lunes, 31 de marzo de 2014

VIII Media Maratón Ciudad de Segovia, 2014.

Por fin acudimos a una de las carreras más atrayentes del calendario nacional. Ya hacía tiempo que pensaba participar en esta media maratón, ya que nuestro compañero Ignacio no dejaba de hablarnos de ella; aunque, para hacer honor a la verdad, he de decir que el completo plan turístico que nos ofrecía era tan irresistible que ya no podíamos dejarlo pasar ni un año más. La mayoría de laguneros salió para allá el sábado, comieron, rieron, bailaron, se divirtieron, pernoctaron y el domingo nos recibieron al resto de valientes.
Servidor madrugó, además de lo apropiado, una hora más, para ajustar bien los meridianos ...
No quiero empezar poniendo excusas...
La prueba entra dentro del plan para el Maratón de Madrid. El objetivo era hacer una buena carrera, con la gran duda de la marca que podríamos lograr, ya que la particular dureza del recorrido nos pondría a prueba y sacaría a relucir los frutos del plan del mejor entrenador del mundo: Uti.
Yo iba sobradito, de gallito. Después de estudiar ligeramente el perfil concluyo en pasar el km 10 en 39 minutos aproximadamente y luego acabar tranquilamente ... JA!
Es la primera vez que llego a la línea de salida sin nervios, sin ninguna presión en absoluto, pensando que lo tengo todo bajo control. Al ver que hay globo de 1:25, más todavía, no necesito ni pensar, me pego al guía y los últimos kilómetros lo doy todo, sencillo ¿verdad?.
Pues no.
Me coloco bastante delante, creo que lo voy a tener fácil. Tremendo cañonazo para dar la salida, menudo susto!! y pedazo de sprint de los globeros. Se me van unos 150 metros, pero no sufro, tengo muchos kilómetros para darles caza. Se empieza en bajada y como siempre, a pesar de haberme colocado estupendamente, tengo que adelantar a cientos de corredores con un objetivo menos ambicioso que el mío. Es una locura, si te exiges desde los primeros metros lo acabarás pagando, pienso entre mi. Pero mi lado chulo dice, que va, estás como un toro, corre y da caza ya al globo.
En los últimos entrenamientos bromeábamos cuando decía que cuesta abajo a 3'50" voy cómodo, pero en Segovia cuesta abajo iba por debajo de 3'40" ... y no alcanzaba al globo... evidentemente, no iba nada cómodo. Más de dos kilómetros de persecución, "fuera de punto" me costó pillarlos. En el grupo va Fillo, muy seguro de si mismo. El globero le ha explicado la táctica que va a seguir y se pega a él como una lapa.
Vamos pasando los kilómetros bastante rápidos, no da tiempo a tomar aliento, excepto cuando llaneamos al lado del río, pero la estrechez de los paseos por donde pasa la carrera hace que los acelerones y frenazos sean constantes. Hay asfalto, hay tierra, hay adoquín y lo peor de todo, hay arena blanda, muy blanda. Antes de llegar al noveno kilómetro veo que me cuesta seguir al grupo, pero confiado en mi preparación, no me despego, esforzándome un poco más de la cuenta.
Llegamos al kilómetro 10, el reloj de la organización marca 39'07", sonrío y me digo, bien, como había planeado.
Pero entonces llega algo inesperado, algo con lo que nunca habría soñado, la pájara. El asfalto comienza a empinarse. A la vista me parece poca la inclinación, pero el grupo se aleja y yo nada puedo hacer para seguirlos. Voy perdiendo fuelle hasta tal punto que me dan ganas de ponerme a andar e incluso pararme. En pocos segundos pierdo de vista a Fillo y al resto. Uno o dos corredores me adelantan y empiezo a experimentar en mi cuerpo el kilómetro más cruel que jamás he corrido. No puedo respirar, no soy dueño de mis fuerzas, el sudor me alcanza los ojos y empiezan a escocerme. Por suerte no se me nubla la vista ni me siento mareado, pero llevo el motor completamente gripado y me voy apagando poco a poco ...
A partir de este momento solo recuerdo algunos detalles.

