martes, 30 de diciembre de 2025

XXIII Carrera de Navidad, Consuegra 2025.

 Con el buen sabor de boca que me dejó Daimiel, decidí inscribirme a la última carrera de este 2025, la clásica de Navidad en Consuegra. Arrastraba unas molestias en la pierna derecha, desde el glúteo hasta la rodilla. Con la experiencia que tengo en estas cosas, estoy convencido de que se trata del nervio ciático. No es dolor muscular, no es rotura de fibras, puedo entrenar con precaución y, llegado el día, competir. En Daimiel quiso dar la cara, pero apenas fue un dolorcillo sin importancia. Después, casi no ha dado guerra.

He bajado el número de kilómetros en cada entrenamiento, quiero llegar bien fuerte a Consuegra. No he hecho nunca podio en esta localidad, ya que siempre vienen unos cuantos veteranos muy rápidos, incluido el local Isidoro Moreno, y este modesto corredor, no llega a la altura.

Mi compañero de viaje, Bienve, no falla nunca. Le gusta mucho participar aquí, así que contactamos y quedamos para ir juntos. Es una máquina de devorar kilómetros y hacer podios, adelanto, quedó segundo de su categoría, con sus ya 67 tacos.

En el calentamiento nos encontramos a Albertuki. Apenas charlamos un minuto con él y continuamos la marcha. Hacía un viento muy frío y desapacible. Menos mal que el sol lucía en algunas zonas del pueblo. 10 escasos minutos de trote y nos vamos a la salida, con otros diez de margen.

Antes de continuar, adelanto que, para el año que viene, tengo en el calendario la media maratón de Valdepeñas. La suerte me ha regalado un dorsal, a través del instagram de la organización, así que no me la pierdo. Para ir haciendo pruebas, llevo a Consuegra las zapatillas con las que estoy entrenando la calidad desde este verano. Son la tercera versión de las Puma Deviate Nitro y, a decir verdad, no iba del todo convencido, ya que la segunda, que es con las que compito, va de lujo. El caso es que, al llevar más amortiguación, me decanto por ellas, quiero ir viendo sensaciones en carrera.

Con tres o cuatro minutos de retraso dan la salida. Me he enfriado. Me he colocado muy delante, pero una chica joven me va cortando el paso en los dos primeros giros y no voy nada cómodo. En principio no me es molesto, ya que así no me desmadro y echo a perder la carrera saliendo "escopeteado", pero en cuanto llegamos a la Calle Ciprés, acelero y la adelanto. Espera, algo no me cuadra...vamos en dirección al río Amarguillo, cuando el circuito del año pasado iba en sentido contrario, o sea, hacia el castillo. No lo entiendo, han cambiado el recorrido. Metido en mis pensamientos, y todavía en los primeros metros de la carrera, veo a otros corredores que me adelantan. De un breve vistazo, trato de situarme en qué posición debo llevar...uf, imposible, va muchísima gente delante, estoy lejos de pasar en la posición 26 del año pasado en la primera vuelta, para terminar en el puesto 21. Me vengo un poco abajo. No había expectativas de hacer podio, pero si de un buen lugar en la clasificación general.

Controlo el pulso y el ritmo antes de pasar el primer kilómetro, voy bien, dentro de lo esperado, pero al llegar a los mil metros, el gps dice que voy más lento de lo previsto 4'04''. Trato de acelerar un poco, no demasiado, ya que, si hacemos el trazado de lo que antaño era la segunda vuelta, vamos a encontrar un par de calles con ligera subida, quiero ser prudente.

En esta parte del pueblo hay poco público, pero, para hacer honor a la verdad, dan muchos ánimos. También encuentro a amigos de protección civil de Villacañas, pero ya no hay más caras conocidas. Voy solo, callejeando en un continuo sube baja, tratando de llevar el ritmo para el que he entrenado. Pero hoy las piernas no parecen funcionar en condiciones. Me da por echar la culpa a las zapatillas, ya que me trasmiten unas sensaciones muy malas, duras y sin nada de rebote. Cuando bajamos, después de picar el segundo kilómetro en 4'02'', intento entrar de talón todo lo que puedo, aprovechando al máximo la espuma nitro que llevo en los pies. Nada de nada, sigo con la impresión de llevar dos ladrillos en los pies. Si las calles fuesen más largas, no hubiese tantos giros, posiblemente sería capaz de lograr una pisada más fluida, pero el circuito es el que es, no hay nada que hacer.

Mi amigo Maxi, el villacañero, va por delante con Gustavo, del Unicaja Toledo. Me han sacado unos 30 metros desde el principio y parece que cada vez se van alejando más. Llegamos a la zona del Amarguillo y la Iglesia de San Juan Bautista. Aquí sopla un frío viento de cara que me da completamente de lleno. Giramos hacia la Plaza de España y completamos la primera vuelta. Veo 11'30'' en el cronómetro oficial. Si soy capaz de doblar, entraré en 23 minutos. Pero ahora llega la incertidumbre: ¿la segunda vuelta será por el mismo recorrido o habrán decidido seguir por el del año pasado, subiendo hacia el castillo? si es la segunda opción, voy jodido, ya que hay casi un kilómetro y medio de subida que me va a dejar para el arrastre.

Llegamos de nuevo a la Calle Ciprés y ... tachán! volvemos al recorrido de la primera vuelta. Bien, no es tan duro como el antiguo.

El tercer kilómetro me ha saltado algo después de pasar por el arco de control. No pude ver el tiempo, ahora compruebo que hice 3'59''. Callejeamos, zona de la estación de autobuses, cruzamos el Amarguillo ... y se me atragantan los escasos metros de puente. Leche, me ha llegado la fatiga de golpe. No puede ser, queda casi la mitad de la carrera!!!!

Miro el gps y ya voy por encima de las 160 pulsaciones. Las piernas siguen sin funcionar. Los ladrillos cada vez me pesan más. Lo voy a pasar mal, rematadamente mal. Hay que buscar rápidamente una estrategia para sobrevivir hasta la meta.

Antes de sentarme en un bordillo y echarme a llorar, veo a Maxi y a Gustavo, que siguen juntos. Les he recortado bastante, sin haberme dado cuenta. Ya tengo objetivo. Me gusta seguir tácticas cuando participo en carreras, aunque no me esté disputando nada, me motiva y me hace ver hasta dónde puedo llegar. 

El cuarto kilómetro cae en 4' clavados. Ahora tocan mil metros de sube-baja en los que trataré de aguantar subiendo y acelerar bajando. Una cosa es pensarlo y otra llevarlo a la práctica, claro... Con las pulsaciones casi por las nubes y las malas sensaciones que me transmiten las zapatillas será tarea difícil. De "pulmones", como decimos los corredores, voy medianamente bien. Sé que estoy fuerte y que puedo llegar a la altura de, al menos Maxi. El kilómetro cinco lo supero con unos discretos 4'04'', estamos bajando hacia el río, tengo a Maxi a 10 metros, un último acelerón y zas! latigazo en el glúteo. Un dolor punzante me sacude de golpe cuando estoy a punto de rebasarlo. Queda menos de un kilómetro de carrera y, aunque voy al límite, soy consciente de que puedo llegar todavía más rápido, pero, con este dolor sobrevenido...ya veremos.

