus correspondiente parejas, de palmeros).
Llegamos con mucho tiempo de antelación, pudimos ver la salida y llegada de alguna carrera de niños. También me dio tiempo para saludar a varios conocidos, entre ellos Manolo y su mujer, matrimonio de Camuñas que participa en muchas de estas carreras, quienes me dijeron que también leen mis crónicas, ¡muchas gracias!.
Media hora antes del inicio, salimos a calentar. Hace muy buena temperatura y un poco de brisa, que ayudará a refrigerar motores. A los 15 minutos nos vamos a la salida, y Miguel Salas nos tiene preparado otro calentamiento especial con una profesora de zumba. Fue muy divertido y nos hizo sudar. He de reconocer que yo hacía los ejercicios a medias, no quería cansarme antes de empezar a correr...
Nos colocamos en la salida y antes de preparar el cronómetro, empiezan la cuenta atrás ¡pero leche, dadme un segundo! nada, los primeros metros, mirando el reloj para ponerlo en marcha. Menos mal que somos pocos participantes y hay terreno de sobra, no nos estorbamos, le doy al "play" sin incidencias.
Hoy no voy a pasar datos de ritmo, en este circuito es poco determinante, cosa que algunos agradecerán, entre ellos, mis padres, para no liarse con tanto número.
Empieza la primera subida. Como siempre, varios valientes me adelantan, entre ellos Fran. Yo soy prudente, subo calmado, conocedor del circuito y sabiendo lo que nos espera después.
Entre los que me adelantan, se encuentra un corredor que, de primeras, me pareció mucho más joven que yo. Ya sabéis, soy muy competitivo y voy controlando a los que participan de mi categoría. Después, viendo las fotos, pude comprobar que era "de los míos".
Primera bajada. Es una senda que solo permite ir en fila india. Seguimos con las posiciones en las que hemos coronado el molino. Poco antes de girar, para subir de nuevo, Fran, que va justo delante, me dice: esto no es normal, tú deberías ir en mi lugar y yo en el tuyo. Se echa a un lado y me deja pasar. Entre risas le digo que no pasa nada, que siga delante si quiere, que la próxima cuesta nos va a poner a cada uno donde debemos estar...
Coronamos la segunda subida y doy alcance, con relativa facilidad, al de mi categoría que me adelantó en el molino. Hago un cambio de ritmo fuerte nada más empezar a bajar y lo dejo atrás. También rebaso a los villacañeros Victoria, María Lucía y, por último, a Maxi.
En esta parte del camino se pueden ver a todos los que llevo por delante. Me pongo a contar: uno, dos, tres... y yo, el octavo. No está mal, en mi última participación aquí, quedé el noveno. Trato de poner un ritmo medianamente fuerte, pero que no me desgaste demasiado, ya que esto no hace más que empezar y le temo a la segunda subida más que a la primera. Vamos, que me pongo a correr "por sensaciones", pero con el objetivo de no perder mi octava posición de la general. Doy por hecho que voy el primero de 50 a 55 años.
La mayor parte del recorrido es terreno rural. No hay público animando. Sin embargo, en una pequeña bajada hay un fotógrafo. Alargo la zancada, sonrío y me digo a mí mismo: esta foto hay que buscarla luego (pues no, no la he encontrado).
Giro hacia el pueblo, terreno llano. Voy mirando, cada dos por tres, hacia atrás controlando a mis perseguidores. Mantengo una buena distancia. Voy a acelerar un poco en la parte llana, para luego bajar el ritmo nada más comenzar a subir. Por delante van Salas y Miguel (el bombero), que anda un poco "tocado". Los llevo de referencia y voy perdiendo metros con ellos muy poco a poco.
Tocamos el poco asfalto de la carrera, subimos, bajo el ritmo. Otro fotógrafo:
En esta subida no veo a nadie, ni por delante, ni por detrás. Hace calor y agradezco el avituallamiento que me ofrece Carlos, el amigo de Tembleque que ha venido a echar una mano a Salas. Echo un par de tragos cortos y enseguida hay dos chavales que me piden que tire a sus pies la botella, cosa que hago de inmediato. Le hubiese dado otro trago gustoso, pero prefiero dejarla ahí, antes que cargarla todo el tiempo. Por supuesto, no se me pasa por la cabeza tirarla al suelo, en cualquier parte de recorrido. Subo cadencia, acorto el paso y procuro no mirar hacia arriba. Rosa y Manu están dando ánimos y graban otro video:
Esta vez, a pesar de mi prudencia, me cuesta muchísimo llegar arriba, tanto que casi me tengo que poner a andar... las piernas me arden y el corazón se me sale por la boca.
Aprovecho la ventaja que llevo a mis perseguidores para bajar con calma y recuperar el aliento y el pulso. La siguiente subida también la hago muy prudente y, esta vez, en lugar de acelerar bruscamente en la bajada, lo hago poco a poco. Soy capaz de gestionar mi esfuerzo, manteniendo una buena distancia con los que me siguen. En algún momento de la prueba me digo a mi mismo: "baja el ritmo, no te van a pillar", pero no lo hago, creo que, por respeto al resto, tengo que seguir esforzándome, sin llegar a darlo todo, pero echándole ganas. Delante siguen Salas y Miguel, me han sacado algún metro más, cosa que era de esperar. Entro al pueblo y finalizo la carrera, un minuto más lenta que hace dos años, pero con la misma satisfacción que entonces.
Poco después llega Fran:Le echo una mano a quitarse el dorsal (necesario para la clasificación) y por sus gestos, veo que no va a acompañarme a buscar a Eva, con la que habíamos quedado, para que se le hiciese más llevadero el final.
Salgo sin perder un minuto más y me cruzo con Luis llegando también a meta:
Otro que se lo pasó genial, se les ve en la cara...
Pronto localizo a Eva y me uno a ella. Le llevo una botella de agua, cosa que agradece, además de la compañía, y juntos terminamos lo que queda de carrera. Al final se nos unen Fran y Luis.
En una demostración de valor, nos esprinta llegando a meta, con un grito de guerra (que no voy a poner, para no quitarle la patente jajaja):
A continuación se celebra una divertida carrera de relevos, en la que Eva también participa. Los demás nos quedamos a animar.
De los cuatro que hemos venido, tres somos ganadores en nuestra categoría. Además, Eva hace tercera en relevos.
La entrega de trofeos se hace en el pabellón municipal, donde también nos han preparado una merienda para recargar las pilas. Los que no conducimos, aprovechamos para tomar un vasito (o dos) de zurra.
A día de hoy, con la espalda mucho mejor, pero no del todo recuperada, sigo sumando kilómetros, preparando las carreras de verano en las que tanto me gusta participar.