El primero es que llego al 11, cruzo el acueducto con muchísimo público gritando y animando. Reconozco a algún lagunero y les hago un gesto con el dedo en señal de que voy fundido. La idea de abandonar se está adueñando de mi a pasos agigantados, pero no veo un hueco por el que colarme, ni una ambulancia a la que subirme, solo gente gritando. Atanasio aparece de la nada y me da un buen achuchón con su: ARRIBA ARRIBA!!

... no puedo fallarles, pienso que en algún momento acabaremos de subir y en la bajada podré recuperarme algo. A unas malas, me pongo a trotar y espero al grupo de Floren, y acabo junto a él, Casero, Pedro y Juanan ... si soy capaz, claro.
Por si fuera poco mi calvario, el circuito se endurece con el adoquín. Definitivamente, las zapatillas no valen para nada en este firme, se me tuercen los tobillos decenas de veces; si, decenas, no estoy exagerando, de hecho, no se ni como no me lesioné seriamente. Ahora llueve, encima me resbalo en cada curva, en cada bajada.
Paso nuevamente por el acueducto. Se que nuestas acompañantes están ahí, gritando, animando, pero no puedo alzar la cabeza para buscarlas y ofrecer, al menos, una sonrisa. Voy demasiado preocupado de ver por donde piso. Voy angustiado. De nuevo aparece Atanasio. A él le recuerdo perfectamente, ya que invadía la calzada para animar y transmitir su fuerza. Tengo que seguir, me repito una y otra vez.

Recuerdo una avenida muy larga, cuesta arriba, voy muy despacio, casi a 5' el mil. Cuando se acaba soy capaz de tomar algo de aire, intentar centrarme en lo que estoy haciendo y poner de nuevo a prueba mi cuerpo. Tengo que saber si soy o no capaz de seguir corriendo con ganas. En pocos segundos me pongo a tirar con fuerza. Me duelen los cuádriceps en las bajadas, pero puedo soportarlo. Bajo el ritmo controladamente en las subidas, pero las culmino con fuerzas, giro, freno, acelero, adelanto corredores, otros me adelantan a mi, pero ahora he vuelto, se lo que estoy haciendo, he despertado de una pesadilla que me ha llevado deambulando varios kilómetros.
Al paso por el kilómetro 17 miro el cronómetro y trato de hacer cálculos mentales sobre mi tiempo en meta. Un poco más atrás lo he intentado, pero la lluvia sobre el garmin me impide ver con claridad los dígitos. Mi primer cálculo me lleva a 1:27, uf, que mal! sigo con fuerza, esto no puede ser.
Pasamos por una plaza y los corredores que llevo delante se paran, giran, buscan la salida, yo paro detrás de ellos hasta que alguien nos indica: por aquí!! lo que faltaba, otro frenazo y otro acelerón. Hay muchas calles en las que no hay nadie de la organización y cuesta seguir las flechas del pavimento.

La carrera se está acabando y curiosamente, después de lo que he sufrido, pienso que se me va a quedar corta. Mis últimas cuentas me ponen en menos de 1:26; en el km 20 veo que voy a estar muy cerca de 1:25 y acelerando fuerte, pero sin darlo todo (prudentemente), cruzo el arco de meta (Acueducto) en 1:24:45.
El resto de la crónica sería como el resto de carreras, trote, estiramientos, ducha... si no fuera por un pequeño detalle: formo parte del mejor club de atletismo del mundo mundial, todos los componentes y acompañantes tienen un valor personal por muy por encima de la media y lo mejor que podemos hacer es juntarnos todos para celebrar que somos un grupo unido, lleno de buena gente que corre y se divierte a la par. La comida organizada por nuestro particular Cicerone (Ignacio) en el restaurante Duque, un lujo y compartirla con los laguneros no tiene precio. Gracias a todos por estar ahí, por ser como sois, no cambiéis nunca.
CLASIFICACIONES.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Maldito Murphy.

Maldito Murphy, maldito tu y malditas tus leyes.