Lo adelanto justo antes de cruzar el puente, junto a la Iglesia. Llegamos al paseo del río y veo, ya fuera de mi alcance, a Gustavo. Justo delante distingo también al local Isidoro. Al final, pienso entre mi, debo ir en buena posición. Aguanto como puedo el dolor y pongo la marcha final. Ahora si que si, se me sale el corazón por la boca jaja. Revisando los datos del gps, compruebo que he llegado a las 169 pulsaciones, todo un logro el no haberme mareado...

Últimos giros y cruzo la meta en la Plaza en 23 minutos clavados. He sido capaz de hacer el mismo tiempo en cada vuelta. Por una parte, bien, pero por otra, ese no es el plan, ya que, la segunda siempre debe ser más rápida. En fin, es lo que hay. 

Espero a Bienve, que llega enseguida y, sin perder un minuto, nos vamos al coche a quitarnos la ropa sudada y vestirnos de seco. En la plaza podemos ver la clasificación provisional. Resulta que he llegado el 20 de la general (un puesto mejor que el año pasado), siendo quinto de mi categoría (igual que el año pasado). También he sido unos segundos más rápido en meta, aunque, al ser otro circuito, no le doy importancia. 

A día de hoy, con las clasificaciones oficiales en la pantalla, la satisfacción es mayor, ya que, puedo ver que en la primera vuelta iba en la posición 28. Resulta que no lo hice tan mal.

Me gustaría decir, también, que la carrera está bien organizada, hay muchos voluntarios y protección civil cortando calles y la bolsa del corredor es muy completa (¡hasta una docena de huevos lleva!).

jueves, 18 de diciembre de 2025

XXXVI 10 K Daimiel, diciembre de 2025.

 Han pasado casi 4 meses desde mi última carrera, la del pueblo. Reconozco que las dos últimas las hice un poco "reservón", sin exprimirme al máximo, así que el hecho de volver a colocarme un dorsal y salir para darlo todo, me generaba ciertas dudas. He entrenado bien, acumulando muchos kilómetros, sin lesiones ni molestias (obviando el descontrol del descanso en los turnos de trabajo, claro). Conozco bien mis posibilidades y el hecho de estar algo nervioso es positivo, señal de que, con los deberes bien hechos, saldrá un buen crono al final.

Había quedado con mi hermano para que me acompañara y animara en el recorrido, pero al final decidió quedarse en casa y esperar a encontrarse más fuerte. Buena decisión, ya que, además, hizo una mañana demasiado fresquita para estar a pie plantón en la calle.

Mi compañero de viaje fue Fran, que hizo muy buena carrera, a pesar del resfriado.

En la recogida del dorsal nos encontramos a bastantes amigos, también a otros laguneros, Juanan y Alfonso. Al que no vi, hasta terminar la carrera, fue a Javi. Éste último, y Juanan, también se marcaron un carrerón.

Justo cuando nos íbamos a poner a calentar, aparece, como no, mi amigo José Torresano. Y, por supuesto, como no, dice que me va a acompañar, aunque no se ve con posibilidades de terminar al ritmo que le propongo. Calentamos juntos, pero cuando vamos a dejar la ropa que llevamos de más en el coche, lo pierdo de vista.

Me pongo bastante adelantado en la salida, a sabiendas de que todavía llegarán muchos corredores que se colocarán por delante y nos harán retroceder unos pasos. Esta edición es Campeonato Regional y va a haber gente que corre mucho, de la que calienta hasta el último minuto y luego entra por la parte delantera del grueso de participantes.

Mi planteamiento es el siguiente: controlar al máximo el primer kilómetro, ir aumentando poco a poco el ritmo hasta el séptimo y, a partir de ahí, tratar de ir por debajo de 4' el mil hasta meta. Tiempo previsto entre 40 y 41 minutos, tratando de bajar más si desde el 7 lo veo factible.

La salida no es tan rápida como yo esperaba, van muchos por delante algo más lento de lo que debería ser, por lógica, si te colocas al frente de casi 1200 participantes. Por suerte, no me agobio y, aunque paso el primer kilómetro en 4'20'' me autoconvenzo de que es lo previsto. En ese instante doy por descontado que ya no bajaré de los 40 minutos en meta.

Antes de llegar al segundo kilómetro me alcanza José, con una forma de correr que parece que sea fácil, que no le cuesta ni se cansa de ir rápido y al mismo tiempo, hablando. Me pone las pilas. Me había relajado demasiado, picando el 2 en 4'07''. Ahora cambia el cuento y nos ponemos al ritmo que he entrenado durante estos meses.

Damos alcance a Juanan, pero no se une a nosotros. Cuando giro la cabeza para buscarlo, no llego a verlo. También hay que decir que procuraba no quitar mucho tiempo la mirada del pavimento, ya que, vaya telita, está, en casi todo el recorrido, hecho una pena, con un montón de baches, parches de asfalto, calles con mucho peralte...uf...desastroso.

La parte buena es que, a pesar del frío, la mayoría de las calles están abarrotadas de público animando, pero animando de verdad, olé por los Daimieleños!!

El kilómetro 3 se encuentra más o menos a la altura del Ayuntamiento. Lo pasamos en 3'59''. Ahora, cada vez que miro el crono, veo un ritmo por debajo de 4 minutos y unas pulsaciones que todavía no llegan a las 160. Hace un año, en carrera, los datos eran prácticamente idénticos.


Una lástima que en la foto no veamos a mi compañero...

José sigue tirando de mí. Desde que se puso a mi lado, no hemos dejado de adelantar a gente. Nadie nos adelanta a nosotros, tampoco se queda ningún corredor haciendo grupo. Hay veces que, para sortear a los otros participantes, damos acelerones. Si no sabes gestionar estos cambios de ritmo, te aseguro que no tardan en pasar factura. Por suerte no es nuestro caso. En cuanto rebasamos, volvemos al ritmo crucero.

Llegamos al kilómetro 4 en 3'56'', con muy buenas sensaciones, tanto en la respiración como en las piernas. Desde aquí, hasta el quinto kilómetro, hay dos largas rectas en las que también hay que saber mantener el ritmo apropiado; por un lado, no acelerarse para adelantar a más y más corredores y por otro, no venirse abajo, fijando la mirada al final de una calle "que nunca se acaba". Hay un giro a izquierdas, un pequeño repecho y se termina la primera de las dos vueltas que consta la prueba. El parcial del kilómetro 5 sale en 4'01''.