    Habrá maratón. Madrid. Por fin tengo la inscripción. La semana pasada ya fue la primera dedicada al entrenamiento específico. El reto será bajar de 3 horas. Un gran reto, y más en Madrid.
    Ayer comentaba con el amigo Casero que tengo buenísimas sensaciones. Tanto los rodajes como los días de calidad de esta primera semana han sido excepcionales. Los ritmos en su justa medida, incluso permitiéndome la licencia de ir más rápido, pero sin acusarlo. La recuperación de lujo. Sin embargo, hoy Murphy ha querido empañar mi optimismo; me visto de corto, perparo una camiseta fina para las series, confiando en que hará buen día, pero la mañana se ha nublado, sopla viento frío. Comienzo a calentar (tocan 5 kms) y las piernas están heladas, pesadas, casi doloridas. Pienso que esa sensación se irá a los pocos minutos, y menos mal que se ha cumplido, pero el frío viento que atraviesa el parque y que ningún árbol es capaz de detener me lleva "alicortado".
    Cuando llevo ya seis vueltas (3 kms) unos nubarrones negros de tormenta amenazan mis miles. Cambio de planes sobre la marcha; si esto sigue así, caliento solo un kilómetro más y paso de miles, me hago un ritmo a 4' 'pelaos', si puedo 6 kms.
    Dicho y hecho. En el cuarto kilómetro del calentamiento empieza a chispear. He metido la mochila con la ropa seca en el coche (menos mal) y tan solo he dejado la botella de agua afuera. Sin descanso, sin progresivos y sin pensármelo dos veces, comienzo mi ritmo.
    El inicio de cada vuelta es con el viento en contra. La primera recta es horrorosa. Las piernas congeladas, no puedo ir rápido, sopla el viento cada vez más y lo que en un principio me parecía agua-nieve se queda en tan solo lluvia, de costado. El primer mil lo hago en 4'05", pero nada agusto.
    En este momento se me viene a la cabeza la conversación que tuvimos anoche por whatsapp. Mis compañeros del club saben que me tomo en serio estos entrenamientos, que soy constante y eso hace que logre mis metas. Es hora de demostrarlo. Poco a poco voy aumentando el ritmo, pero todavía por encima de 4' el mil. En el segundo kilómetro llueve. Voy chorreando de agua, congelado. Pero esto no podrá conmigo, estoy decidido a cumplir, ya pueden caer chuzos de punta. Tercer kilómetro, duro pero en progresión, ya voy rondando los 4'00". Cuarto km y deja de llover fuerte. En el quinto casi ni chispea y el sexto lo hago en seco. He sido capaz de acelerar poco a poco, marcando un último mil en 3'48", para dejar el cronómetro parado en 23'45", cumpliendo con mis expectativas.
    Sale el sol y no dejo de maldecir a Murphy y sus leyes; si hubiese venido 30 minutos más tarde a entrenar habría podido hacer los miles, en seco. Como he perdonado un kilómetro en el calentamiento, decido trotar uno más para volver a la calma, o sea 4 en lugar de los 3 previstos (que luego todo sale...).

lunes, 10 de febrero de 2014

¿Tendremos Rock’n’Roll?

Todo maratoniano que se precie odia y ama los 42 kilómetros y 195 metros por igual. Mientras corres, si te asalta el tío del mazo, lo odias profundamente, solo quieres acabar, cuanto antes; y el único pensamiento que ronda por tu cabeza es el de no repetir jamás. Pero una vez has terminado, cuando te sientas a la mesa con tus acompañantes y tus compañeros de carrera, ya estás diciendo ¿Cuándo es la próxima?.
Pero el camino a recorrer es muy largo; y no me refiero solamente al día de la prueba. Es en esta parte donde quiero mostrar mi descontento con la organización del maratón de Madrid. Básicamente mi crítica va dirigida al precio de la inscripción, bajo mi punto de vista, abusivo. Cuanto más se acerca el día de la prueba, más te cobran. Y eso no es nada justo.
Me explico. Entrenamos durante todo el año. Tenemos “picos” de forma, objetivos a los que ponemos más o menos interés, pero hablar de maratón son palabras mayores, al menos para el tipo de corredor popular al que la mayoría pertenecemos. Nos podemos presentar a casi cualquier carrera con poco entrenamiento, sin seguir un plan específico, incluso con alguna molestia a nivel físico, que la terminaremos rodando tranquilamente sin mayores problemas. Pero el maratón requiere más, mucho más. Constancia, entrenar cuatro o cinco días a la semana. Asimilación, no pasarte de rosca, respetar descansos para que todos los entrenamientos sumen. Sacrificio, algunos días no podrás irte de fiesta si quieres rendir a la mañana siguiente, son horas que también restas a la familia. Por otro lado, habrá muchos días en los que se entrena solo. Esta época del año se caracteriza por su mal tiempo, viento, lluvia, nieve… son cosas que no nos acobardan en  absoluto, pero dificultan nuestra práctica.
En resumidas cuentas, para llegar en buenas condiciones a la línea de salida deben sucederse muchos factores y no se puede pretender que por ahorrar un buen dinero, tengamos que inscribirnos seis meses antes. No hay más que ponerse a leer en los foros de atletismo para ver la frustración del corredor que, a unos días de la carrera, o incluso un par de meses antes, tiene que revender o regalar su dorsal porque se ha lesionado y no podrá participar.
Este año, como los anteriores en los que he participado, pretendo aprovechar la oferta de una marca que, al comprar alguno de sus modelos de zapatillas de temporada, te “regala” la inscripción (pero las zapas no son regaladas, precisamente).