El gps me va avisando un poco adelantado los kilómetros, supongo que es por haberlo iniciado desde que dan la salida, varios metros antes del arco oficial. Hay que aclarar un par de cosas: la carrera es homologada, por lo que, la marca conseguida vale para presentarla y acreditar el tiempo que uno consiga. El otro punto es que los relojes gps tienen un margen de error y, aunque yo voy poniendo los parciales, con minutos y segundos concretos, puede haber una ligera diferencia con el tiempo real. Tampoco es algo que me quite el sueño. Lo importante es lo que aparezca en la clasificación final.

Kilómetro 6. Pasamos en 3'59''. Voy todo el rato entre 158 y 160 pulsaciones. Esto lo puedo mantener hasta el final, estoy completamente seguro.

Llegamos al 7 en 4'03''. Éste es un punto clave en una prueba de 10 kilómetros. Si hasta aquí vas bien de fuerzas, es señal de que has corrido con cabeza. Ahora toca acelerar lo suficiente para restar al cronómetro unos segundos extra.

Doy un último relevo a José y comienzo a tirar un pelín más. Seguimos adelantando a mucha gente, lo que hace que la moral no decaiga lo más mínimo. Así, llegamos al 8, en 3'57''.

"Esto está chupado" pienso entre mí, seguro de mis fuerzas. Echo un vistazo hacia atrás y veo a mi compañero un pelín descolgado. Ha cumplido sobradamente conmigo, corriendo a mi lado y dándome conversación todo el tiempo. En su anterior carrera acabó algo tocado y venía con molestias en las piernas (ya me había avisado que 40 minutos pelados en meta lo veía demasiado exigente para él). Gracias amigo!.

Kilómetro 9, 3'53''. Vuelvo a acelerar un poco más. En la penúltima calle bajo un pelín el ritmo, poniéndome detrás de otro corredor, al que adelantaré al girar hacia la zona de salida-meta. Aprieto los dientes y comienzo a darlo todo. Tengo, desde hace mucho rato, al práctico de los 40 minutos a unos 100 metros por delante. Le he ido recortando terreno, pero no he intentado darle alcance, me he centrado en correr para mí, dejando para otro día el intentar bajar esa cifra.

Mantengo lo que puedo hasta meta y finalizo en 40'26'' oficiales. El tiempo neto es 40'17''. El últio kilómetro ha salido aproximadamente en 3'50'', consiguiendo con ello la posición 248 de la general y 17 en mi grupo de edad, de Castilla la Mancha. Estoy contentísimo con el resultado.


 

Poco después llega mi compañero Fran, al que no le quedó cuerpo para comer gachas... a mí si, jeje.


 Seis años atrás, también corrí esta prueba. Aquella vez hice un tiempo muy parecido, 40'10'', y mi acompañante de entonces está cada vez más cerca de volver a disfrutar de este deporte, conmigo al lado, por supuesto. Un abrazo hermano!!


 

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miércoles, 3 de septiembre de 2025

XXVII carrera popular Las Lagunas de Villafranca, agosto de 2025.

 

      Los que posamos en esta foto tan solo somos una pequeña parte de lo que esconde un evento que mueve a unos mil participantes entre todas las pruebas. El resto, a la sombra, pero constituyendo el eje central de la prueba, hacen que todo salga sobre ruedas y todo aquel que corre en Villafranca, está deseando repetir. Quiero, desde este humilde blog, dar las gracias a todos y cada uno de ellos, tanto miembros del Club de Atletismo Las Lagunas, como voluntarios.

     Y ahora paso a relatar mi visión particular de la prueba, que como todos sabéis, empieza mucho antes de que suene el despertador el último domingo de agosto. Desde que la junta directiva lo propone, comenzamos a movernos, hablando con patrocinadores, gestionando donaciones para el sorteo, y los que llevan la batuta, coordinando con el Ayuntamiento y demás entidades para asegurarse del buen funcionamiento global.

    El sábado nos lo estuvimos currando, sobre todo, haciendo las bolsas de los corredores. Personalmente, acabé con tremendo dolor de piernas del cansancio...cosas de la edad, supongo.

    El domingo me desperté antes de que sonara la alarma, los nervios previos a la carrera y las ganas de darlo todo en la organización, me hicieron descansar poco. Pero no lo voy a poner como excusa, siempre pasa lo mismo. Peor lo tuvo Uti, que despertó a las 3 de la madrugada y ya no pudo dormir...quizá por eso me sacó tanta ventaja en la carrera, habrá que probar su técnica...

    En cuanto quedó todo preparado, me fui a casa para ponerme el "traje de guerra" y tratar de calentar un poco. Si, digo tratar de calentar, porque con la cantidad tan grande de amigos que vienen a correr al pueblo, al pararme a saludar a cada uno de ellos, se me van pasando los minutos y al final  apenas me queda tiempo. Menos de un kilómetro de trote pude completar. En fin, bueno va...

    Me coloco no muy delante, quiero salir reservando (como siempre). Pistoletazo y para adelante!!

    A los pocos metros se pone Resu a mi lado. Me da ánimos y yo le contesto, Resu, mal vamos, a 4 minutos pelados hemos arrancado y todavía no hemos llegado al primer giro jajaja. Ambos nos refrenamos ligeramente para torcer hacia la C/ Mayorca. No se van haciendo grupos muy numerosos en la posición en la que me encuentro, bien, así podré adelantar, o dejar que me adelanten, hasta que cada uno coja su ritmo. C/ Santa Lucía, ahí están las vecinas dando ánimos. C/ El Pez, mas vecinas saludando. Y en un suspiro, ya estamos en el camino de las lagunas.

    Voy controlando el ritmo, tratando de ir entre 4'15" y 4'20''. No miro el pulso me encuentro muy cómodo, así que voy a tratar de mantener esa sensación hasta el tercer kilómetro. La decisión de adelantar media hora la carrera, haciéndonos coincidir con los andarines, que ya vuelven al pueblo, ha sido estupenda ¡cuántos ánimos recibí! familiares y conocidos no dejaban de llamarme por mi nombre y de darme ese empujoncito emocional que tan bien nos viene a los corredores.

    Enseguida empiezo a adelantar corredores. Algunos hacen "la goma" conmigo, pero ninguno se queda. Hoy no he quedado con ningún amigo o compañero para ir juntos, he preferido hacer mi carrera solito, disfrutando lo máximo posible, guardando un poco las fuerzas hasta el último tercio del recorrido.

    En la suave subida hacia San Isidro bajo ligeramente el ritmo. A pesar de ello, sigo adelantando a más gente. Llevo muchos más por delante, no creo que se me acaben jeje.

    Avituallamiento del kilómetro 3. Botellín de agua, un par de sorbos y el envase a un cubo. Acelero hasta La Jorja, que es donde entramos en la arena. Voy detrás de un grupo de unos 5 corredores. Van ocupando todo el carril y me empiezo a agobiar, se han frenado un poco. En el primer hueco que veo, doy un arreón y los paso a todos. Mantengo unos metros más la velocidad, para consolidar la posición y poder ver bien dónde piso, ya que el firme es muy irregular y no quiero lastimarme. Soy consciente de que un acelerón, quedando más de la mitad de la carrera, puede ser fatídico, pero confío en mis fuerzas y, cuando ya no escucho las pisadas de mis perseguidores, bajo al ritmo "disfrute". Unos metros más delante alcanzo a otro corredor. Tengo que sortear los tarays y hacer otro pequeño cambio de velocidad para adelantarlo. Sin problemas. Vamos bien. El resto, hasta la salida al carreterín en el Aula de la Naturaleza, sin novedad.


 

    Una vez vuelvo a pisar asfalto, me da por comprobar, por primera vez, el pulso. 158 ppm, bien, muy bien. A ver si puedo ir algo más rápido, ahora que se tracciona mejor.

    Me mantengo hasta el avituallamiento del km 6. Otro botellín, dos tragos y a un cubo. Subo la minicuesta de San Isidro muy lento, con más cadencia, pero despacio. Hasta aquí he gestionado perfectamente las fuerzas y no quiero arruinarlo en escasos 100 metros.

    Mi planteamiento se está cumpliendo a la perfección, así que ahora toca intentar ir más rápido.

    En el momento en que he aumentado el ritmo, comienzo a escuchar unos pasos justo detrás de mi. Poco a poco noto que me van dando alcance. Me resulta extraño, ya que prácticamente nunca me pasa, que a estas alturas de la carrera me adelanten. Pues así es, un veterano (creo que de Camuñas), se pone a mi lado, en dos zancadas me sobrepasa, respira fuerte y vuelve a frenarse para quedarse, de nuevo detrás de mi. Llegamos juntos a la C/ El Pez. Allí están las gemelas "lentejas" (con todo el cariño), también dando ánimos. El camuñano me dice que es genial correr junto a un local, así también se aprovecha de esos ánimos jeje. Río con él, pero dentro de mi, voy pensando en el cambio de ritmo que le voy a dar en cuanto giremos en la C/ Santa Lucía...

    Dicho y hecho. Saludo a las vecinas y alargo la zancada. Llevaba un pequeño nudo en la garganta desde que dejamos el camino de las lagunas (el pulso ya había subido), así que ahora, la respiración es mucho más agitada. Y lo de "ritmo disfrute" nada de nada. Esas mitocondrias tan competitivas que llevamos algunos me obligan a dejar atrás, quiera o no, a todo aquel que me encuentre.

    Reconozco que dudaba si iba a llegar a meta o a caer desfallecido antes, pero ahí estaba Pepe (mi padre, para el que no lo sepa) gritando mi nombre y haciéndome volar los últimos metros. Fue capaz hasta de sacarme unas fotos...


 

    También estaban mis sobrinas (Ana y Vero) animando.


 

 
    Y por fin, la meta:

GENIAL MÓNICA CON EL BOMBO!!
    El resultado final, podio en Veteranos B local, no está nada mal. Además, compartiendo con el compañero Alonso.

 

A mi madre, Paula, le encantó el trofeo.

Aprovecho para mandar ánimos a mi hermano, estoy deseando volver a correr contigo Antonio!!

PD.- hoy no he mencionado a cuanto me salía cada km, ya que el garmin sonaba muy descompensado con los puntos marcados por la organización.

Estoy sin objetivo próximo, se aceptan sugerencias...
 

lunes, 11 de agosto de 2025

XII Nocturna Temblequeña

 Después de la última carrera a la que asistí, allá por mayo, pasé por una latosa fascitis plantar que me impidió correr durante muchos días. En su defecto, me puse a dar pedales. Pero la suerte no estaba de mi lado y, por diversos motivos, también tuve que aparcar mi querido vehículo de dos ruedas.

Cuando he podido volver, mi estado de forma es pésimo. La parte buena es que estoy terminando las vacaciones, y casi todos los días me he podido calzar las zapatillas y acumular muchos kilómetros de entrenamiento. Voy lento, con el pulso más alto de lo habitual, debido también al calor que estamos pasando. He de confesar, también, que a veces utilizo un sistema muy peculiar, en el que descanso muy poco, llegando al límite del sobreentrenamiento (espero que, sin alcanzarlo), para luego aflojar y tratar de ir aumentando, nuevamente, para alcanzar un pico de forma el día de la fecha de una carrera objetivo.

Toda esta introducción es para que el lector sepa de antemano que el sábado, 9 de agosto, iba bien entrenado, pero sin el descanso correspondiente. La nocturna temblequeña tiene un perfil muy favorable para ir rápido, pero no es carrera objetivo. La idea era tratar de correr lo más rápido posible, pero controlando al máximo, sin darlo todo. Además, con unos 33 grados de temperatura ambiente, tampoco es plan de jugársela...

Hice el viaje con el amigo Ignacio, que se queja mucho, pero luego corrió a 3'40''... hablando de nuestra carrera, de los avances y de los muchos obstáculos que se está encontrando la organización. Espero que todo se resuelva a tiempo y podamos dar un buen evento a todos los participantes.

En Tembleque nos reunimos con Fillo y hacemos parte del calentamiento con él. Damos una vuelta completa al recorrido y podemos ver que, aunque parezca algo difícil, se están agrupando muchos vecinos en buena parte del mismo, para dar ánimos, olé por toda esta gente!


 

En la línea de salida coincidimos con varios amigos, entre ellos, Monrre, Carrillo y mi buen amigo y gran compañero de carreras, José Torresano. No hace falta cruzar más de dos frases para ponernos de acuerdo y decidir correr juntos. Su propuesta es ir a 4'20''  el kilómetro, aproximadamente, y, aunque lo veo un poco rápido para lo que yo había calculado, acepto.

Empezamos muy puntuales, los galgos buenos (que hay muchos), salen disparados. También nos adelantan enseguida varios corredores, a los que José va advirtiendo: vosotros corred, que ahora, en un rato, os pillamos (no hay que se adivino para saber que tenía toda la razón del mundo).

En mitad del primer kilómetro no llevo muy buenas sensaciones y le pregunto si va controlando el ritmo con el reloj. Me contesta, sonriendo, que no, que por sensaciones. Yo no veo ni el ritmo, ni el pulso, ya que, entre la oscuridad y la presbicia me resulta imposible (me pasó lo mismo hace dos años y y ya contaba con ello).

Comenzamos a rebasar atletas. Giramos en la Calle Paloma y pasamos el primer kilómetro, a la altura del Cuartel de la Guardia Civil, en 4'13'' ¡JOSEEEEEE! mal empezamos!! Mi liebre, sin perder la sonrisa, me dice, tranquilo hombre, vamos a aflojar un poco...

Nada más girar hacia la Calle Santa Ana vemos a Fillo, que se ha parado y tiene entre sus brazos a Isidoro Moreno, un gran corredor de Consuegra, que parece haber tenido un percance. Lo deja suavemente sobre la acera y se queda con él. Creemos que fue un golpe de calor, saltan las alarmas internas de cada uno. Quiero felicitar nuevamente a nuestro compañero por su acción  ejemplar.