Mientras tanto, aquí seguimos, entrenando casi a diario, rezando para no lesionarnos y poder hacer un buen papel en Madrid. Los más osados intentaremos romper la barrera de las 3 horas, el resto, por su parte, tendrá que acumular los cientos de kilómetros que refleja el plan del “maestro Uti”. Todos y cada uno, sin duda, daremos lo mejor de nosotros mismos, dignos portadores del nombre de nuestro Club de Atletismo, Las Lagunas de Villafranca.

Cada kilómetro recorrido es un paso más hacia nuestro objetivo. Los días que formamos grupo serán divertidos, nos sabrán a poco. Los días solitarios forjarán nuestro corazón, nuestras piernas, nuestra confianza para abordar algo que para muchos será solo un sueño inalcanzable, el maratón.

martes, 28 de enero de 2014

VI CROSS RUFINO GALAN, CAMUÑAS



La de hoy ha sido mi segunda participación en esta prueba, y al igual que hice en 2011, también he venido sin dormir, después de haber trabajado durante toda la noche del sábado. En el momento de escribir esta crónica, estoy convencido de que no merece la pena hacer este tipo de sobreesfuerzos. Tomo nota y espero acordarme.
Ahora la carrera.
Antes de nada, quiero resaltar la buena labor organizativa de nuestros vecinos. Le ponen cariño, se lo curran bien y el resultado es muy bueno, felicidades.
Con muy poco retraso, comienza la carrera de Ali. Es el mismo circuito que hace tres años, ya lo conoce bien y sale reservona. Antes de terminar la subida a las ruinas ya ha adelantado a algunos corredores y en la bajada da buena cuenta de alguno más. Termina muy cansada, aunque es la única participante de su categoría, se ha empleado a fondo. Otra copa más para mi campeona.