Acaba la C/ Santa Ana y pasamos el segundo kilómetro, 4'07'' menos mal que íbamos a aflojar...

Empiezo a decirle a José que siga solo, que yo a ese ritmo no voy a aguantar. No es que sea pesimista, es que ver en el suelo a Isidoro y sufrir el calor que estamos pasando, me hace ser más precavido. Por supuesto, él no me abandona. A cada vecino que nos anima le dice algo, a los que hay con mangueras echando agua, les invita a mojarnos, y, era bastante bien recibida el agua, no puedo negarlo. 

Poco después giramos en Pozo Bueno. Aquí hay una pequeña subidita (una tachuela, en argot ciclista). Ahora si, aflojamos un pelín y continuamos. La C/ Hospital es mucho más rápida, trato de dejarme llevar, alargando las zancadas. Enseguida vamos a completar la primera vuelta. Hay mucho público en las inmediaciones y no escucho el pitido de reloj para controlar el tiempo. Tampoco es algo que me preocupe, ya que, a estas alturas, voy a tirar de experiencia y a centrarme en mis sensaciones personales.

En el recorrido hay varios puestos de avituallamiento líquido, cosa que aprovecho y en casi todos ellos cojo un vaso de agua para enjuagarme la boca y echarme el resto por la cabeza. Durante todo el día estuve bebiendo agua en abundancia, por lo que, mientras corría, no tenía sensación de sed. Pero la sequedad del ambiente me dejaba la boca como la suela de una alpargata, y es una sensación muy desagradable.

Al girar de nuevo en la C/ Malecón, dirección al Cuartel, nos da alcance Fillo y, mientras continuamos corriendo, nos dice que se ha quedado con Isidoro hasta que han ido a asistirlo en condiciones. Instintivamente, José se pone a su lado y le dice que nos va a romper el ritmo. Yo le contesto: será a tí, yo no soy capaz de seguiros! Nuevamente entre risas, se frena y se queda a mi lado.

Seguimos adelantando a mucha gente ... bueno, quiero puntualizar algo: somos unos 130 inscritos, cuando digo mucha gente, no hablo de decenas de personas, no sé si me explico jeje.

Unos 50 metros por delante reconozco la coleta de María Victoria, nuestra amiga villacañera. Doy por sentado que el ritmo es bueno y que es posible que le demos caza (spoiler: mantuvo la distancia hasta el final). Yo trato de mirar el pulso cada vez que pasamos por debajo de una farola, pero se me hace muy muy difícil. Me parecía ver todo el rato menos de 160 pulsaciones, por debajo de lo que yo estaba percibiendo. La explicación es sencilla, lo dije al principio de la crónica, no he descansado lo que debería y el cuerpo no da más de si.

Conforme vamos recortando la distancia a la meta, noto que, a pesar de todo, soy capaz de dar más de lo que estoy haciendo. Pero no es el día para demostrarlo. Vamos a pasar esta prueba manteniendo el ritmo, que ya vendrán días para dar el cayo.

Acabamos en 25'50'', a 4'18'' según la clasificación. A la mayoría de los que usamos gps nos salen algo más de 6 km, o sea, una media algo más rápida, pero vamos, que no hay en juego ningún récord del mundo ni nada por el estilo jeje. 

El hecho de participar en una prueba de poco más de un centenar de participantes, con circuito muy llano, buena animación, muchos avituallamientos, unos atletas rapidísimos (que nos ponen en nuestro sitio al resto de mortales, en mi caso, 10 de mi categoría, máster 50), hace que sea muy atractiva y den ganas de repetir. Espero hacerla de nuevo el año que viene.

Ahora, recta final a nuestra carrera de "LAS LAGUNAS DE VILLAFRANCA". 

miércoles, 14 de mayo de 2025

Carrera Fundación Guardia Civil, 2025.

     Hay ocasiones en que la vida te quiere dar una lección, te quiere enseñar lo que realmente importa. Y no es, precisamente, que tengas dolor muscular, que necesites unas nuevas zapatillas, o un reloj que acaba de salir al mercado; tampoco es que se te averíe un electrodoméstico, el coche, o que hayas tenido un mal día en el trabajo. Cuando ves peligrar la salud, la que te deja continuar con todas tus tareas y aficiones, aprendes a darle un nuevo significado a todo lo demás. Y todo se queda a la altura del betún. Han sido unas semanas muy difíciles, con mi madre y mi suegra ingresadas. Pero la puntilla ha sido la intervención de mi hermano, cosa seria. Por suerte, la cirujana que tuvo, hizo una excelente labor. Un poco de chapa y pintura y a seguir para adelante. La recuperación no será rápida, pero ahí estaremos para lo que necesites, hermano, dejando de lado lo que sea necesario.

    La misma semana de la operación había carrera. Me animó el compañero Fran. Podemos participar por equipos, miembros del Benemérito Instituto, de, al menos 4 componentes, y con alguna mujer entre ellos. Dicho y hecho. Nos apuntamos varios, hicimos nuestras propias camisetas y, aunque al final solamente pudimos correr 4, dejamos el listón bien alto, además de pasar una estupenda mañana. Spoiler: sextos por equipos (de 25).

    A Madrid nos  dirigimos Noelia, Toni, Fran y un servidor. Sin otro objetivo más que pasarlo bien. Fuimos madrugadores y llegamos con tiempo de sobra para tomar café, un bollito, evacuar, calentar...etc.


     Me coloco con Fran no demasiado delante, creyendo que la gente saldría disparada. Un error. Aquí se cuidan menos de buscar el sitio que te corresponde, de tal forma que, me costó al menos un kilómetro ir sorteando grupos de gente que iba mucho más despacio desde el principio.

    La primera parte de la carrera es con un buen desnivel negativo, lo que me permite ir a mejor ritmo de lo que esperaba este domingo. Las circunstancias personales no me permitieron ni entrenar, ni descansar como habitualmente acostumbro. No importa, vamos sin objetivo.

    Después de ese primer kilómetro, parece que voy cogiendo mi sitio. Todavía veo mucha gente por delante de mi y me animo a ir adelantando, poco a poco, a buena parte de ellos. Esa misma mañana también se ha disputado la carrera de la mujer en Madrid. Muchas de las participantes, todavía con su camiseta rosa y dorsal puesto, nos animan durante el recorrido.

    He pasado el primer kilómetro en 4'13'', cosa normal, teniendo en cuenta los adelantamientos y que el cuerpo todavía no estaba lo suficientemente caliente. Me agobio un poco, acelero. El perfil es muy favorable y no me cuesta mucho pasar el segundo por debajo de 3'50''. Voy mirando más el pulso que el ritmo, así me aseguro de no quemarme en la primera parte, a sabiendas que la segunda es mucho más dura, casi todo en subida. Aquí me doy cuenta de que el reloj avisa del punto kilométrico antes de llegar a la marca de la organización.