En cuanto llega el último participante se da la salida a nuestra carrera. Hay mucho “galgo”, hoy veo claro que no tengo opciones, y le propongo a Uti acompañarle para ver si consigue podio en su categoría. Se niega rotundamente, arrastra mucho cansancio esta semana y no se ve fino. Serán entonces Floren e Isidro los que intentarán llegar por delante de mí, algo que casi consiguen, por cierto. ¡Están fuertes el par de fichajes! Casero irá más tranquilo, haciendo de liebre a Sara y Resu. Pero el gemelo de Resu no estaba hoy por la labor y le ha jugado una mala pasada, haciendo que pierda varios minutos en carrera.
Tras el pistoletazo de salida, lo de siempre, estampida de valientes. En los primeros 200 metros ya se van desfondando muchos de los corredores que salen más rápido de sus posibilidades, la calle está empinada y pone a cada uno en su sitio.
Pasamos al lado del depósito del agua, ahora viene un falso llano en el que comienzo a rebasar atletas. Uno tras otro van cayendo hasta la base del cerro de las ruinas. Llevo delante a la primera mujer, pero antes de terminar la primera subida la adelanto sin demasiadas complicaciones. La bajada me cuesta horrores, hay mucha piedra y pretendo ir rápido, no es compatible una cosa con otra. Trato de recuperar el aliento entre los olivos para poder acelerar en el camino de regreso al pueblo, cosa que consigo con facilidad.
Veo por delante mucha gente, me lo voy a tomar con calma, no tengo opciones a podio. Paso la primera vuelta en la posición 32 de la general (he visto un video que lo corrobora) y comienzo la segunda subida. Bajada de ritmo y concentración. El ritmo medio es de 4’07” el mil.
A partir de ahora, adelantar será más difícil. Tampoco voy a darlo todo, ya que la cuestecilla de marras te deja completamente KO si te excedes lo más mínimo. Tan solo supero a los que comienzan a desfondarse y no pueden mantener el tipo.
Unos metros por delante distingo a Maxi, un conocido villacañero que está muy fino últimamente. En la Sansil Villacañera llegó justo delante de Fillo, y hoy pensaba que también me ganaría a mí. Pero poco a poco voy reduciendo la distancia que nos separa, lo que me hace animarme y subir con ganas la segunda vuelta, para intentar pillarlo en la bajada hacia el pueblo.
Dicho y hecho. Antes de completar la segunda vuelta me pongo a su lado, le saludo y le hago un pequeño cambio de ritmo para ver si me aguanta o puede quedarse conmigo. Va tocado y se queda algo detrás, pero no muy lejos, ya que comienza la tercera subida y vuelvo, prudentemente, a tomármelo con calma. A pesar de ello, sigo adelantando todavía a algún corredor más. No he podido contar cuantos han sido después de la primera vuelta, pero calculo que unos cinco o seis. El ritmo medio ahora es de 4’10”.
Tercera y última subida, hay que mantener el tipo. Conozco bien mis fuerzas, sé hasta dónde puedo llegar … o no. Corono las ruinas con la reserva encendida, algo mareado y con el rostro desencajado, miedo me da ver las fotos que hacían allí arriba. Giro la cabeza y veo a Maxi muy cerca. Se me enciende la vena competitiva, no puedo dejarme atrapar. Pero la cabeza “se me va”, me he pasado de rosca (recordad que no he dormido) y me da la impresión de ir demasiado lento.
Llegamos a las olivas, justo antes del camino de vuelta y vuelvo a tomar referencias de mi más inmediato perseguidor; ha desaparecido, he podido con él, ¡bien!. Ahora toca el último esfuerzo, dar caza al que llevo delante de mí, unos 20 metros.
Queda aproximadamente un kilómetro de carrera, cuesta abajo, tengo que intentarlo. Si, lo sé, es algo absurdo ganar un solo puesto cuando vas el ‘veintitantos’, pero a ver quién es el guapo que me sujeta … en el primer achuchón miro el garmin y veo que voy a 3’35’’, venga, que eso no es nada, tú puedes ir más rápido. Segundo achuchón y lo alcanzo, acelero algo más para que no me siga, voy por debajo de 3’30’’ unos metros y trato de mantener esa velocidad hasta la meta. Al final llego por delante, parando el crono en 29’49”.
Cansado, no, agotado es la palabra adecuada, pero satisfecho con mi carrera. Os dejo unas fotos y editaré cuando encuentre las clasificaciones.










lunes, 13 de enero de 2014

Carrera San Antón, Herencia. Solidaria contra el cáncer infantil.