     Pero ya antes de llegar al tercer kilómetro, el pulso sube un poco más de la cuenta. Bajo un poco, lo paso en 3'59''. Intento seguir siendo precavido, pero la pendiente favorable y el hecho de ir todavía adelantando corredores, me hace crecerme un poco más y no dejar de lado mi vena competitiva.

    Bajamos por la eterna Calle Serrano. Es muy ancha y aquí hay poco público. Me viene fenomenal para concentrarme y evaluar mis fuerzas. Cuarto kilómetro en 3'53''. No voy memorizando los parciales. No voy sumando el tiempo mentalmente. Me limito a esperar, pacientemente, la llegada a mitad de carrera para ver el crono y especular sobre mi tiempo en meta.

    Kilómetro 5, tiempo oficial 20'16'', he pasado este último en 3'53''. Si vas sumando los parciales que he puesto, efectivamente, no salen las cuentas. Mi reloj pitaba el kilómetro antes de llegar a la marca de la organización. Que le vamos a hacer, no se pusieron de acuerdo...

    En este punto empiezo a prepararme para lo que me espera, la subida. De momento sigo avanzando rápido, parece que el sexto kilómetro sigue siendo en perfil de bajada.

    Desde hace unos minutos hay un corredor, más joven, con el que voy haciendo "la goma". Unas veces va delante, otras detrás, y otras vamos juntos. No intercambiamos palabra alguna, yo, al menos, no estoy para conversaciones. Ambos damos caza a un animado grupo de 5 o 6 corredores al que hemos ido  acercándonos poco a poco. Paso el sexto en 3'49''. Pero poco dura el grupo. Empieza a empinarse el asfalto y unos se quedan, mientras otros mantienen el ritmo. Yo aflojo, no me dan las piernas para acompañar a los más fuertes.

    Poco antes del kilómetro 7, que paso en 4'18'', hay otra pequeña bajada. Lejos de intentar ir más rápido, la aprovecho para coger aire. Falta me va a hacer. Voy jodido. Pero en esta parte del recorrido, desde la Plaza del Callao hasta el Palacio de Liria, no hay subidas. No soy capaz de ir más rápido en el octavo mil de 4'08''. Y hasta aquí llegó lo bueno. Empieza la fiesta. Durante muchos metros voy con la respiración forzada. El cuerpo me pide ya parar, y todavía quedan dos kilómetros. Lo cierto es que las calles no están muy empinadas, pero no he llegado en las mejores condiciones posibles y lo estoy pagando.

    Es entonces cuando busco una buena motivación para seguir subiendo. Me llega de inmediato. Pienso que mi hermano estará esperando mi llamada de teléfono al terminar, para contarle lo bien que se me ha dado la carrera, y no puedo decepcionarlo. Busco un punto intermedio de esfuerzo y algo de sufrimiento y afronto con energías renovadas el resto de la prueba.

    Km 9 en 4'14''. El corredor con el que he ido haciendo la goma va delante. Me pongo a su altura, lo miro y sonrío. Me agradece la compañía y le digo que ambos nos hemos ayudado. Sigo un poco más fuerte y lo dejo unos metros atrás. Empiezo a dar lo poco que va quedando de mis fuerzas. Paso el km 10, según mi reloj, en 4'26''. Ha sido muy duro. Todavía queda un pequeño tramo para entrar al estadio Villahermoso y cruzar la meta. Por suerte, hay que hacer pocos metros por la pista. El cronómetro oficial pasa ya de los 41 minutos y detengo mi carrera en 41'28''. Mi eventual acompañante me esprinta y  pasa un poco por delante de mí. No puedo sujetar una pequeña carcajada de sorpresa.


     El listado final me deja en la posición 62 de unos 2500 participantes. Es para estar más que satisfecho. Desde el kilómetro 5 a meta he ganado 19 posiciones, según reza la clasificación.
                Me ha gustado mucho el recorrido y la animación que había en muchos tramos. No descarto volver en más ocasiones.

    Fran llega poco después que yo. Nos subimos un rato a las gradas a esperar a las chicas.


 

    Y posamos bien contentos con nuestro sexto puesto conseguido.


 No hay podio para mí, ni trofeo conseguido, pero hoy mi esfuerzo va dedicado a mi hermano y a su pronta recuperación. Un gran abrazo!!

martes, 8 de abril de 2025

Carrera Popular El Porvenir, Alcázar de San Juan, 2025.

 Nuevo formato de esta bonita carrera en Alcázar, subiendo a los 15 km. No estaba en mi plan, pero el amigo Fran me propuso acompañarle y no he podido negarme, aunque mi estado de forma deja mucho que desear...llevo muchas semanas con sóleos y gemelos castigados. Por si acaso, correré con medias de compresión.

Vamos un buen grupo del C.A. Las Lagunas, no es para menos, tan cerca de casa hay que aprovechar la oportunidad y, estando en el circuito de Ciudad Real, el buen ambiente y la impecable organización están asegurados.

Como digo al principio, han pasado de su distancia de 10 km a los 15. Ahora se recorre un poco más las calles de Alcázar y se conserva la parte externa, San Isidro y los molinos. ¿Se nos atragantarán esos 5 km extra? Vamos a verlo:

Cafetito en el bar del cuñado,  temprano el dorsal recogido, uniforme puesto y foto de grupo, todos contentos.


 Calentamiento breve, tiempo tendremos de ponernos a tono durante el recorrido. Nos ponemos muy atrás, quizá demasiado, pero quiero ser muy prudente a la salida y hacer el primer km muy lento, que es en ligera subida (apenas se nota), y no hay que gastar cartuchos al principio.

No tardamos en pillar al grupo de Casero, Bienve y Velasco. También van Teo y Elena, aunque no me doy cuenta de ellos. Llegamos al hospital y bajamos por los carriles de la izquierda. Aquí encuentro al compañero Alfonso, me da recuerdos para mi hermano, ahí los tienes Antonio jeje. Llegamos a la rotonda del mercado y subimos por la Avenida de Herencia. 

Vamos poco a poco subiendo el ritmo y adelantando corredores. Le digo a Fran que debe llevar siempre buenas sensaciones, nada de ir "justitos". Si en algún momento me adelanto, debe ser paciente, ya que iré muy atento y reduciré hasta que volvamos a ir juntos. Adelantamos al práctico de la hora y cuarto justo cuando había planeado, buena señal.

Plaza de España, o la del Quijote, como también la conocemos:



Todavía llevamos buena cara.

Nos metemos en la ciudad, dirección al barrio del Porvenir y San Isidro. Van pasando los metros y el ritmo, fácil para lo que yo estoy acostumbrado, no termina de calentar mi cuerpo. En realidad, llevo algo de frío. Por suerte, la suave brisa que hoy nos acompaña, va dando de espaldas, así se lleva mejor.

Después de cruzar el túnel de la vía del tren, nos metemos en zona rural. Menos mal que los caminos están en bastante buen estado, teniendo en cuenta lo que ha llovido los días de atrás (no quería llegar con las zapatillas llenas de barro). En esta parte hay mucho sube-baja. No son pendientes pronunciadas, pero te van quemando si el ritmo no es el adecuado. En una de estas subidas, que se empieza a hacer larga, ya que Fran se va quedando un poco, veo que el práctico de la hora y cuarto va muy cerca de nosotros. No hay problema, había planeado que nos adelantase en la subida a los molinos, para, luego nosotros, tratar de volver a pillarlo antes de meta.

Poco antes de llegar al asfalto del cerro de San Antón, veo justo delante de nosotros a Albertuki, Javi Carrillo y JC Monreal. Llevan un ritmo muy parecido al nuestro. Estaría bien hacer el resto de la carrera juntos, a ver lo que dicen las piernas de Fran...

Comienza la subida. Me freno bastante y justo nos adelanta el grupo de la hora y cuarto. Fran comienza a resoplar. Yo voy muy lento, corriendo de puntillas. También se van hacia delante Carrillo y Monreal. Mi compañero se pone a andar y me dice que lo deje ahí. ¿Pero como voy a hacer eso, hombre? Salimos juntos y llegamos juntos, ese es el trato. En una de las partes más duras, nos adelanta Bienve, va tan feliz, en su entorno.



 Tengo otra foto de mi compañero, pero mejor no la pongo, menuda cara lleva ya el pobre jeje. En la parte más alta trato de darle ánimos, diciéndole que ya está hecho lo peor. Pero la realidad es que, la bajada, al ser también muy inclinada, nos hará sufrir de nuevo.

Efectivamente, el ir frenando la gravedad, también pasa factura. Aquí nos adelantan Casero y Velasco como auténticos cohetes (ya no los volveremos a ver, quiero decir, en la carrera, por supuesto). Fin del asfalto y a la vista el puente de la vía del tren, que esta vez hay que cruzar por arriba. Otra cuesta.

En cuanto llegamos de nuevo a población, trato de poner el ritmo que habíamos pactado (sobre 4'50'' el km) y le pregunto a mi compañero si podrá aguantar así hasta meta. Un tímido "creo que si" sale de sus entrañas, pero no lo veo del todo claro, lo ha pasado mal en la subida.

El resto de carrera es ir bajando suavemente. Yo voy de lujo, apenas he sudado y todavía llevo algo de frío. Voy buscando las partes de las calles en las que da el sol. A poco menos de un kilómetro de meta, Fran se pone a acelerar. Le digo que se retenga un poco, ya hemos hecho todo el trabajo y un esfuerzo de ese tipo al final, no nos va a aportar una gran mejora en la marca final, pero, sin embargo, puede desembocar en una lesión, al llevar ya la musculatura muy castigada.

En un punto de los últimos kilómetros está Uti, que ha venido de palmero y fotógrafo. No ha podido correr. A ver si recuperas pronto amigo!!


 

Disfrutamos pues, lo poco que queda, sin castigarnos en exceso.

El resultado final es un minuto más lento del mínimo que buscábamos, pero nos damos por satisfechos, dado el perfil de la prueba.


 No quiero terminar el relato sin antes agradecer a la señora de la foto el codazo que me dio para adelantarnos al sprint en la misma meta y así ganar dos puestos (en la mitad de la clasificación). Ni siquiera se disculpó... en fin, olvidada queda.

Además de la bolsa del corredor, nos reciben con un avituallamiento final, agua, isotónicos, fruta... y un ticket para canjear por otra bebida, un bocata y una pulga de salchichas con tomate. Vamos, que, si te pones, llegas comido a casa.

Los compañeros del C.A. Las Lagunas en su línea, todos contentos y con las marcas que esperaban conseguir.

Ya estoy preparando la próxima carrera. Si no pasa nada, será un 10 k en Madrid, con un equipo de compañeros del trabajo. Espero llegar en buena forma!!

martes, 4 de febrero de 2025

X Carrera Popular Ojos del Guadiana, Villarrubia de los Ojos, 2025.

 El domingo 2 de febrero se celebró la décima edición de esta carrera. Es la primera vez que he participado, aunque no de la forma que a mi me hubiese gustado. Con el buen pico de forma que he alcanzado, me inscribí para tratar de mejorar mis últimas marcas en 10 kilómetros, pero, desgraciadamente, una lesión a la altura del aquiles de la pierna derecha, me hizo llegar muy justito. De hecho, todavía la tengo presente y, a día de hoy, con dolor que me impide correr.


Mi pensamiento era calentar muy suave y empezar a correr. A la más mínima señal, ser precavido y abandonar. Esta es la idea que expongo a los compañeros del club mientras tomamos café. También ha venido mi compi de trabajo Fran, que está encantado con el circuito de carreras de Ciudad Real ¿y quién no?

Mientras calentamos vamos saludando a un montón de conocidos, entre ellos Antonio Layos, vistiendo de corto y con un dorsal en el pecho. Nos damos un gran abrazo y le digo lo que me alegra verle correr, es un fuera de serie. No voy notando ninguna molestia, empiezo a ser optimista.

Como voy sin presión, me coloco de los últimos en la salida. Comenzamos andando, seremos casi 900 participantes. El inicio es cuesta abajo y enseguida empiezo a buscar huecos y a adelantar corredores. Voy muy tranquilo, casi pasando frío (y eso que he decidido correr con camiseta de manga larga y guantes). No miro ni el pulso, ni el ritmo ni nada, solo voy atento a mi aquiles.

Poco después del primer kilómetro alcanzo a nuestra compañera Sara. Bromeo con ella diciéndole que la han dejado sola el resto del grupo y a los pocos metros, continúo algo más rápido. Voy disfrutando un montón, un ritmo llevadero y adelantando a muchos corredores. El recorrido está plagado de público, cosa que siempre se agradece. Hay que aclarar una cosa: aunque la organización habla de recorrido llano, hay varias "tachuelas" que te dejan sin fuerzas si vas demasiado apurado. Voy pensando que si llego a venir a tope, seguramente habría pasado varios malos ratos en los últimos kilómetros. Pero hoy no es el día de sufrir, al contrario, lo estoy pasando genial.

De vez en cuando voy notando un leve pinchazo en el tobillo, señal de que si acelero, o piso mal, puede volver el dolor. Pero concentro mis esfuerzos en observar bien el asfalto, para no pisar baches, alcantarillas, pasos de peatones elevados ... etc. y la cosa no va a más.