     Para no aburrir más de lo habitual a mis lectores, voy a omitir un resumen de lo que el año 2013 me ha dejado en el plano atlético. Solo espero que en este 2014 pueda volver a batir todas mis marcas, aunque lo tengo muy difícil.
     Un afortunado cambio de última hora me permitió ayer participar en la carrera de San Antón, que se celebra en la vecina localidad de Herencia. Conmigo se desplazaron mi hija Ali, Resu, Uti, Casero y Bienve. Tras el cafetito reglamentario y los 5 minutos de coche a través de una espesa niebla, llegamos de los primeros a la ermita de San Antón, que es donde se realizan las inscripciones de la prueba. Seguidamente nos inscribimos y encomendamos al santo para que nos de fuerzas y seamos capaces de disfrutar de la prueba y, a ser posible, quedar entre los primeros de los allí presentes.
    Primer vistazo a los allí presentes, se ve gente fina, como en todas las carreras, unos conocidos, otros no, tengo mis dudas, pero Uti y mi cuñado Rubén me dicen que puedo estar entre los 5 primeros. Me despisto como nunca he hecho antes y apenas me da tiempo a calentar. Van a retrasar la salida unos treinta minutos, ya que las inscripciones han ido algo más lentas de la cuenta, lo que me da algo de vidilla. En los cuatro trotes que doy de un lado para otro me noto fuerte, confiado y le digo a Ali que en la primera vuelta cuente los que llevo por delante ...
    Saludos y deseos de suerte a los demás participantes, entre ellos mis compañeros Jose Luis, Alfonso y su gemelo y a la de tres tomamos la salida.
    Enseguida toman ventaja Jose Antonio y Víctor, los dos locales más rápidos allí presentes. Detrás formamos un grupo otros cuatro corredores, seguidos muy de cerca del gemelo de Alfonso y de Uti. Por una vez, soy capaz de contenerme y no seguir mis impulsos, y aunque me veo muy capaz de seguir más de cerca a los dos primeros, me quedo en el grupo, a un ritmo relativamente cómodo de 3'50'' el km. En poco más de mil metros ya nos llevan unos 100 de ventaja. Pero aguanto, voy a ser paciente.
    Los dos que van tirando no dejan de charlar todo el rato, se les ve fuertes; pero yo hoy también me he levantado muy optimista y estoy seguro de que no me van a dejar atrás sin sufrir de lo lindo. Poco antes de dar la primera vuelta me parece ver a Víctor algo más cerca. Creo que ha empezado muy fuerte y es posible que no aguante el ritmo que lleva hasta el final. Con un poco de suerte le daremos caza.
    Ahora no soy capaz de apreciar cuantos formamos el grupo, ya que solo controlo a los dos de delante y a un cuarto que se nos pega de vez en cuando.
    Primera vuelta. Ritmo medio 3'50''. Ali levanta el pulgar dándome ánimos y muestra los cinco dedos indicándome la posición actual. Voy fresco, decido jugármela a una carta e invito a mis acopañantes a intentar alcanzar al segundo clasificado. Pero ellos parece que no están por la labor, creo que se conforman con los puestos que llevan y me dejan tomar la cabeza del grupo al instante.
    Enseguida el más joven se pone a mi lado, quedando los otros detrás. Pasamos el siguiente kilómetro a unos 3'40''. Me encuentro fuerte, optimista, no bajo el ritmo ni un ápice. Mi acompañante se ve bien y los perseguidores están muy muy cerca. Empiezo a pensar que les estoy llevando de la mano en la segunda vuelta y si tienen un buen final me voy a quedar el último del grupo. Cuando estamos llegando al quinto kilómetro vemos a Víctor muy cerca, también noto las pisadas detrás de mi; estos aguantan de lo lindo, me va a costar hacerme con ellos. Volvemos a pasar en 3'40'' y el chaval que va a mi lado acelera para intentar adelantar un puesto. Le aguanto unos metros, pero, "divina juventud, este no respeta las canas, me va a dar de lo lindo" pienso entre mi.
    A falta de unos 400 metros de la meta, y en vista de que no conseguirá alcanzarlo, afloja el ritmo. Unos metros más y me pongo a su vera. Me mira y me dice que no puede con él, que ya solo estamos los dos. No sé que es lo que se le pasaría por la cabeza, igual quería que entrásemos juntos a meta, pero nos estamos jugando el tercer puesto de la carrera y mi chip competitivo ya había fijado un punto para dar el "hachazo" final. Un lugar tan lejos de meta que sorprendería a mi rival y a la vez tan cercano que no le daría opciones de reacción, o sea, unos 30 metros.
    En los últimos 100 metros pasan un montón de cosas por mi cabeza, pero sobre todo el hecho de que no me haga un último cambio de ritmo que me deje allí sentado.
    Llegamos a mi referencia y ¡zas!, aquí te quedas. Pongo el turbo, alargo la zancada, me cierro en la pequeña curva que hay antes de meta y logro mi objetivo, tercer puesto.
    Antes de haber recuperado el aliento comienzan a llegar el resto de laguneros, Uti, con un fantástico 8º puesto, Casero, Bienve y Resu, que será la tercera mujer.
    Nada más llegar el último participante llega el turno de Ali. Será la única participante de su categoría, con la exclusividad de hacer todo el recorrido ella sola. Yo no puedo resistirme y la acompaño en las dos vueltas que dura su prueba. Para mi es un gran logro que esté a mi lado, participando en una carrera un domingo por la mañana. Lo repetiré hasta la saciedad, no puedo estar más orgulloso de ella.














lunes, 30 de diciembre de 2013

XII Carrera de Navidad Consaburense. Consuegra 29-12-2013.