Sería más o menos a mitad de carrera cuando alcancé a José Antonio, amigo de Lillo con el que coincido muchísimo. Poco después, me pongo a la altura de Antonio Layos y me quedo unos instantes charlando con él. Me dice que, a unos 100 metros, va delante Floren, pero no logro distinguirlo entre los atletas. Llegamos a una cuestecilla que se las trae y conservo mi ritmo. Eso hace que Antonio y muchos otros se queden atrás. No tardo mucho en cazar a Resu y Floren. Se alegran un montón al verme, señal de que voy sin dolor. Los acompaño un rato y no tardo en decirles que el cuerpo me pide algo más de ritmo, que voy a tirar hacia adelante.



Continúo adelantando a mucha gente, siempre con precaución, buscando huecos o por la parte exterior de la calle cuando giramos en alguna esquina. Tras un par de kilómetros alcanzo a ver a mi compañero Fran. Cuando llego a su altura puedo apreciar que va algo tocado, pero mantiene un buen ritmo a pesar de ello. Me pongo a charlar con él, aunque le pido que no hable mucho, que aproveche todo el oxígeno posible, ya que todavía queda la cuestecilla de marras... Ahora si miro el crono de vez en cuando. Vamos a 4'35" y antes de llegar al último kilómetro Fran me dice que siga yo solo. Lógico, seguro que voy un puntito más rápido de lo que a él le gustaría y no es cuestión de sacarlo de punto y hacer que sufra, lo quiero conservar como amigo jeje.

Pues nada, acelero y sigo adelantando gente. Llegamos a la cuesta. Veo a Mónica y me pongo a su lado. Me dice que va fatal, fundida, así que decido quedarme con ella y darle ánimos hasta la meta, que ya está muy cerca.

Terminamos en unos 46 minutos, aunque mi tiempo real son unos 35 segundos menos, ya que puse en marcha mi reloj al cruzar el arco de salida. Muy contento por haber acabado. Carrera que he disfrutado mucho y que me tomo como un entrenamiento de calidad.


Los compañeros del club terminan genial, Isidro, Teo, Sara, Floren, Resu (que ha batido su mejor marca en 10 K), Ignacio, con un tiempo brutal y el incombustible Uti, que nos tiene acostumbrados a subirse al podio y aquí hizo tercero de su categoría.

¿La próxima? Me hubiese gustado ir a Valdepeñas, pero, a día de hoy, faltando tan poco tiempo, es imposible. Habrá que esperar a la Capitán Duque.


viernes, 3 de enero de 2025

San Silvestre Villacañas 2024

    Contra todo pronóstico, llego al día 31 sin dolor de tobillo. Eso si, está algo inflamado y me he prometido a mi mismo que, si me duele calentando, no tomo la salida. Me voy con Uti hasta mi "segundo pueblo", con tiempo suficiente para recoger el dorsal, saludar a todo aquel que me reconoce de paisano y calentar trotando por el parque. La tarde está fresquita, aunque no hay nada de viento. Decido correr con camiseta de manga corta y una interior técnica que evacue el sudor. Los guantes se quedan en el coche, tampoco hay que abusar.

   Salimos muy lentos para comprobar el estado del tobillo, nos ponemos a charlar y pronto se me olvida que está tocado. No hay rastro de dolor, bien. No obstante, seré prudente y, si durante la carrera tengo síntomas, pararé para no provocar un daño mayor.

   Línea de salida. Me pongo al lado de Fillo y Miguel Salas. Éste último me invita a ir con él, como siempre. Y como siempre lo rechazo, no quiero fundirme a mitad de camino jeje. Con la inercia de los primeros metros voy pegado a ellos, pero en cuanto preveo que el gps ya marca bien el ritmo, le echo un vistazo y me refreno. Villacañas es lo que tiene, la Calle Mayor es en ligera cuesta arriba y si te excedes aquí, fastidias toda la carrera. Lo dicho, aflojo y dejo que se vayan.

   Junto a ellos van Maxi y su cuñado Luis. Delante Abdel Kader, es decir, si no hay sorpresas, voy cuarto de la categoría. Voy a tratar de hacer una carrera técnica, reservando en las subidas y tirando más fuerte en las bajadas.

En la esquina con la Calle San Blas está el amigo Martín dando ánimos e inmortalizando el momento:


   Empieza la primera bajada. Acelero un poco para acercarme a los corredores que me preceden y, de paso, adelantar a alguno. En la Calle Concepción me voy acercando a Luis y cuando giramos para bajar por la Avenida de Madridejos, me pongo a su lado, le levanto la mano (me cuesta hablar) y lo adelanto.

   A la altura del bar la Moderna hay una aglomeración de jóvenes impresionante. Están de fiesta, pero son capaces de respetar nuestro esfuerzo y gritar con fuerza dando ánimos. Intento controlarme, ya que, en estas situaciones, inconscientemente tiendes a acelerarte.  Mirada de reojo al reloj, voy bien, buen ritmo.

Pasamos toda la parte llana y giramos hacia la plaza. Está hasta arriba de gente. Entre la multitud destaca mi compañero Alberto, dándome ánimos. Primera vuelta en 10 minutos y medio justos. Si no me vengo abajo y doblo, voy a hacer buena marca. En cuanto salimos de la zona peatonal aminoro un poco, lo suficiente como para no perder paso a un corredor local que llevo delante (Sixto, algo mayor que yo) y para evitar que me den caza los que me siguen.

   De nuevo Martín, móvil en mano, anima y hace fotos:



   Fin de la Calle San Blas, accedemos a Magnolio, pero me falta el aire y no puedo acelerar. Me pongo a un ritmo que me permita recuperar un poco en esta corta bajada. Cuando llegamos de nuevo a la Calle Concepción alcanzo a Sixto. Si no recuerdo mal, creo que es la primera vez que puedo llegar a meta antes que él. Pero no hay que desfallecer, de hecho, hay que ponerse un poco las pilas. Acelero hasta la bajada de la Avenida Madridejos. Aquí acelero algo más. Esta vez no me retengo al paso por la Moderna. Ahora si que voy a buen ritmo, tanto, que empiezo a pensar que me está pasando factura el haber corrido en Consuegra, mi respiración es muy forzada.Doy alcance a otro corredor local, más joven que yo. Al darse cuenta acelera un poco y me vuelve a sacar un metro. Pero ha sido un fogonazo, ya que lo vuelvo a alcanzar con facilidad. No se rinde, vuelve a acelerar. Esta vez, igual que la anterior, en pocos metros lo vuelvo a pillar. Rotonda del sembrador y pita el km 5 el reloj ... 3'38'' leche, con razón voy que no puedo ni respirar...

   Me pongo delante del villacañero y mantengo el ritmo. No veo a Fillo por delante, no me sigue ningún corredor de mi categoría a corta distancia. Hoy no será necesario esprintar en meta.

   Finalmente acabo en 21'01''. Creo que es la mejor marca que he registrado hasta ahora, si no, la segunda. Contentísimo con el resultado, 17º de la general y tercer máster 50. Comparto podio con Abdel y Fillo, todo un lujo.


   Uti llega poco después, primer máster 60, enhorabuena!!


   El tobillo de lujo. A día de hoy, ya ni siquiera está hinchado.