Desmotivado. Así me presenté el domingo a Consuegra. El motivo puede que fueran las malas sensaciones de mi último entrenamiento. El viernes salimos Jose Luis, Coco, Juanan y un servidor a rodar unos 10 kms. La ida con el viento en contra, las pulsaciones muy altas y el ritmo flojo. La vuelta cansado y deseando terminar.
El sábado pensando en la estrategia; salir tranquilo y rodar agusto, y si me veo fuerte, acelerar los últimos kms.
El domingo hasta me planteo acompañar a Bienve y a Carlos Peño (el hijo del alfarero) y no sufrir ... pero surge algo inesperado que vuelve a encender mi chispa competitiva; quizás el ambiente, el arco, las cintas, la recogida del dorsal y, puede, que como detonante, la presencia de nuestro paisano y campeón de media maratón en Castilla la Mancha, Miguel Bonilla.
Cambio radical en mi planteamiento de la carrera. Voy a seguir a Miguel, creo que estará más fuerte que yo, pero voy a intentarlo, seguro que si me pego a él haré un buen papel hoy en Consuegra.
En el calentamiento la cosa promete mal. Noto el calzado demasiado "duro" poco amortiguado, y para colmo de males, parte del recorrido es por adoquín y cemento, poco asfalto. A pesar de todo, uno, que presume de estar curtido en mil batallas, deja estos inconvenientes apartados y se centra en hacer unos progresivos entre saludo y saludo de los amigos con los que coincidimos en tantas carreras.
Llega la hora y procuro coger un buen sitio, en segunda o tercera fila. Una speaker entregada al máximo nos da la salida y el personal se desboca por completo, parecía un 1500 ...
Ya en el primer kilómetro voy sin aliento, pegado a Miguel, pasando por debajo de 3'40''. Enseguida llegamos a la zona adoquinada, pegados al Amarguillo, pero curiosamente mis piernas van más cómodas de lo que esperaba, incluso me atrevería a decir que voy cómodo. Miro el garmin y veo que el ritmo actual es de 3'50'', alargo zancada para adelantar a los primeros incautos que salieron por encima de sus posibilidades y mantengo lo que puedo esa velocidad. Ahora voy a la par con mi paisano, tengo buenas "vibraciones", creo que iremos a la par, como había previsto, durante toda la carrera.
Pero no dura mucho mi augurio. En la primera esquina que giramos y nos lleva a la Plaza, él se queda unos metros detrás. Procuro no dispararme, se que en unos metros hay una pequeña cuesta y he de tomármelo con calma, hay que dar dos vueltas y si lo doy todo en la primera luego lo pagaré con creces.
En la señal que marca el segundo kilómetro miro el crono y veo horrorizado que marca más de 8 minutos. Esto me deja descolocado, no es posible, ya que en ningún momento he ido por encima de 4' el mil. A partir de aquí, en cada marca miro el tiempo total y, claro, "no me cuadra". Imagino que debe haber un pequeño error por parte del que haya medido el circuito.
Justo al final de la primera vuelta comienzo a dar caza a otros corredores. En el paseo adoquinado caen un par de ellos, entre la plaza y el final de la cuesta, otros dos.
A falta de poco más de un kilómetro trato de aumentar algo el ritmo y dar alcance a alguno más. En total caen otros cuatro, el último de ellos en la recta de meta.
Llego exhausto, sin aliento, lo he dado todo al final y mientras me recupero analizo rápidamente mi carrera, he ido de más rápido a más lento, justo lo contrario de lo que hay que hacer, pero ... quizá no haya sido tan mala estrategia, pensándolo bien, no me ha adelantado ni un solo corredor, si no que he sido yo el que les ha ido dando caza poco a poco a varios de los que llevaba por delante.
Pocos segundos detrás de mi entran mis amigos villacañeros, Migue Bonilla, Ana Belén Rubio (la primera mujer),el compañero Alfonso, Bienve, Carlos y así hasta 163 corredores.
Al rato me llaman por megafonía, en la inscripción no aparece ni mi fecha de nacimiento, ni el club ni nada de nada, sólo el nombre. He acabado el 22º de la general y hay que comprobar si he optado a premio. Pero no, en mi categoría (35 a 45 años) he sido el octavo, nada que hacer esta vez.
Justo después de llegar el último corredor dan la salida a Ali. Ella si que lo sabe hacer bien, sale tranquila, sin importarle ir la última los primeros metros, y hace su carrera de menos a más. Pero su falta de entrenamiento hace que no opte esta vez a puestos de podio, quedando cuarta en su categoría. Aunque para mi, cada carrera a la que se presenta es una gran victoria y hace que me sienta el padre más orgulloso del mundo.
Os dejo unos enlaces:
FOTOS, cortesía de José María Moreno García.
CLASIFICACIONES

domingo, 22 de diciembre de 2013

VII Carrera Navidad Puerto Lápice.

Nuestros amigos de Puerto Lápice organizan cada Navidad una carrera popular con un ambiente familiar como no hay en ninguna otra. Quizás no sea más que una excusa para tomarnos unas tortas con chocolate al terminar, mientras charlamos y comentamos nuestra visión del evento.
Después de mucho insistir a los compañeros laguneros, al final sólo se anima Ali a acompañarme. He de decir que ella estaba encantada desde que se lo dije, le tiene mucho cariño al pueblo vecino (¿será porque hace dos años le tocó la cesta en el sorteo posterior?...) El caso es que, con tiempo suficiente, como siempre, allí nos presentamos los dos.
Tras saludar a nuestros amigos Toni Flores e Higinio Gallego, nos inscribimos y vamos a cambiarnos para calentar un poco. Empiezo con Ali, pero cuando llevamos unos diez minutos veo que sus escasos entrenamientos (muchos exámenes), la van dejando poco a poco sin aliento. Le digo que pare, que no se enfríe, y que esté atenta a su salida.
A partir de aquí cometo un pequeño error, me uno a Higinio. Este hombre calienta a un ritmo de 4' el kilómetro. Vale, yo lo aguanto, pero es excesivo para mi cuerpo jeje, así que a los 15 minutos lo dejo.
Llegan las seis de la tarde, y aquí no parece que empiece nada. Me dicen que hubo un pequeño desliz en los carteles que colocaron en el pueblo, con un horario diferente, así que se retrasa la salida un poco.
Cuando van a salir los primeros Ali me cuenta que está sola en su categoría, ni una chica y, lo que es casi peor, ni un chico; así que correrá con nosotros, disputando además, la carrera "grande".
Llega nuestro turno y Toni me sopla que si lo hago bien puedo optar al podio. Este año apenas ha venido nadie de fuera y entre los locales, exceptuando a Higinio, tan solo un par de ellos podrían darme guerra.
Comenzamos y vuelvo a equivocarme; salgo como alma que lleva el diablo hasta el primer giro con el grupo de cabeza, Higinio, su hermano, Jesús Galán y varios jóvenes marroquíes que se han apuntado a última hora. Enseguida me doy cuenta de lo que hago y me freno un poco, pero aún así, dejo atrás a los más jóvenes. En el siguiente giro, el hermano de Higinio ya va por detrás de mi y paso la primera de tres vueltas en tercera posición de la carrera. Vamos muy fuerte todo el tiempo, por debajo de 3'30'' el km (la media sale más lenta, ya que se giran seis veces en tan solo dos kms. y eso hace que se pierda mucho tiempo) y yo a ese ritmo no soy capaz de controlar absolutamente nada.
Vamos por la segunda vuelta y en el siguiente giro tomo referencias de mis perseguidores: un corredor disfrazado de hippie y el hermano de Higinio van muy cerca, y lo que es peor, se les ve fuertes. Decido mantenerme todo lo fuerte que pueda en esta vuelta.
Siguiente giro, mis perseguidores van un poco más lejos, pero todavía amenazantes. En la tercera vuelta seré algo más "táctico" comenzando suave para recuperar el aliento y dándolo todo, si es necesario, en la recta final.
Penúltimo giro, creo que me he pasado con lo de ir suave, el hippie está aquí mismo y este no busca paz y amor precisamente... pongo el turbo durante unos 150 metros, a ver que pasa. Mi estrategia surte efecto y en el último giro veo que llevo una distancia suficiente como para no perder mi posición. En la recta final acelero un poco, sólo para que parezca que voy fuerte, estamos acabando y los ánimos del público te llevan en volandas. Acabo marcando un tiempo de 6'58''.
Es la primera vez que acabo tan delante en una carrera, estoy más que contento.
Ali llega poco después, cuarta de la general, primera de su categoría. ¡¡¡Enhorabuena guapísima!!!

Después del calentón, tortas con chocolate ¡riquísimas!